Arxius

Archive for Juny de 2012

Robert Saladrigas ens parla de Seferis, que ens diu que llegeix Homer

.

.

.

.

AL PIE DE LAS LETRAS

MONÓLOGO CON

GIORGIOS SEFERIS

.

Hace ya algún tiempo que tuve la oportunidad de mantener una prolongada charla con el poeta Giorgios Seferis, galardonado en 1963 con el Nobel de Literatura. Nos hallábamos en el apogeo de la estación veraniega. El verdor de la campiña había perdido ya el cromatismo intenso que ostenta en primavera. Los campos sedientos parecían suplicar el beneficio de la lluvia, angustiados bajo la fortaleza de un sol radiante, en rigor poco justiciero. Ha transcurrido un buen puñado de meses desde entonces. Ahora leo que el régimen griego ha negado el pasaporte a Giorgios Seferis, como represalia por la actitud hostil del poeta respecto a los cauces antidemocráticos seguidos por el Gobierno de los coroneles. Trato de imaginar de qué manera habrá reaccionado ante este nuevo golpe del infortunio político. Y tan sólo consigo reactualizar su vozarrón nervioso de hombre que rehuye el circunloquio, su hablar punzante y de inflexiones suaves, como si dominara su natural, por temor a dañar los oídos del interlocutor.

—Me separé de la política activa a raíz de los acontecimientos de mayo del 67. Aquello significó un revés brutal para todo hombre que ame la libertad, y yo no supe adoptar otra actitud que la de solicitar la excelencia. Desde entonces no le resulta fácil a un griego opinar en materia política. ¿A qué dedico tantas horas a mi disposición? Puede suponerlo. Bueno, quizá no. Escribo poco, prácticamente nada, y leo mucho. La poesía joven la conozco apenas. El poeta actual más joven que leo y releo una y otra vez, sin sentir la menor fatiga, es Homero, el único poeta auténticamente grande que ha dado la historia. Me viene a la memoria aquella frase de Chenier: «Han pasado tres mil años sobre las cenizas de Homero; y tras esos tres mil años, Homero sigue siendo respetado, sigue joven de gloria y de inmortalidad». No lo tome por chochez de viejo, pero no creo que esté usted ahora en condiciones de comprender el significado profundo que encierran estas palabras. Se necesitan años, muchos años de experiencia y sufrimientos para aprender a meditarlas pacientemente, noche tras noche, hasta dar con el secreto de su verdadera dimensión.

…..El señor Seferis estuvo adscrito durante la mayor parte de su vida a la carrera diplomática. Pasó por las cancillerías de El Líbano, Siria y Londres, y más tarde se refugió con su inconformismo en esta casita de dos plantas, de fachada encalada, que ostenta festones de ladrillo rojo en los marcos de balcones y ventanas, con un breve jardín que simula protegerla con parapetos de anémonas exuberantes, hortensias fastuosas, claveles de hojas anaranjadas y de un senderillo, que conduce hasta la verja, bordeado de rododendros floridos. Aquí medita el poeta la frase de Chenier, y relee a Homero, y se embebe con los poemas floreados de Claudel, y sus ojos negros y sus carnes ya fláccidas, restos de una orondez que va perdiendo paulatinamente sus rasgos más acusados, se estremecen al contacto con la atmósfera sólo límpida en apariencia.

—Mi poesía gira en torno a una temática obsesiva que encarna al hombre. Es así porque, a pesar de todo cuanto he vivido, creo en él, en su aptitud para transformar el mundo, para modelarlo y humanizarlo partiendo de sí mismo. El ser humano posee valores inalterables, indestructibles, que le elevan por encima de la naturaleza y le obligan a profesar, antes o después, la fe en su propia capacidad de redención. Esta fe es la única capaz de salvarlo y de salvarnos. No se trata de un sofisma, ni creo que olvido los factores negativos que condicionan al hombre, y que a juzgar por las circunstancias que coartan a mi pueblo, a las tierras vietnamitas, al martirizado Oriente Medio, a Camboya, África del Sur y tantos rincones de esta Tierra nuestra, parecen ser los únicos que gozan de poder suficiente para encauzar el destino trágico de la humanidad, pero me resisto  a creer que todo se halle irremisiblemente perdido y debamos pensar en la posibilidad de una catástrofe nuclear, que arrase nuestra civilización caduca para levantar sobre sus cenizas un mundo mejor. ¡No puedo admitirlo! ¡No puedo, eso es todo! 

…..Seferis se aferra con todas sus fuerzas al humanismo para defenderse del desaliento. Me hablaba del pueblo; de su pueblo. Y sus ojos adquirían un extraño fulgor acuoso. El sufrimiento y la humillación del pueblo le mantenían literalmente en vilo. Sabía que el lirismo constituía una pirueta inútil, un lujo improcedente en las circunstancias actuales. Me confesaba su impotencia material para escribir una sola letra. Lo entendí, naturalmente. Seferis es parte integrante del pueblo en esta su hora nona. Sufre en él y con él, y su pluma, como tantas otras, ha enmudecido para dejar que se perciba, con mayor diafanidad, el latido vehemente del pueblo griego.

.

Robert Saladrigas
Revista Destino. n º 1.750 (juny 1970)

.

Seferis a la Fira del Llibre (Feria del Libro) de Barcelona, del 1964
Foto: Kike Pérez de Rozas.
Destino, nº 1.415, 19setembre 1964

.
.
L’any següent, en la mateixa secció “Al pie de las letras”, de Destino, Robert Saladrigas feia l’obituari de Seferis i el concloïa amb les següents paraules:

.

.

…..Fue un admirador a ultranza de Homero, y, como Ulises, recorrió el mundo y extrajo de él las sustancias de las que había de nutrirse su poesía. Toda su vida, en la carrera diplomática dentro de la cual alcanzó las cotas más altas y en su comportamiento civil, constituye el claro testimonio de un liberal de secular tradición democrática. Theodorakis transformó muchos de sus poemas en canciones que el pueblo griego canta hoy con más pasión y lucidez que nunca lo hiciera. Giorgos Seferis, el Poeta, ha muerto. La nave de Ulises ha atracado una vez más en el puerto de la Isla Perdida. Grecia ha visto desaparecer un testimonio cívico de proyección internacional. Seferis, el Poeta, ha reencontrado a Homero.

.

Robert Saladrigas

.

.
.
.
.

.

.

Bécquer ens il·lustra les aventures d’Ulisses al Virolet.

.

.

.

Carles Bécquer Domínguez fou un dibuixant, il·lustrador i pintor català, nascut a Barcelona el 1889, on hi morí el 1968, nebot del poeta Gustavo Adolfo Bécquer.

La seva infància i joventut transcorregué a Sevilla i Madrid. A Madrid estudià a l’Academia de San Fernando i, ja a Barcelona, a l’Acadèmia de Sant Jordi. Posteriorment va estar-se uns dotze anys a Paris, on va publicar il·lustracions a la casa Hachette.

La seva obra com il·lustrador la va dur a terme, a casa nostra,  a revistes com el Patufet, el Virolet, o a Lecturas i El Coyote.

A la revista Virolet, en concret, en diversos números de l’any 1930 hi va publicar una sèrie relativa a les aventures d’Ulisses. 

En reproduïm a continuació  el primer lliurament i algunes vinyetes dels següents, on observem les seves habilitats com a il·lustrador.

La còpia completa de tots els capítols la podeu trobar en aquesta pàgina: Les aventures d’Ulisses, de Bécquer, al Virolet

 .

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Sagarra saluda la primera Odissea de Riba

.

.

.

C A R L E S    R I B A

.

..

.

.

.

.

No mor el diamant, ni la paraula diamantina; els milers d’anys no són res per la paraula diamantina: es colga dins del mar, i mentre els cucs desfan les generacions humanes, apareix de nou la paraula diamantina amb aquell riure d’infant i aquella olor d’aigua salada, perquè tota la glòria ve del mar, tot lo més bell arriba dins les ones.

….Vetaquí que entre nosaltres s’ha produït el miracle de la paraula diamantina. Un dia en Joan Maragall, el mestre de tots, digué:

«Una a una, com verges a la dança,
entren lliscant les barques dins del mar…»

….Aleshores, aquestes paraules eren tan pures com la llum que acaricia la pell nua dels diodumeus.

….Avui, Carles Riba, el poeta de l’ànima i de la mort, i de la eternitat, el poeta de les estelles i del dolor, Carles Riba, l’estimat, el bon amic, el de les preocupacions i les inquietuts, de les rialles dolces i amargues, ens ha posat a flor d’orella aquest miracle de la paraula diamantina, la paraula que al mateix temps que la sentim sembla que ens volti el cos i l’ànima d’una clara lluiçor de diamant.

….La paraula ha vingut del mar, i l’heroi del mar per excel·lència, és Ulisses, i la seva paraula ha de ser la paraula marina per excel·lència, la paraula diamantina més lluent que totes les altres.

….Ulisses ha ressucitat, i nosaltres cristians adolorits, torturats o desenganyats, tristos burgesos de barret i americana, podem fruir —perquè en Carles Riba ens ho farà fruir amb la seva traducció homèrica— en el nostre silenci espiritual, el selvatge horror de Polifem i la joia núa de la cort dels Feacis.

.

Josep Maria de Sagarra

.

.

.

L’Instant

Revista quinzenal

Publicació de Joaquim Horta

Any II. núm. 5

(15 d’octubre de 1919)


.

.

.

.

Seferis i Espriu evoquen Andròmaca

..

.

Andromaque, je pense à vous!…
Carles Baudelaire. Le cygne

.

.

.

XVII

Astianacte

.

Ara que te’n vas emporta’t també el nen
que veié la llum sota aquell plàtan
un dia que ressonaven trompetes i lluïen armes
i els cavalls suats s’ajupien per tocar
la verda superfície de l’aigua
a la bassa amb llurs narius humits.

Les oliveres amb les arrugues dels nostres pares
les pedres amb la saviesa dels nostres pares
i la sang del nostre germà viva sobre la terra
eren una ferma alegria una fèrtil norma
per a les ànimes que comprenien llur prec.

Ara que te’n vas, ara que el dia de rendir comptes
sorgeix, ara que ningú no sap
a qui ha d’occir ni com ha d’acabar,
emporta’t el nen que veié la llum
sota les fulles d’aquell plàtan
i ensenya-li de meditar sobre els arbres.

.

Iorgos Seferis
Mithistòrima
Traducció de Carles Miralles

.

.

.

.

Comiat d’Hèctor i Andròmaca. Gravat de la paràfrasi de la Ilíada de Loukanis (Venècia, 1526). Gravats atribuïts a la familia d’impressors de Nicolini da Sabbio.

.

.

.

.

Salvador Espriu

ANDRÒMACA

.

Just en sortir del bany, una serventa l’ha assabentada de la mort de l’home que ella sempre va estimar, una mort que tots dos pres­sentien propera. La dona ha creuat els braços damunt el pit, inclina amb resignació el cap gairebé fregant l’espatlla dreta, tanca els ulls i recorda, endinsada en el seu íntim mirall, la serenor del passat. Però no s’hi aturarà gaire, perquè endevina el llarg i complex futur que l’espera. Sí, la vida pròpia és certament un rierol, però sovint triga molt, per al qui amb ell arrossega, a perdre’s en l’engolidora basarda del mar. La dona ha complert, fidel, tots els seus deures. Sap també que no trairà mai ningú, que es comportarà amb rectitud fins amb els que li imposarà per la força l’esclavatge que la seva clara estirp no hauria de tolerar. Però ella és massa intel·ligent per sentir-se enemi­ga dels vencedors. Admet només circumstancials adversaris, pobres nàufrags, com ella mateixa, en l’aiguabarreig darrer. Mirarà de salvar el fill que li queda. Procurarà de vetllar, sol·lícita, pels que tindrà d’altres unions que no desitja. Plora sense llàgrimes el seu infortuni. Després, de seguida, es vestirà i emprendrà de nou el rar i entrebancós camí. I nosaltres, admiradors d’aquesta bella i coratjosa figura, ens apressem a acompanyar-la amb un respectuós silenci.

.

Salvador Espriu
Les roques, i el mar, el blau

..

.

.

Iorgos Seferis

Mitihistòrima

Introducció i traducció de Carles Miralles

Poesia dels Quaderns Crema, 6

Edicions dels Quaderns Crema. Barcelona, 1980

ISBN: 9788485704057

.

.

.

Salvador Espriu.

Les roques i el mar, el blau.

Edició crítica a cura de Carmina Jori i Carles Miralles.

Centre de documentació i estudi Salvador Espriu.

Edicions 62. Barcelona, 1996.

ISBN: 9788429742008

.

.

.

Artur Masriera presenta la seva traducció de la Ilíada

.

.

Artur Masriera (1860 – 1929)

.

El 1903, segons publica el seu Butlletí, Artur Masriera va presentar a la Reial Acadèmia de les Bones Lletres de Barcelona la seva traducció de la Ilíada al català, i n’ofereix un fragment, el relatiu a l’episodi del Cant XVI, relatiu a la mort de Patrocle. Masriera afirma que ha traduït la Ilíada de forma completa i anotada, per més que, malauradament, no tenim notícia de que aquesta versió ens hagi pervingut.

Com a presentació de la seva traducció, Masriera fa una breu dissertació que titula Homer en Català, i que transcrivim tot seguit:

.

.

.

.

.

.

HOMER EN CATALÁ

.

.

Curiosa y llarga es l’historia de les versions é interpretacions del Pare y príncep de la poesia épica, en totes les llengues vives. Però més curiosa encara (y no cal dir que está pera fer), es la de les versions d’Homer en les llengues neo-llatines.

Lo primer punt de partida ha de ser sempre fixat en lo treball selectíssim, fill del gust més depurat y del coneixement perfet del poble y de l’época en que escribía l’autor que volia deixar á sos conterranis una epopeya propia y enmatllevada al mateix temps. Virgili, (que aquest es l’autor de qui fem menció), conseguí lo que en literatura y en lógica sol anomenarse paradoxa: ser original imitant, y á voltes quasi traduhint, al pare de la poesia universal, á Homer, de quals poemes feu surtir la Eneida tan llatinisada y tan grega ensemps, que la paradoxa ’s veu realisada. Expliquemse’n les causes.

Considerem á Virgili, en primer lloch, com á un veritable traductor d’Homer que vol y pot asimilarse la manera de dir, ample y magestuosa, propia y precisa, grafica y pintoresca, del autor de la Ilíada y la Odissea, L’ofici de traductor era petit y desayrat per l’autor (ó també interpretador) de les Geórgiques, y per açó al donar l’epopeya de la gent llatina, encarnada en la genealogia d’Octavi August, comensada ab Eneas escapat de Troya, il·lustrada ab los fets de la primitiva historia romana, ah les lluytes de Rótuls y Troyans, y acabada ah un hymne á les grandeses del segle d’August; Virgili no feu més que seguir, imitar y moltes traduhir á Homer, al épich verament origi­nal, al reconegut avuy, després de trenta ó més segles, com á pare y príncep de la poesia épica de tots los pobles,

Virgili enclou en una les dues accions épiques de l’Odissea y l’Iliada. No intenta tant directament despertar l’esperit de patria dels romans, com adular al emperador Octavi, fentlo net d’Eneas y donantli semi-deus per caps de brot de sa nissaga. Ab tot y aixó, la Eneida es un poema heroich de veritat, interessantissim per tota la gent llatina, que si no resplandeix per l’originalitat ni unitat, ha passat per totes les generacions, desde August fins a la nostra, com l’obra més selecta y plena de boniqueses de cisellador, de forma correcta, de sen­timent, de equilibri, d’inspiració, d’alló que’l gran Quintiliá ’n deya: affectu, castigatissima forma et omni pulchritudine, ac venustate in rebus singularibus, excellere videtur.

Lo segle barbre, la civilisació rudimentaria é incipient del poble grech, y lo segle urbá, ple de cultura y refinament artística del poble llatí, viuhen bellament retratats en los poemes d’Homer y de Virgili. Los fets dels héroes y semi-deus que Homer cantava en los hexámetres de la Iliada, eran encara d’una frescor recent; tothom á Atenas, á Corintho y á Tebas sabía qui era Cadmo, qui era Peleu, y ensenyavan uns grechs als altres lo lloch ahont Tethis infanta á Aquilles, y ahont Ulisses buydá l’ull de Polyphemo.

En cambi, entre ’ls romans del temps d’ August, ningú creya poch ni molt en Anquises ni Eneas, la faula del semi-deu y l’héroe s’había esfumat ab lo transcurs dels segles; per açó precisament los jochs, los funerals, los ritus dels áugurs, lo devallament al Infern d’ Eneas y altres pintures sublims del poema de Virgili, no tenían ja aquella vida ni aquell interés que la fe d’una societat primitiva y semi-barbre doná á lo sobrenatural y maravellós. L’errada capital de Virgili fou la de pintar en son poema héroes de mil anys enrera troyans y llatins primitius), que li sortiren parlant, pensant y obrant com á romans áulichs y cultíssims de la cort d’Octavi August. Dido, Amata, Lavinia y Juturna, no son dones del temps que Virgili les pinta; son dames romanes que ploran y declaman ab les passions y refinament que s’estilava entre les dames de les families Julia, Cornelia, Popea ó Sabina.

No parlarém de lo molt que Virgili traduhí mot á mot dels poemes d’Homer. Ne tenim fet un estudi, tan pacient com inútil, en nostre llibre inedit: Helenismos de concepto en la epopeya virgiliana. En aquest lloch dech no més dirvos que desde ’l conegut:  

 

Ubi tot Simois correpta sub undis
Scuta virum, galeas que et fortia corpora volvit

que Homer escrigué:

fins á les mes petites descripcions de casseres, de tempestats, de l’es­comesa de dos héroes y de les resolucions dels deus, portem anotats tres cents cinquanta tres  llochs virgilians que son versió tant ad verbum,  d’Homer, com aquest que més amunt he senyalat 

Després de Virgili, ja sabreu que en l’Edat mitjana Homer fou poch estudiat é interpretat. Lo Renaixement fou lo qui ’ns portá ’ls Henrich  Stéfanus, los Budaeus, los Scaliger, los Heyne, Dacier, Ahrens y tants brillantíssims comentaristes y escoliastes, Los que ’ns portaren á Homer á les llengües neo-romanes foren tan nombrosos com benemerits del helenisme y ’l romanisme; Ernesti, Villemain, Hermosilla, y ’l nostre may ben plorat Montserrat y Archs, marcan les fites del procés de la interpretació homérica en les llengues italiana, francesa, caste­llana y catalana. Nos referim a eixos escriptors perque son los que feren lo treball complert, no ab estudis parcials, per altre part molt apreciables, de Gail, Wolf, Montes de Oca, Menéndez y Pelayo, Roure y molts més.

Nostre Homer en catalá es fruyt de molts anys d’entussiasme per los estudis helénichs y de molt pochs de competencia y coneixements. Hem traduint sancera la Iliada d’Homer en catalá, després d’haber fet lo mateix ab lo teatre d’Æschyl, creyent ab aixó fer bon servey á nostres lletres regionals, creyent que tota literatura que posseheix traduhides les obres mestres y capdalts del pensament humá, es ja literatura feta y digna del estudi y consideració universal. Per amor á nostra terra y nostra llengua aixís ho hem fet, treballant en silenci, en una obra de tanta dificultat y de tan poch lluhiment. Vosaltres (bene­merits aymadors de la historia y de les bones lletres), estimareu mon treball que os oferesch ab l’amor del conterrani y l’adhesió ferma del consoci. En un temps en que per fer patria s’ha fet de moda cridar molt, jo os presento mon humil y pobre homenatge de ver amor á la patria, fet y concebut en lo silenci de la reflexió y del estudi.

No he fet un treball derudit ni de poeta genial, que interpreta. No tinch pretensions d’imitar á Virgili interpretant á Teocrit en les Églogas ni á Fra Lluís de León, a Horaci, en lo Beatus ille. He fet feyna d’hel·lenista entussiasta que agafa lo text original, l’hi dona la versió més escayenta y exacta, la enmotlla dintre la caixa de la forma métri­ca, y, ab llealtat d’artista y d’aymador de la veritat, confessa á cada pas, en una nota, la dificultat d’ensopegar una versió exacta ó de donar una idea fidel del pensament del original. L’estudi comparatiu dels ressorts y recursos valiosos d’abdues llengues, lo trobareu fet en les notes que acompanyan ma traducció.

Judiqueula per aquest fragment adjunt que os oferesch avuy del epissodi del llibre ó rapsódia XVI, que tracta de LA MORT DE PATROCLE.

.

.

.

A continuació, el Butlletí publica els versos 751-867 del Cant XVI de la Ilíada, en la traducció de Masriera, text que tenim recollit aquí en les nostres pàgines relatives a traduccions al català de la Ilíada.

.

.

.

.

.

.

Carles Riba i els Himnes homèrics d’en Maragall

.

.

Sóm a principis de 1918. Un jove Carles Riba està traduïnt en vers l’Odissea d’Homer. Anys després en farà, és ben sabut, una nova versió, que superarà de molt la primera.

Riba, en la seva tasca, té un clar referent. L’obra feta pel poeta Maragall en portar a versos catalans els Himnes homèrics. Riba, en fa una anàlisi apassionada en un seguit d’articles publicats a La Veu de Catalunya. A continuació en portem aquí alguns fragments. El text complet el podeu trobar, si voleu, aquí.

Diu Riba:

..

.

.

.

.

.

III

.

De res no és tan avara una poesia, com del timbre dels seus mots. I amb el timbre, el color; i encara allò que Joubert, aquest il·luminat del misteri dels mots, hi sentia: el volum, que els fa alats o flotants, feixucs o esvaïts.

Per reduir-ho a un sol terme: la música —ni més ni menys tal com Verlaine la volia, ans que tota cosa, pel seu vers—. D’anar oblidant que a la música també li cal un pur contorn —altrament allò que de més espiritu­al tenen les coses, s’és dit profundament a Catalunya— el credo verlainià ha degenerat, per no citar més que una sola cosa, fins a les cançons de Maeterlinck.

Música tota pur contorn fou la d’Homer, i àdhuc la dels lírics hel·lènics més apassionats. ¿Caldria preguntar si fou de por que el ressò prostituís el so, que amb prou feines a Grècia es gosà l’harmonia? ¿Si aquest musical res­sò no fou per als grecs, i per a llurs hereus d’arreu i de sempre, un afer pri­vat de la intimitat de cada esperit, que, si no és sota pecat d’impudor, nin­gú no gosaria publicar?

Per això el poeta ha de comptar amb una certa comunitat d’oïda en el seu públic, per poder comptar amb una certa comunió de ressò —llevat d aquell «dins del dins» que ja no compta.

Per això, cada època ha tingut la seva música; la té cada país: hi ha ha­gut una orella grega; hi ha una orella catalana; hi ha, més, una orella cata­lana del dia d’avui.

Per això, repetim, una llengua, una poesia és tan avara dels seus timbres, dels seus colors, dels seus volums, de la seva música, en un mot. Copsareu les molles cadences i els flonjos acords jònics: no allò altre que morí amb Homer i els seus oients. Així els francesos es guarden per a ells sols, per a ells tots sols llur Verlaine: i qui sap si ja se’ls comença d’esmunyir, avui.

Per això, qui voldrà traduir —quin trasbalsament, direu, fer passar la música d’una llengua a una altra llengua. Si no fos trasbalsament no seria traducció. Cal oblidar i fer-se lliure davant d’allò que per no ser esclau mi­llor s’esvairia: i aleshores recrear-ho. Cal deixar que l’esperit s’entengui de dret amb l’esperit.

Així féu En Maragall quan nostra els Himnes Homèrics; els cantà, en música tota pur contorn, per a l’orella catalana nostra.

Ell, que quan pintava, ho feia a masses crues, al fresc… Però, veieu? No es pot parlar, sinó per comparances, d’allò que cada poeta té de més per­sonal, i que ressona dins d allò que cada oient té de més personal. Som a la llinda mateix de l’inefable. Tota aquesta estona que hi estem rodant da­vant. Per entrar-hi, cal callar.

Escoltem, doncs, aquests himnes en silenci.

I després del silenci seguirem parlant.

.

IV

.

La vida dels mots, té molt d’humana. Tenen, sens dubte, una fesomia i tam­bé un seny; tenen una família: avior, germandat i fillada; neixen, poncellen i declinen; viuen, sobretot, cadascun a la seva manera, qui retret, qui voltat d’a­mics, qui plàcidament, qui corrent l’aventura, qui en servitud, qui governant.

Ens són hermètics fins que no hi hem lligat amistat; però aleshores, ca­da vegada que els trobem, mouen dins de nosaltres, com els cercles de l’ai­gua sota el patac d’una pedra, tota una vivor de records, d’associacions, de referències, de desigs. Tot això, tan ràpid, que és inconscient si es vol, però és. I cada nova vegada és rica de les vegades anteriors.

I igual que un mateix amic, essent sempre ell, la seva presència té diver­sa irradiació en cadascun dels seus amics, així cada mot pels homes d’una mateixa llengua. El mot «mar», per exemple, és sentit amb diversa emoció per qui hi és nat davant o pel terrassà, per qui ha navegat o per qui no ha entrat mai per les molles senderes, per qui hi ha festejat a la vora o per qui hi ha tingut negat algú que estimava, per qui sent en la seva raça la salabror incorrupta del mar veí, o per l’incurós de teories mediterrànies.

Veieu, doncs, quins fils tan subtils maneja el poeta, quan ajunta dolça­ment els mots. Cada mot, un món. El diví Edgar Poe, creia que cada mot dit amb passió crea un món en els espais siderals. Cada mot dit amb amor i escoltat amb amor, passa, certament, com una esfera rodolant per la in­finitat de l’esperit.

Cal que el poeta procedeixi dintre un sistema, perquè els camins d’uns mots no destorbin els camins d’altres mots.

Això es diu ordinàriament amb una paraula que fa una justíssima com­parança; cal que guardi un to. Així, dins un poema ben ordenat els mots estan els uns amb els altres en unes certes relacions definides de sonoritat i d’interval, com si diguéssim. El poeta us té presos en el seu corrent sug­geridor; modularà que ni en sentireu trasbals, us estremireu amb tal cro­matisme expressiu, però no perdonaríeu un cromatisme viciós, ja ni es­coltaríeu si teméssiu que pogués desentonar (tanmateix potser no s’és tan exigent en poesia).

Tal com dèiem en parlar de la música dels mots, el poeta no pot fer compte d’allò més personal de cadascun dels seus oients; però ha de conèi­xer, amb una sàvia intuïció, amb una adaptació humil, quins són els tons que suscitaran irradiacions de llum dintre les ànimes a ell atentes.

També és això alguna cosa avara i esvaïdissa, que fuig amb el temps i és retinguda per les fronteres.

El traductor, no pot transportar-ho. Ho ha de recrear.

Per això cada època ha fet la seva versió, d’Homer per exemple, puix que d’Homer parlàvem. Cada època ha volgut que Homer li parlés en el seu to. Però massa s’és oblidat que una versió es deu no solament a l’egoisme de l’època en què es fa, sinó també i més encara ha de ser fidel al seu senyor primer. Massa artificiós fou Pope, massa polida Mme. Dacier.

Per amor d’aquesta fidelitat, més val, si calia, arbitrar l’època.

Caldrà, per acabar, dir encara com fou així la magna conquesta del nos­tre Maragall, en una intuïció —sabem el que diem— miraculosa.

.

V

.

[…] Aquesta intuïció no s’adormissa un moment de cap a cap de l’obra d’En Maragall. No és un llenguatge de llibres, sinó de raça vivent sota un aire blau i damunt un terròs agre.

Parafrasejà Homer en Nausica, el traduí en els Himnes, i Homer continuà essent en català una cosa de raça vivent. I això fou el miracle.

Oblidem els calcs dels hel·lenistes de bona fe que comptaven amb llen­gües dòcils que feien la feina per ells; oblidem les pàl·lides versions conjuminades a còpia de paperetes erudites, i que sempre semblen improvisades en una aula de grec segon; oblidem les versions a la moda de la cort de la reina Anna, o a la moda marinista, o a la moda romàntica; oblidem tants de déus i d’herois, i tants de senzills mariners o serventes o dides, tots fent invariablement «les graves et les fiers».

No s’ha parlat tant dels déus amb forma i passions d’homes vius? Per què hem hagut d’esperar fins que el nostre Maragall fes parlar així a Apol·ló:

—Ah, mentideret! Que n’ets de dolent! Prou estic segur
que més d’una volta ficant-te per dintre els palaus, a la nit,
ben quietament t’ho enduràs tot, deixant an els homes
ni sols un llit per dormir; tal te saps valer!

O bé que Cal·lídica la franca digués a Demèter, del fill tardà de la mare:

……………………… … Si ara tu el criessis
i arribés a ser gran, ten veuries de rica i contemplada
i envejada de totes les dones, d’haver-li sigut dida.

O que el sorrut patró tirreni reptés així:

……………………… —Tu vés de cuidar-te
del vent i les veles i totes les coses de ta obligació:
d’aquest que se’n cuidin aquells que els pertoca.

En comptes de tirreni, no diríeu blanenc, i al costat d’Homer no pen­seu en En Ruyra?

.

*    *    *

.

Un ritme inestroncable, sempre renovant-se de la mateixa substància pròpia, i que com la passa dels déus avença mai las i no petja; una músi­ca que és una crua línia melòdica, lenta i somrient: un to que ens commou fins allò més íntim de les nostres entranyes catalanes: així, doncs, el gran Maragall veié aquests himnes, posthomèrics, diuen, però tan homè­rics encara.

I una segona florida, fou Nausica.

I no ens haurem de plànyer que la freda mort hagués, per ventura, afollat una terça florida magna: la versió perfeta de l’Odissea i de la Ilíada?

.

Carles Riba

.

.

.
.

Carles Riba

Obres completes. II. Assaigs crítics.

Introducció de Giuseppe E. Sansone

Edició a cura de J.Ll. Marfany.

clàssics catalans del segle xx

edicions 62, barcelona, 1967

.

.

.

Jordi Malé

Carles Riba i la traducció

Quaderns, 1

Punctum & Trilcat. Lleida, 2006

ISBN: 9788493480257

.

.

.

.

.

La Circe (Delia) de Cortázar

.

.

.

[…]

A Rolo le habían gustado los licores de Delia, Mario lo supo por unas palabras de Mañara dichas al pasar cuando Delia no estaba: “Ella le hizo muchas bebidas. Pero Rolo tenía miedo por el corazón. El alcohol es malo para el corazón.” Tener un novio tan delicado, Mario comprendía ahora la liberación que asomaba en los gestos, en la manera de tocar el piano de Delia. Estuvo por preguntarle a los Mañara qué le gustaba a Héctor, si también Delia le hacía licores o postres a Héctor. Pensó en los bombones que Delia volvía a ensayar y que se alineaban para secarse en una repisa de la antecocina. Algo le decía a Mario que Delia iba a conseguir cosas maravillosas con los bombones. Después de pedir muchas veces, obtuvo que ella le hiciera probar uno. Ya se iba cuando Delia le trajo una muestra blanca y liviana en un platito de alpaca. Mientras lo saboreaba -algo apenas amargo, con un asomo de menta y nuez moscada mezclándose raramente-, Delia tenía los ojos bajos y el aire modesto. Se negó a aceptar los elogios, no era más que un ensayo y aún estaba lejos de lo que se proponía. Pero a la visita siguiente -también de noche, ya en la sombra de la despedida junto al piano- le permitió probar otro ensayo. Había que cerrar los ojos para adivinar el sabor, y Mario obediente cerró los ojos y adivinó un sabor a mandarina, levísimo, viniendo desde lo más hondo del chocolate. Sus dientes desmenuzaban trocitos crocantes, no alcanzó a sentir su sabor y era sólo la sensación agradable de encontrar un apoyo entre esa pulpa dulce y esquiva.

[…]

.

De:  Circe, de Julio Cortázar
Bestiario

.

.

.

.

El 1963 el director de cinema Manuel Antín está preparant o ja rodant una película sobre el conte “Circe“, de Cortázar. Aquest li envia una “fonocarta” i en ella, entre moltes altres coses, li diu: 

Manuel Antín (Las Palmas, el Chaco, Argentina, 27 de febrer de 1926)

.

[…] ¿Vos sabés que me acuerdo muy bien de que cuando escribí “Circe” , hace como quince años, en ningún momento se me ocurrió ir a releer en La Odisea el episodio de Odiseo y de Circe? Ahora que la cosa es más sutil porque el diálogo me va haciendo pensar en montones de cosas, esta tarde me dio por buscar La Odisea. Aunque en general no creo que haya que acentuar las semejanzas en esta clase de trasposiciones de mitos como en el de un mito muy arcaico como el de “Circe” a un episodio contemporáneo, para que lo anotes y a lo mejor en el curso de tu versión definitiva encuentras dónde colocarlo, te señalo que hay un pasaje bastante sugestivo cuando los compañeros de Odiseo llegan por primera vez al palacio de Circe. Antes de que ella los convierta en cerdos, Homero dice: “Se detuvieron a las puertas de la diosa de hermosos cabellos y escucharon a Circe que cantaba con una hermosa voz en su morada mientras tejía una divina tela, tal como son las labores ligeras, graciosas y espléndidas de los dioses.” A veces la gente capta las analogías muy por debajo, por el subconsciente. Es muy posible que en algún momento te pueda convenir mostrar a Delia tarareando alguna cosa mientras teje algo, un pullover, una cosa así. No tiene absolutamente nada que ver con La Odisea pero es la repetición de una actitud y de una ocupación de la diosa.

[Tararea]

Julio Cortázar

Fonocarta a Manuel Antín

París, 17 de junio de 1963

.

.

Graciela Borges a Circe, de Manuel Antín

.
.

.

.
.
.
.
.
.
.

.

.

.

.

Julio Cortázar

Cartas 1955-1964 (2)

Edición a cargo de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga

Biblioteca Cortázar

Alfaguara. 2012

ISBN: 9789870421405.

.

.