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Archive for Agost de 2011

Sigitas Parulskis. Telèmac al costat de la tomba d’Odisseu.

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Sigitas Parulskis (Obeliai, Rokiskis, Lituània, 1965)

 

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TELEMACHUS BY ODYSSEUS’ GRAVE

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You paraded about your victories so much that
you forgot that in this world you don’t have to learn
to win, but to lose.
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And now you lie under this rock, here,
that those treacherous asslickers erected for you, rolled
on top of you by your hurt lovers and quite simply stabbed into your heart
by all indifferent time.
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Sometimes I hated you, sometimes I yearned for you deeply
to your mother you were an unrequited love
to me – unhealed teenage dreams.
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While you fought with the Polyphemuses birthed by
your drunken consciousness and laid with immodest sensuality
in sorcerer-conjured holes and with Charybdises
a fortress of colossal emptiness grew in your soul
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You never believed that
in the world there is something stronger than storming
city walls – a body that needs be taken at any cost
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Now, by your grave, I can tell you – it is without reason
you left me alive by the walls of this world.
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I am saying this as your son, a Trojan horse
of your own creation – without any perfidy, I will rightfully
penetrate your memorial city, enter your
glorious life’s museum and with pig’s feet
will trample your victories and open the gates to squalor
degradation and fiery scorn
will destroy it to the foundations of existence
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Sigitas Parulskis

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Font: Lithuania – Poetry International Web (amb el text lituà original i la present traducció a l’anglès)
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No us cregueu la història de Penélope. Isabel Rodríguez Baquero

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Penélope

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María Isabel Rodríguez Baquero (Madrid, 1938)

No creáis mi historia:
los hombres la forjaron
para que el sacro fuego de inventados hogares
no se apagara nunca en femeniles lámparas.

No creáis mi historia
Ni yo esperaba a Ulises
Tantas Troyas y mares y distancias y olvidos…,
ni mi urdimbre de tela
desurdida de noche
se trenzaba en su nombre.

Mi tela era mi escudo,
no del honor de Ulises,
no de la insomne espera
del ya más extranjero
que los lejanos príncipes que acechaban mi tálamo.

Y si el arco de Ulises
esperaba su brazo,
es porque yo al arquero
sólo desdén profeso,
y nada me interesan sus símbolos de pureza:
sus espadas, sus arcos,
sus tremolantes cascos
y las espesas sangres
de su inútil combate.

No creáis en mi historia
Cuando volvió el ausente
me encontró defendiendo con mi ingeniosa urdimbre
mi derecho inviolable al tálamo vacío,
a la paz de mis noches,
al buscado silencio:
la soledad es un lujo que los dioses envidian.

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Isabel Rodríguez Baquero

Tiempo de lilas

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Circe’s Power, en els Meadowlands de Louise Glück

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CIRCE’S POWER

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Louise Glück (New York City, 22 Abril 1943)

I never turned anyone into a pig.
Some people are pigs; I make them
look like pigs.
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I’m sick of your world
that lets the outside disguise the inside.
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Your men weren’t bas men;
undisciplined life
did that to them. As pigs,
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under the care of
me and my ladies, they
sweetened right up.
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Then I reversed the spell,
showing you my goodness
as well as my power. I saw
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we could be happy here,
as men and women are
when their needs are simple. In the same breath,
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I foresaw your departure,
your men with my help braving
the crying and pounding sea.  You think
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a few tears upset me? My friend,
every sorceress is
a pragmatist at heart; nobody
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sees essence who can’t
face limitation. If I wanted only to hold you
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I could hold you prisoner.
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Louise Glück
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Louise Glück

Meadowlands

The Ecco Press. Hopewell, New Jersey

ISBN: 9780880014526

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Claribel Alegría. Carta a un desterrado

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Carta a un desterrado
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Clara Isabel Alegría Vides (Estelí, Nicaragua, 1924)

Mi querido Odiseo:
Ya no es posible más
esposo mío
que el tiempo pase y vuele
y no te cuente yo
de mi vida en Itaca.
Hace ya muchos años
que te fuiste
tu ausencia nos pesó
a tu hijo
y a mí.
Empezaron a cercarme
pretendientes
eran tantos
tan tenaces sus requiebros
que apiadándose un dios
de mi congoja
me aconsejó tejer
una tela sutil
interminable
que te sirviera a ti
como sudario.
Si llegaba a concluirla
tendría yo sin mora
que elegir un esposo.
Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano,
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta.
De mi amor hacia ti
no queda ni un rescoldo
Telémaco está bien
ni siquiera pregunta por su padre
es mejor para ti
que te demos por muerto.
Sé por los forasteros
de Calipso
y de Circe
aprovecha Odiseo
si eliges a Calipso
recuperarás la juventud
si es Circe la elegida
serás entre sus chanchos
el supremo.
Espero que esta carta
no te ofenda
no invoques a los dioses
será en vano
recuerda a Menelao
con Helena
por esa guerra loca
han perdido la vida
nuestros mejores hombres
y estas tú donde estas.
No vuelvas, Odiseo
te suplico.
Tu discreta Penélope­­­

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Claribel Alegría

“Carta a un desterrado”

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Las versiones homéricas, de J.L. Borges

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LAS VERSIONES HOMERICAS.

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Ningún problema tan consustancial con las letras y con su modesto misterio como el que propone una traducción. Un olvido animado por la vanidad, el temor de confesar procesos mentales que adivinamos peligrosamente comunes, el conato de mantener intacta y central una reserva incalculable de sombra, velan las tales escrituras directas. La traducción en cambio, parece destinada a ilustrar la discusión estética. El modelo propuesto a su imitación es un texto visible, no un laberinto inestimable de proyectos pretéritos o la acatada tentación momentánea de una facilidad. Bertrand Russell define un objeto externo como un sistema circular, irradiante, de impresiones posibles; lo mismo puede aseverarse de un texto, dadas las repercusiones incalculables de lo verbal. Un parcial y precioso documento de las vicisitudes que sufre queda en sus traducciones ¿Qué son las muchas de la Ilíada de Chapman a Magnien sino diversas perspectivas de un hecho móvil, sino un largo sorteo experimental de omisiones y de énfasis? (No hay esencial necesidad de cambiar de idioma, ese deliberado juego de la atención no es imposible dentro de una misma literatura). Presuponer que toda recombinación de elementos es obligatoriamente inferior a su original, es presuponer que el borrador 9 es obligatoriamente inferior al borrador H —ya que no puede haber sino borradores. El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio.
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…..La superstición de la inferioridad de las traducciones –amonedada en el consabido adagio italiano– procede de una distraída experiencia. No hay un buen texto que no parezca invariable y definitivo si lo practicamos un número suficiente de veces. Hume identificó la idea habitual de causalidad con la sucesión. Así un buen film, visto una segunda vez, parece aún mejor; propendemos a tomar por necesidades las que no son más que repeticiones. Con los libros famosos, la primera vez ya es segunda, puesto que los abordamos sabiéndolos. La precavida frase común de releer a los clásicos resulta de inocente veracidad. Ya no sé si el informe: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor, es bueno para una divinidad imparcial; sé únicamente que toda modificación es sacrílega y que no puedo concebir otra iniciación del Quijote. Cervantes, creo, prescindió de esa leve superstición, y tal vez no hubiera identificado ese párrafo. Yo, en cambio, no podré sino repudiar cualquier divergencia. El Quijote, debido a mi ejercicio congénito del español, es un monumento uniforme, sin otras variaciones que las deparadas por el editor, el encuadernador y el cajista; la Odisea, gracias a mi oportuno desconocimiento del griego, es una librería internacional de obras en prosa y verso, desde los pareados de Chapman hasta la Authorized Version de Andrew Lang o el drama clásico francés de Bérard o la saga vigorosa de Morris o la irónica novela burguesa de Samuel Butler. Abundo en la mención de nombres ingleses porque las letras de Inglaterra siempre intimaron con esa epopeya del mar, y la serie de sus versiones de la Odisea bastaría para ilustrar su curso de siglos. Esa riqueza heterogénea y hasta contradictoria no es principalmente imputable a la evolución del inglés o la mera longitud del original o a los desvíos o diversa capacidad de los traductores, sino a esta circunstancia, que debe ser privativa de Homero: la dificultad categórica de saber lo que pertenece al poeta y lo que pertenece al lenguaje. A esa dificultad feliz debemos la posibilidad de tantas versiones, todas sinceras, genuinas y divergentes.
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…..No conozco ejemplo mejor que el de los adjetivos homéricos. El divino Patroclo, la tierra sustentadora, el vinoso mar, los caballos solípedos, las mojadas olas, la negra nave, la negra sangre, las queridas rodillas, son expresiones que recurren, conmovedoramente a destiempo. En un lugar, se habla de los ricos varones que beben el agua negra del Esepo; en otro, de un rey trágico, que desdichado en Tebas la deliciosa, gobernó a los cadmeos, por determinación fatal de los dioses. Alexander Pope (cuya traducción fastuosa de Homero interrogaremos después) creyó que esos epítetos inamovibles eran de carácter litúrgico. Remy de Gourmont, en su largo ensayo sobre el estilo, escribe que debieron ser encantadores alguna vez, aunque ya no lo sean. Yo he preferido sospechar que esos fieles epítetos eran lo que todavía son las preposiciones: obligatorios y modestos sonidos que el uso añade a ciertas palabras y sobre lo que no se puede ejercer originalidad. Sabemos que lo correcto es construir andar a pie, no por pie. El rapsoda sabía que lo correcto era adjetivar divino Patroclo. En caso alguno habría un propósito estético. Doy sin entusiasmo estas conjeturas; lo único cierto es la imposibilidad de apartar lo que pertenece al escritor de lo que pertenece al lenguaje. Cuando leemos en Agustín Moreto (si nos resolvemos a leer a Agustín Moreto):
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…………………..Pues en casa tan compuestas
…………………..¿qué hacen todo el santo día?
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sabemos que la santidad de ese día es ocurrencia del idioma español y no del escritor. De Homero, en cambio, ignoramos infinitamente los énfasis.
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…..Para un poeta lírico o elegíaco, esa nuestra inseguridad de sus intenciones hubiera sido aniquiladora, no así para un expositor puntual de vastos argumentos. Los hechos de la Ilíada y la Odisea sobreviven con plenitud, pero han desaparecido Aquiles y Ulises, lo que Homero se representaba al nombrarlos, y lo que en realidad pensó de ellos. El estado presente de sus obras es parecido al de una complicada ecuación que registra relaciones precisas entre cantidades incógnitas. Nada de mayor posible riqueza para los que traducen. El libro más famoso de Browning consta de diez informaciones detalladas de un solo crimen, según los implicados en él. Todo el contraste deriva de los caracteres, no de los hechos, y es casi tan intenso y tan abismal como el de diez versiones justas de Homero.
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…..La hermosa discusión Newman-Arnold (1861-62), más importante que sus dos interlocutores, razonó extensamente las dos maneras básicas de traducir. Newman vindicó en ella el modo literal, la retensión de todas las singularidades verbales; Arnold, la severa elimanación de los detalles que distraen o detienen, la subordinación del siempre irregular Homero de cada línea al Homero esencial o convencional, hecho de llaneza sintáctica, de llaneza de ideas, de rapidez que fluye, de altura. Esta conducta puede suministrar los agrados de la uniformidad y de la gravedad; aquélla, de los continuos y pequeños asombros.
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……Paso a considerar algunos destinos de un solo texto homérico. Interrogo los hechos comunicados por Ulises al espectro de Aquiles, en la ciudad de los cimerios, en la noche incesante (Odisea, XI). Se trata de Neoptolemo, el hijo de Aquiles. La versión literal de Buckley es así: Pero cuando hubimos saqueado la alta ciudad de Príamo, teniendo su porción y premio excelente, incólume se embarcó en una nave, ni maltrecho por el bronce filoso ni herido al combatir cuerpo a cuerpo, como es tan común en la guerra; porque Marte confusamente delira. La de los también literales pero arcaizantes Butcher y Lang: Pero la escarpada ciudad de Príamo una vez saqueada, se embarcó ileso con su parte del despojo y con un noble premio; no fue destruido por las lanzas agudas ni tuvo heridas en el apretado combate: y muchos tales riesgos hay en la guerra, porque Ares se enloquece confusamente. La de Cowper, de 1791: Al fin, luego que saqueamos la levantada villa de Príamo, cargado de abundantes despojos seguro se embarcó, ni de lanza o venablo en nada ofendido, ni en la refriega por el filo de los alfanjes, como en la guerra suele acontecer, donde son repartidas las heridas promiscuamente, según la voluntad del fogoso Marte. La que en 1725 dirigió Pope: Cuando los dioses coronaron de conquista las armas, cuando los soberbios muros de Troya humearon por tierra, Grecia, para recompensar las gallardas fatigas de su soldado, colmó su armada de incontables despojos. Así, grande de gloria, volvió seguro del estruendo marcial, sin una cicatriz hostil, y aunque las lanzas arreciaron en torno en tormentas de hierro, su vano juego fue inocente de heridas. La de George Chapman, en 1614: Despoblada Troya la alta, ascendió a su hermoso navío, con grande acopio de presa y de tesoro, seguro y sin llevar ni un rastro de lanza que se arroja de lejos o de apretada espada, cuyas heridas son favores que concede la guerra, que él (aunque solicitado) no halló. En las apretadas batallas, Marte no suele contender: se enloquece. La de Butler, que es de 1900: Una vez ocupada la ciudad, él pudo cobrar y embarcar su parte de los beneficios habidos, que era una fuerte suma. Salió sin un rasguño de toda esa peligrosa campaña. Ya se sabe: todo está en tener suerte.
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Las dos versiones del principio –las literales— pueden conmover por una variedad de motivos: la mención reverencial del saqueo, la ingenua aclaración de que uno suele lastimarse en la guerra, la súbita juntura de los infinitos desórdenes de la batalla en un solo dios, el hecho de la locura en el dios. Otros agrados subalternos obran también: en uno de los textos que copio, el buen pleonasmo de embarcarse en un barco; en otro, el uso de la conjunción copulativa por la causal
(1), en y muchos tales riesgos hay en la guerra. La tercera versión –la de Cowper— es la más inocua de todas: es literal, hasta donde los deberes del acento miltónico lo permiten. La de Pope es extraordinaria. Su lujoso dialecto (como el de Góngora), se deja definir por el empleo desconsiderado y mecánico de los superlativos. Por ejemplo: la solitaria nave negra del héroe se le multiplica en escuadra. Siempre subordinadas a esa amplificación general, todas las líneas de su texto caen en dos grandes clases: unas, en lo puramente oratoria –Cuando los dioses coronaron de conquista las armas—; otras, en lo visual: Cuando los soberbios muros de Troya humearon por tierra. Discursos y espectáculos: ése es Pope. También es espectacular el ardiente Chapman, pero su movimiento es lírico, no oratorio. Butler, en cambio, demuestra su determinación de eludir todas las oportunidades visuales y de resolver el texto de Homero en una serie de noticias tranquilas.
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……¿Cuál de esas muchas traducciones es fiel?, querrá saber tal vez mi lector. Repito que ninguna o que todas. Si la fidelidad tiene que ser a las imaginaciones de Homero, a los irrecuperables hombres y días que él se representó, ninguna puede serlo para nosotros; todas, para un griego del siglo diez. Si a los propósitos que tuvo, cualquiera de las muchas que trascribí, salvo las literales, que sacan toda su virtud del contraste con hábitos presentes. No es imposible que la versión calmosa de Butler sea la más fiel.
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1932.
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(1)
 Otro hábito de Homero es el buen abuso de las conjunciones adversativas. Doy unos ejemplos:
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…..“Muere, pero yo recibiré mi destino donde le plazca a Zeus, y a los otros dioses inmortales”. Ilíada, XXII.
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…..“Astíoque, hija de Actor: una modesta virgen cuando ascendió a la parte superior de la morada de su padre, pero el dios la abrazó secretamente”. Ilíada, II.
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…..“(Los mirmidones) eran como lobos carnívoros, en cuyos corazones hay fuerza, que habiendo derribado en las montañas un gran ciervo ramado, desgarrándolo lo devoran; pero los hocicos de todos están colorados de sangre”. Ilíada, XVI.
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…..“Rey Zeus, dodoneo, pelasgo, que presides lejos de aquí sobre la inverniza Dodona; pero habitan alrededor tus ministros, que tienen los pies sin lavar y duermen en el suelo”. Ilíada, XVI.
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…..“Mujer, regocíjate en nuestro amor, y cuando el año vuelva darás hijos gloriosos a luz –porque los hechos de los inmortales no son en vano—, pero tú cuídalos. Vete ahora a tu casa y no lo descubras, pero soy Poseidón, estremecedor de la tierra”. Odisea, XI.
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…..“Luego percibí el vigor de Hércules, una imagen; pero él entre los dioses inmortales se alegra con banquetes, y tiene a Hebe la de hermosos tobillos, niña del poderoso Zeus y de Hera, la de sandalias que son de oro”. Odisea, XI.
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…..Agrego la vistosa traducción que hizo de este último pasaje George Chapman:
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…………………………………………Down with these was thrust
……………………..The idol of the force of Hercules,
……………………..But his firm self did no such fate oppress.
……………………..He feasting lives amongst th’Immortal States
……………………..White-ankled Hebe and himself made mates
……………………..In heav’nly nuptials. Hebe, Jove’s dear race
……………………..And Juno’s whom the golden sandals grace.
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JORGE LUIS BORGES
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Jorge Luis Borges
Discusión
” Las Versiones Homéricas”
Obras Completas I
pags 239 -243
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Joan Perucho. Sofia Schliemann s’ha posat les joies d’Helena.

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TROIA

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Les ruïnes sota el sol.

La muralla ens envolta.

Els llangardaixos dormen a l’areny.

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Sofia Schlimann

s’ha posat les joies d’Helena.

Les princeses són cegues

quan es miren en el mirall de plata.

Són cegues sota el sol.

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Joan Perucho

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Joan Perucho

Itineraris d’Orient

Els llibres de l’Escorpí. Poesia, 93

Edicions 62. Barcelona, 1985

ISBN: 9788429723113

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Josep Pla a Ítaca

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PORT-WATTY (ÍTACA) I PATRES, DIVENDRES, 30 [DE MARÇ DE 1956]

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Josep Pla i Casadevall (1897 - 1981)

Ítaca és una illa muntanyosa, de pocs arbres, coberta de mates i arbustos baixos. La solitud i la llunyania hi són inoblidables. ¿Fóu Ítaca l’illa d’Ulisses? Amb l’Odissea a la mà la posició afirmativa sembla versemblant. A primers d’aquest segle, discutiren la qüestió dos grans erudits del món homèric; el professor francès Víctor Bérard i el professor alemany Dörpfeld. Segons el primer erudit, l’illa d’Ulisses és Ítaca; segons l’alemany, és Leucas, que es troba en aquest espai, és més acostada al continent i és més gran i més rica que la primera. Bérard dedicà una gran part de la seva vida a demostrar que l’Odissea és un poema geogràfic d’una admirable precisió, atès que el poema fou elaborat, probablement, en una o altra ciutat de l’Àsia Menor, poblada per una societat molt evolucionada , utilitzant textos provinents de navegants anteriors al món homèric, segurament fenicis. Féu una obra consederable, d’accés agradabilíssim, plena de punts de vista fascinadors per a totes les persones que ens agrada el mar.  Ara:  si aquesta obra és absolutament convincent, no tinc pas coneixements per a afirmar-ho. Dörpfeld, que es mantingué dintre els camins donats per Wolf i els romàntics, formulà grans dubtes sobre l’existència del poeta i tractà de demostrar que l’inici de la Ilíada i de l’Odissea fou la poesia popular. Localitza la vitalitat poemàtica de l’Odissea a l’illa de Leucas. Però és el cas que ni a l’illa d’Ítaca ni a la de Leucas no s’ha trobat, fins ara, cap vestigi  més o menys relacionable amb les meravelloses i precises descripcions del gran poeta.

[…]

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Josep Pla

Cabotatge Mediterrani

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Victor Bérard (1864 - 1931)

Wilhelm Dörpfeld (1853 – 1940)

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Les phéniciens et l'Odyssée - Bérard

Les phéniciens et l'Odyssée - Bérard

Alt - Ithaka - Dôrpfeld

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Índex del capítol del llibre de Bérard dedicat a Ítaca

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Josep Pla

Pàgines selectes 3

Cabotatge mediterrani

Edicions Destino. Barcelona, 1991

isbn 8423320510

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