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Archive for Desembre de 2012

Ramon Vinyes. La humanitat dels personatges homèrics, no reduïbles a categories morals

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… en el callejón que terminaba en el río, y donde en los tiempos de la compañía bananera se adivinaba el porvenir y se interpretaban los sueños, un sabio catalán tenía una tienda de libros…

Tenía una hermosa cabellera plateada que se le adelantaba en la frente como el penacho de una cacatúa, y sus ojos azules, vivos y estrechos, revelaban la mansedumbre del hombre que ha leído todos los libros.

Gabriel García Márquez
Cien años de soledad

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LA MORAL DE ULISES

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Así, estridentemente: «La moral de Ulises», rotula José Ingenieros una conferencia que pronunció en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, y que publica hoy en uno de los números de la «Revista Filosófica» que dirige.

¿Por qué José Ingenieros habrá escogido a los héroes griegos para hacer sociología? Por qué, para trazar un tipo muy nuestro, el del fraudulento, fue a buscar al divino Laertida Odiseo?

A través de toda la conferencia se nota el esfuerzo de acomodar a patrón lo que patrón no tiene. Las múltiples citas vienen cogidas por el cabello y se aplican de manera chocante para los que sabemos una Grecia bella, una Gre­cia con hombres héroes, lejanos, gigantescos, luminosos. ¿Quién habría podi­do imaginar que Odiseo sea el arquetipo de los bribones afortunados? A quién se le habrá podido ocurrir que Ulises fuera el tipo sombrío de la inmoralidad exitista? Dejen los sociólogos a la poesía lo que definitivamente a la poesía pertenece. No mezclen a sus anotaciones, para darles brillantez, nombres augustos que deben quedar fuera de sus manos. No conviertan en líneas rectas los admirables caracteres que la antigüedad delineó. Aquiles, el bueno; Ulises, el malo. No tuerzan a Homero haciéndole corroborar lo que les salió precon­cebido de la mente. Porque ni Aquiles es todo corazón, ni es recto como su lanza; ni Ulises es vulpino y fullero, ni lleno de intenciones oblicuas. Ambos son hombres, intensamente hombres, con defectos, con cualidades; hombres sin molde, hombres de la fuerte edad en que la tierra daba sus frutos con el vigor del árbol joven. No representan ni la Avaricia, ni la Lujuria ni la Justicia ni el Amor. No son abstracciones. Son seres reales. Todos delinquen; todos asaltan; todos son héroes; todos son nobles; todos son débiles; todos son fuertes. El momento les da su luz y ellos la reflejan como el agua refleja el cielo ardiente de sol y el cielo abrasado de astros… Cuál de los héroes no ha temblado al pie de las fuertes murallas de Ilion? Cuál no ha sentido el egoísmo del botín? Cuál no ha envidiado al amigo triunfante?

De Aquiles, —antítesis de Ulises—, y que, según Ingenieros, es todo corazón y «llora como un niño cuando Príamo le reclama el cadáver de Héctor» (Ilíada, lib XXIV), así citado en la conferencia, —y esta es la razón que Ingenieros nos da de su bondad—, Homero nos dice, en la Ilíada misma y en el mismo libro, que llora no por Héctor sino porque recuerda a su padre y a Patroclo muerto. Y nos dice también, a seguido, que cuando Príamo le pide humildemente permiso para llevarse el cadáver de su hijo, Aquiles siente de­seos de matarlo.

Y no es esto sólo! Cuan fácil nos seria convertir en malo al buen Aquiles siguiendo el fácil procedimiento de Ingenieros!… Por orgullo, por venganza, anteponiendo su amor propio a toda razón de compañerismo y de deber, por Briseida su esclava que Agamenón le roba, Aquiles se encierra en sus naves, no sin antes haber rogado a Zeus que aparte la victoria de sus amigos que combaten contra Troya. Es Thetis, la argéntea ninfa madre del Peleida, la que ruega al dios de los inmortales… y el dios de los inmortales la oye… Y Aquiles ve impertérrito perecer a guerreros y a más guerreros, a amigos y a más ami­gos, sin deponer su venganza, pensando sólo en él, en la esclava amorosa que altivamente Agamenón le hurtó.

El Rey Atrida manda emisarios a desagraviar a Aquiles, Hector comba­te ya cerca de las naves; casi han triunfado las huestes troyanas, Odiseo, Ayax. Néstor, Diomedes, los más nobles guerreros, ofrecen al héroe en nombre del Atrida. ricos presentes y la devolución de la dulce esclava Briseida, intacta… Aquiles persiste en su rencor.

Sigamos, porque no es esto sólo aun!

Patroclo sale a combatir… Y Aquiles permite el fraude de que Patroclo use sus armas. Y por fin, cuando, no ya el olvido de una ofensa sino el deseo de vengar al amigo querido lleva a Aquiles al combate, no existe la piedad para él. Mata a Troos quien de rodillas le pide la vida; mata a Licaon que salía sin coraza ni armas, desnudo, de las rápidas aguas del Scamandro; se niega a escuchar a Héctor cuando le pide el pacto de que el que triunfe permita que el cuerpo del que sucumba sea enterrado. —Es de hierro tu corazón,— le dice el héroe troyano,—bien lo sabia—… Y por espacio de doce días el cadáver del Priamida es arrastrado por el polvo; y son los dioses, más misericordes que el hijo de la ninfa Thetis, los que lo salvan de las negras aves de rapiña y de los hambrientos canes.

Y Aquiles según Ingenieros, representa el tipo moral, el tipo que, en parangón con Ulises, —el hipócrita, el mentiroso, el simulador, el fraudulen­to,— define de manera inequívoca las actitudes fundamentales frente a la lu­cha por la vida… Y los cargos a que Ingenieros se ampara para hacer notar las diferencias entre los dos héroes, son los cargos que contra el Laertida lanzan Ayax, en el diálogo de Ovidio, y Filoctetes, en la tragedia de Sófocles. Nada le importan al conferencista las palabras de Odiseo cuando se vindica, ni nada le dice la explicación razonada de los móviles que impusieron al Laertida. La cuestión se reduce a encontrar corroboraciones para una tesis preconcebida, y ensartarlas.

Ulises nació del fraude, dice Ingenieros. Del fraude nacieron muchos otros héroes griegos. Del fraude nació el Mirmidón Menestio, el de la coraza refulgente, hijo del rio Sperkio y de la hija de Peleo. Del fraude nació Eudoro, hijo de Polimela, la de las danzas ágiles, y de Hermes, el de las oscuras mira­das.

«Nam genus, et probaos, et quoe non facimus ipsi Vixea nostra voco».

«Ni el nacimiento, ni los abuelos, ni las hazañas de otros nos pertenecen», contesta Ulises a Ayax en las «Metamorfosis» de Ovidio. Nosotros cree­mos como él. Ni los abuelos, ni las hazañas de otros, ni el nacimiento, deben contar entre nuestros actos. Es mucho más moderno y más actual el pensar de Ulises, y el nuestro, que el de Ayax y el del demócrata conferencista argentino.

Ulises era vengativo y sin escrúpulos, dice Ingenieros, «Sin reparar en medios se vengó de Palamedes acusándole de haber robado un tesoro que él mismo puso de antemano en la tienda».

Ulises le dice a sus jueces: «Ayax os insulta. Si es vergonzoso para mi el haber dirigido contra Palamedes una acusación imaginaria, podrá ser glo­rioso para vosotros el haberlo condenado?»

Por consejo de Ulises,—dice Ingenieros,— Filoctetes fue perdidamen­te abandonado en Lemnos.

En el «Filoctetes» de Sófocles, Ulises le dice a Neptolemo: «Aquí en estas orillas desiertas, para obedecer a los Jefes de las naves, dejé abandonado a Filoctetes».

En las «Metamorfosis» de Ovidio, Ulises dice a sus mismos compañe­ros, a los que se reunieron para concederle las armas de Aquiles: «El abando­no de Filoctetes en la Isla de Lemnos no fue obra mía»,

Y  con oír las palabras del Telamonio Ayax antes de su enemistad por Odiseo y después de su enemistad, se puede ver que valor puede darse a sus palabras, que varían según sus circunstancias. En el canto IX de la Ilíada. cuando en nombre de Agamenón visitan la nave de convexas proas en donde Aquiles descansa, dice que Ulises, el divino hijo de Laertes, es sagacísimo. En los «Diálogos de los muertos» de Luciano al hablar Ayax con Agamenón, le dice: «Aunque Minerva me lo prohibiera, me sería imposible dejar de odiar a Ulises».

Y  basta, basta de citas que podríamos multiplicar. No quisimos defen­der a Ulises ni quisiéramos trocarle el papel de malo, que José Ingenieros le otorgó, por el de bueno que le asignemos nosotros. Quede tal como es: Hom­bre: quede sin ser estudiado psicológicamente y sin que se confunda con los odiosos fraudulentos; sin que al mencionarlo se pueda hablar conjuntamente de la «necesidad de aborrecer la hipocresía, y el confesionario». En nuestra infancia sus hazañas nos llenaron de trémula admiración. Lo vimos abordar en las pequeñas islas, ya fértiles, ya rocosas, que arrulla al mar con su innúmeros rumores; lo vimos vencer a Polifemo, el gigante feroz, el que rugía como rugen los volcanes; lo vimos pasar entre escollos furiosos y junto a las sirenas de canto fatídico; lo vimos entre tempestades y en las mesas de los rústicos reyes que sabían levantar la copa en la sagrada libación y empuñar el cayado entre los rebaños incontables. Héroes de cien hazañas, lo transportamos a un mundo que siempre debía quedar lejos del nuestro, en el mundo del refugio, en el mundo de la santa poesía. Despertador de cien sueños, nunca lo pudimos mezclar con nuestra realidad. Lo veíamos entornando los ojos y envolviéndo­lo en una luz radiosa, luz de evocación y de quimera.

Hoy seguimos considerando a Odiseo alejado de nosotros. El feliz mundo griego fue otro mundo, Theognis de Megara nos dijo que las Musas y las Gracias, hijas de Júpiter, al asistir a las bodas de Cadmo dejaron a los hombres su canción: «Amamos lo bello; lo que no es bello no lo podemos amar». El mundo griego vivió en belleza. Nuestro mundo lleva muchos siglos de feal­dad. No podemos buscar la continuación de nuestra moral complicada en la simple moral del pueblo heleno. André Gide apunta que la Grecia idealizó tanto la vida, que la vida de todo artista era ya una realización poética y la vida de todo filósofo un ensayo de su filosofía. La acción entre nosotros no se inquieta por ser bella. Cómo nos mezclaremos, cómo nos diremos continua­dores, cómo buscaremos nuestros iguales en aquel mundo tan distinto y tan distante?

La moral de Ulises? ¿Cuál seria esta moral?… La de su instinto. El pue­blo griego en el instinto fundó su ética. Así se ve en el Filebo, en la República y en el Gorgias de Platón; así se ve en Ética a Nicomaco de Aristóteles. Los héroes de Homero son feroces, son generosos, son prudentes, son temerarios, son codiciosos, son liberales; no han convenido la vida en fárrago de concep­tos y de raciocinios; una igualdad primitiva de instinto los gobierna. Todos se parecen y todos son diversos. En la lucha matan sin piedad, en la casa son magnánimos, en el reparto del botín reconoce al fuerte, en sus odios se mani­fiestan con una extraña espontaneidad. La moral helénica no había dictado normas de acción para coaccionar la conducta. Hay una juventud genesíaca en cada uno de los héroes homéricos, una absoluta sinceridad; no se disimulan, no se ocultan, no hacen gala de virtudes que no practican. Profundamente humanos, su valor de humanidad los diviniza. Del fondo mismo de su instinto sacan la chispa que enciende la hoguera de su grandeza. Todo lo que en Ulises puede haber de bajo, —y anotaríamos muchos detalles dudosos que a José Ingenieros le pasaron— queda borrado por la grandiosidad de sus otras accio­nes. El vencedor de Polifemo bien puede pedirle a Telémaco que quite las armas a los pretendientes de Penélope para que sea fácil matarlos seguro. Hay una vida que va por encima de la vida misma. Cuando el héroe ha logrado crearla, no es a su humanidad a la que nos debemos dirigir, es a su divinidad. Un pueblo justo como el griego no le hubiera otorgado a Ulises las armas de Aquiles sin merecerlas. Un cantor como Homero no hubiera divinizado a su héroe, si la maravilla de sus hazañas no le hubiera dado aureola de divinidad. Acordémonos del absoluto amor que la Hélade consagró a la belleza. Ninguna deformación física, ninguna deformación moral, tienen cantor. No seamos nosotros los que enturbiemos la linfa pura de sus aguas, llevando hasta ellos el catálogo de nuestras deformaciones morales. No seamos nosotros los que con­virtamos en abstracciones representativas la divina humanidad de los héroes helenos.

Dante —Ingenieros dice que se olvidó de poner en el Infierno a Ulises. a pesar de haberle dedicado el canto XXIV de «La Divina Comedia», lo cual prueba que Ingenieros no ha leído la obra del poeta florentino— fue en prime­ro en colocar a Ulises entre los fraudulentos. Se comprende! Dante era un moralista que llenó su infierno gótico de héroes helenos. Con todo, anotemos que la acusación que le hace el Dante es bien distinta de la acusación de Inge­nieros:

«La dentro si martira
Ulises e Diomedes, e cosi insieme
alla vendetta vano come all’ira
“…»

Jean Moreás, después. —y en Jean Moreás, resucitador de la luz helena. sí que no se comprende,— recargó de color y angulosidad la figura de Ulises en su tragedia “Iphigénie”—la tragedia griega que Charles Mourras y su séqui­to monárquico-clasista encuentran tan maravillosa, y que a nosotros, con per­dón sea dicho, nunca nos lo ha parecido. —Si bien hallamos justo encontrar al Laertida en el infierno dantesco— porque la belleza de la obra de Dante radica más en conjunto que en el detalle de los que en el infierno penan, —no nos pareció bien que Moreás cayera en el renuncio de corporizar feamente a Odiseo. Y protestamos de su interpretación tiempo ha, como hoy protestamos de la interpretación de Ingenieros…

El divino Odiseo! Nadie debe atreverse a despojarle el titulo de divino que el divino Homero le otorgó; nadie debe atreverse a medirlo con la misma medida con que nos mide a nosotros!

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Ramon Vinyes i Cluet (Berga, 8 de maig de 1882 – Barcelona, 5 de maig de 1952)

Ramon Vinyes i Cluet (Berga, 8 de maig de 1882 – Barcelona, 5 de maig de 1952)

Ramón Vinyes
Publicat a “Voces” Núm. 47 (20. 7. 19 19)
Barranquilla, Colòmbia

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Vegeu: Quirze Grifell: Voces, la revista americana de Ramon Vinyes

i Jordi Marrugat: “En la boca de las nubes” (A la boca dels núvols) y con los pies en el suelo. Ramon Vinyes: contra la literatura, la vida”. (PDF)

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My weariness of epic proportions, de Charles Simic

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My Weariness of Epic Proportions
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I like it when
Achilles
Gets killed
And even his buddy Patroclus—
And that hothead Hector—
And the whole Greek and Trojan
Jeunesse doree
Are more or less
Expertly slaughtered
So there’s finally
Peace and quiet
(The gods having momentarily
Shut up)
One can hear
A bird sing
And a daughter ask her mother
Whether she can go to the well
And of course she can
By that lovely little path
That winds through
The olive orchard
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Dušan "Charles" Simić (Душан "Чарлс" Симић); Belgrad, Sèrbia, 1938)

Dušan “Charles” Simić (Душан “Чарлс” Симић); Belgrad, Sèrbia, 1938)

Charles Simic

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El meu esgotament de proporcions èpiques
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M’agrada quan
maten
Aquil·les
i fins i tot el seu col·lega Patrocle—
i aquest cap calent d’Hèctor—
i tota la jeunesse dorée
grega i troiana
és més o menys
destrament esquarterada
i finalment hi ha
pau i tranquilitat
(havent els déus callat
per un moment)
es pot sentir
un ocell cantar
i una filla demananar a sa mare
si pot anar a la font
i tant que hi pot anar
per aquest formós caminet
que s’enfila per
l’olivereda.
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Charles Simic

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Sònia Moya i les dones que no esperen els Ulisses impuntuals

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Sé que de nit,
quan tornes,
la casa no t’espera.
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Sònia Moya
De  Contratemps

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Sònia Moya i Villanueva (Cerdanyola del Vallès, 1981)

Sònia Moya i Villanueva (Cerdanyola del Vallès, 1981)

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SABATILLES
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No duré aquesta tarda
les sabates de princesa
endossades fins a l’esquena
per quan vinguis a buscar-me,
els ulls de poll cantant misèries,
la paciència emmordassada
i la impaciència a les plantilles.

Em quedaré amb les sabatilles
que tinc d’estar per casa,
que els meus peus no tenen la culpa
que se te n’hagi anat el tren.

Que no em crec la Ventafocs,
els ratolins o les carabasses,
i no sóc cap versió progre
de la Penèlope pansida
que s’inventa mil històries
mentre arriba el seu bon home
amb l’excusa del retard.

I si em passo aquesta tarda
embullada entre les llanes,
serà per fer una capa
que pregoni l’enteresa
de les dones que no esperen
els Ulisses impuntuals.
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Sònia Moya
Semàntica d’un escenari
Gramàtica de l’equilibri

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Sònia Moya - Gramàtica de l'equilibri 2Del quotidià solem quedar-nos amb la sintaxi seguida de les coses, dels fets. Amb aquesta sintaxi—n’he dit així perquè parlem de ‘gramàtica’— solem articular la nostra consciència. Hi ha però connexions inesperades, imatges al bell mig que no hi semblaven cridades. Una de les possibilitats de la poesia és potser integrar-les—o mirar d’aconseguir-ne ‘l’equilibri’—en el nostre llenguatge de cada dia, en la consciència. En alguns d’aquests poemes de Sònia Moya coexisteixen amb força el real, els objectes immediats, i els sentiments, les figures, formant una xarza o un fluid, un seguit de paraules que busquen i proven de delimitar l’espai del poema, amb determinació no exempta, a voltes, d’insolència o fins de resignada ironia.

Carles Miralles i Solà
(Dels «Comentaris dels membres del jurat»)

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Parròquia de Sant Medir, Barcelona (La Bordeta), seu del Premi de Poesia Amadeu Oller

Parròquia de Sant Medir, Barcelona (La Bordeta), seu del Premi de Poesia Amadeu Oller

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Sònia Moya - Gramàtica de l'equilibriSònia Moya

Gramàtica de l’equilibri

Premi Amadeu Oller 2010

Col·lecció Eixarms, 10
Ed. Galerada. Cabrera de Mar, 2010
ISBN: 9788496786301

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Iliad. A grand piano extravaganza

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Iliad - piano extravaganza
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Tracks

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CD 1.

a.1 David Myers (Canadà) Ilias
a.2 Michele Mutti (Itàlia) Intro
a.3 Contrappunto Project (Itàlia) book I
a.4 Timo Kajamies (Finlàndia) book II
a.5 Marco Lo Muscio (Itàlia) book III
a.6 Guy Le Blanc (Canadà) book IV
a.7 Timo Kajamies (Finlàndia) book V
a.8 Andrew Roussak (Rússia) book VI
a.9 Attilio Perrone (Itàlia) book VII
a.10 Andrew Roussak (Rússia) book VIII
a.11 Contrappunto Project (Itàlia) book IX
a.12 Sergei Bolotov (Rússia) book X
a.13 Leendert Korstanje (Holanda) book XI

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CD 2.

b.1 Octavio Stampalia (Argentina) book XII
b.2 John Lömmyr / Simon Says (Suècia) book XIII
b.3 Guy Le Blanc (Canadà) book XIV
b.4 Eduardo García Salueña (Astúries, Espanya) book XV
b.5 Marco Lo Muscio (Itàlia) book XVI
b.6 Paolo “Apollo” Negri (Itàlia) book XVII
b.7 Leendert Korstanje (Holanda) book XVIII
b.8 Attilio Perrone (Itàlia) book XIX
b.9 Paolo “Apollo” Negri (Itàlia) book XX
b.10 Eduardo García Salueña (Astúries, Espanya) book XXI
b.11 Mauro Mulas (Itàlia) book XXII
b.12 John Lömmyr / Simon Says (Suècia) book XXIII
b.13 Mauro Mulas (Itàlia) book XXIV
b.14 Ivan Roizmansky (Rússia) Outro
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Track a.1 David Myers, Ilias:

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Track a.3 Contrappunto Project, book I:

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Track b.10 Eduardo García Salueña, book XXI:

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«Mintza zakidaz, oi Musa!, era askotaz buru argiko gizaseme…». Invocació de l’Odissea, per Aita Onaindia

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 Mintza zakidaz, oi Musa!, era askotaz buru argiko gizaseme

ari buruz; gogora eidazu Troia uri donea suntsitu ondoren, luzaro

be luzaro, ainbat uri ikusi ta gizaseme askoren oiturak

ikasiz, arat-onat ibilli yakuna; itxasoak eurrez zearkatu ta, bere

bizia jagon nairik eta bere lagunak aberrira biurtu eitezan, ziriak

eta miñak ikusi zituna. Baiña orrela be ezin gaizkatu izan ebazan,

berak nai ebanez; eta danak ondatu ziran euren zorakeri

bene-benetakoz. Burubakoak! Iperion’en seme Eguzki’ren beiak

jan ebezan; eta oni ez yakon laket arei itzuli-egunik eltzea.

Oi jainkosa, Zeus’en alaba!, esan eiguzu, arren, jazo orrein zati

bat besterik ezpada be.

Aita_Onaindia

Santiago Onaindia Baseta, (Amoroto, Bizkaia, 1909 – 1986)

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Odisea, I, 1-12

Traducció de Aita Onaindia

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Disponible en PDF a:

homero odisea – Aita Santi Onaindia

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Lluís Meseguer: Fainomenon

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XXXV

Φαινομἐνον

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Camí ancestral de l’entranya de la vida,
foc redemptor, color cruel,
corona de l’arc de sant Martí,
conegut el teu vell nom,
l’encís frèvol de la imatge sagrada
esdevé un doll de paüra
a la vora de la timba
de l’impossible retorn.
Conegut el teu vell nom,
aquella solitud de sempre
abraça les impàvides onades
de la fúria immensa del vent.
Tot ple de cants de sirenes.
I pensar que el silenci esdevé,
adesiara, la veu amiga
del somni solitari de la mar.
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Lluís Meseguer (Herbers, Els Ports, 1953)

Lluís Meseguer (Herbers, Els Ports, 1953)

Lluís Meseguer
Les veus del vent

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Lluís Meseguer

Les veus del vent

II Premi de Poesía “Bernat Artola”

Diputació Provincial del Castelló, 1984

ISBN: 8450507006

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Eugénio de Andrade. Príam i Aquil·les

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E o único que me restava, ele que sozinho defendia a cidade e o povo,
esse tu mataste quando ele lutava para defender a pátria:
Heitor. Por causa dele venho às naus dos Aqueus
para te suplicar; e trago incontáveis riquezas.
Respeita os deuses, ó Aquiles, e tem pena de mim,
lembrando-te do teu pai. Eu sou mais desgraçado que ele,
e aguentei o que nehun outro trerrestre mortal aguentou,
pois levei à boca a mão do homem que me matou o filho.
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Ilíada, XXIV, 499-506
Tradução de Federico Lourenço

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À sombra de Homero

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E mortal este Agosto – o seu ardor
sobe os degraus todos da noite,
não me deixa dormir.
Abro o livro sempre à mão na suplica
de Príamo – mas quando
o impetuoso Aquiles ordena ao velho
rei que não lhe atormente mais
o coração, paro de ler.
A manhã tardava. Como dormir
à sombra atormentada
de um velho no limiar da morte?,
ou com as palavras de Aquiles,
na alma, pelo amigo
a quem dera há pouco sepultura?
Como dormir às portas da velhice
com esse peso sobre o coração?
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José Fontinhas [Eugénio de Andrade] (Póvoa de Atalaya, Beira Baixa, 1923 - Oporto,  2005)

José Fontinhas [Eugénio de Andrade]
(Póvoa de Atalaya, Beira Baixa, 1923 – Oporto, 2005)

Eugénio de Andrade
O sal da lingua
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A l’ombra d’Homer
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És mortal aquest Agost —la seva xardor
s’enfila pels graons de la nit,
no em deixa dormir.
Obro el llibre sempre a mà per la súplica
de Príam —però quan
l’arrauxat Aquil·les ordena l’ancià
rei que no li burxi més
el cor, paro de llegir.
El matí triga. Com dormir
amb l’ombra turmentada
d’un vell al llindar de la mort?,
o amb les paraules que a Aquil·les
li brollen de l’ànima, per l’amic
a qui acaba de soterrar?
Com dormir a les portes de la vellesa
amb aquest pes sobre el cor?
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Clitemnestra parla tota sola, a «Els missatgers no arriben mai», de Biel Mesquida

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Biel Mesquida - MissatgersSi negués que arribares com un brau lluitador i destrossa­res dins l’horror de la batalla el meu home, Tàntal, esclafares contra les pedres la meva filla, em raptares com un botí de guer­ra i així i tot aconseguires que perdés el cap per tu, Agamèmnon, mentiria.

Si digués que hi hagué una casa blanca amb jardí vora d’aquesta mar grega on tu i jo fórem feliços, i em donares la llavor de quatre fills formosíssims, Ifigènia, Electra, Crisòtemis i Orestes, m’acostaria als fets més senzills i més vertaders.

Si assegurés que res no feia preveure la catàstrofe d’aquell matí maleït, quan et vaig veure encès d’ira i de ràbia amb les notícies del rapte d’Helena i no vaig saber de seguida que aque­lla guerra era la festa que esperaves per poder desfogar els teus instints de mascle conqueridor, salvador, protector, que defensa l’honor de la família, Agamèmnon meu, em podrien acusar de somniadora.

Si contés que m’enviares un missatger per entregar-te la nostra filla més bella, Ifigènia, perquè es casés amb Aquil·les, i en lloc d’això la sacrificares a la deessa Artemis perquè et donés el vent necessari per inflar les veles de les naus que et durien a Troia a salvar la bella Helena de les mans de Paris, mentre jo em moria de dolor de mare traïda, també hi hauria gent que mormolaria que em deixava dur per la invenció.

Si confessés l’existència d’una dona que porta deu anys esperant el retorn d’un home cruel i aprofitat que creu que l’am­bició i la guerra estan per damunt de l’amor, una dona que no s’atura de fer voltes com una boja parlant, plorant i xisclant d’esma, dins aquest casalot dels Atrides, desert i luxós, amb les sales plenes de la teva absència, una obscuritat dura que se’m fica per tots els forats del cos i no em deixa lloc per a cap lucide­sa, també dirien que no dic la veritat.

Però si xiuxiuegés que hi havia lamentacions i planys d’innocents condemnats en algun lloc fosc que em perseguien sempre com un fat, seria com si toqués un bloc d’humanitat nua i podria explicar aquest sentiment terrible quan el temps s’atura i caus en una tristesa sense edat on et sents tocat d’un mal incurable.

El cos i la ment són inseparables.

Biel Mesquida Amengual (Castelló de la Plana, País Valencià; 1947)

Biel Mesquida Amengual (Castelló de la Plana, País Valencià; 1947)

Estic farta de fer voltes i voltes dins aquest palauot micènic, vell i polsós, que cau a trossos, entre cortinatges arnats i salons buits, sense trobar ni un oratge de consol, ni una pa­raula de compassió.

[…]

Biel Mesquida
Clitemnestra parla tota sola

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Biel Mesquida - MissatgersBiel Mesquida

Els missatgers no arriben mai

llibres del món i de la bolla, 28
El Gall Editor. Pollença, 2012

ISBN: 9788492574896

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Miquel Dolç: Afrodita i Marilyn

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Edicions de la ela geminada ens ofereix en una, com sempre, acurada edició, la poesia completa de Miquel Dolç i Dolç, de la mà d’Oriol Ponsatí Murià.

L’edició compta amb una completa introducció, en la que se’ns destaca que “Miquel Dolç i Dolç (Santa María del Camí, 1912 – Madrid, 1994) ocupa un lloc preeminent i indiscutible en la tradició humanística catalana de la segona meitat del segle XX. Una tradició que corria el perill de veure’s —com tot— completament esmicolada per la interrupció bèl·lica de 1936-1939 i que Dolç va contribuir a fer renéixer i créixer mitjançant, sobretot, una fecunda col·laboració demés de quaranta anys amb la Fundació Bernat Metge. […]”

Entre la seva tasca humanística també hi va tenir el seu lloc l’estudi de la recepció clàssica, en diversos assaigs que, l’any 2000, varen ser editats per Ramon Torné, amb pròleg de Marc Mayer, a les Publicacions de la Universitat de Barcelona, sota el títol d’Assaigs sobre la literatura i la tradició clàssica.

Tornant a la Poesia completa, a tall de tast, i d’invitació a gaudir del llibre, portem aquí dos poemes de Dolç, el dedicat a Afrodita, i el que té per motiu a mort de Marilyn Monroe, que acarem per a que “parlin” entre si.

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MarilynVenus Botticelli
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AFRODITA

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Has sorgit als meus ulls com Afrodita
de l’ona blava, vora una illa en flor.
Ara l’altar del meu amor palpita
i em vibra a tots els membres un ressò
de chor de Nimfes, immutable mite.
Per cenyir el teu cap jove, terra endins,
frisen la murtra i les roselles,
i et sol·licita des d’un mar d’estrelles
la cursa enjogassada dels dofins.
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¿Ha brostat ara de la nit fecunda
aquest jardí, sojorn dels immortals?
Mira com tot s’inunda,
des dels pollancres i els avets més alts,
d’una daurada serenor divina.
Els bancs de pedra inviten al repòs,
i al vent la tija del llorer s’inclina
com la columna gràcil del teu cos.
Ja guaita, blanca, a l’horitzó Selene,
i un glop de llet és la carena
sota uns estels més pàllids que les flors.
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Perquè dansem sota els ramatges
s’escolarà el flabioleig de Pan,
entre un estol d’Orèades salvatges
enamorades del més dolç espant.
I oblidarem la rossa Aurora
quan obri d’hora els atris purpurins,
perquè més clara fóra
la nostra nit, que no coneix l’esquinç
als braços de la Dríada immatura
i no veurà esgotar-se la Natura
ni marcir-se l’escorça d’aquests pins.
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Miquel Dolç i Dolç
Flama (1962)

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Miquel Dolç - Poesia

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EN LA MORT DE MARILYN MONROE

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¿No hi hagué un àngel més que els altres fort
per a un cos tan rebel, fràgil i tèrbol,
que un mercadeig infame de guineus
ultratjà i exalçà fins a un deliri
d’idolatria? Oh Marilyn, quin gust
ens ha deixat de llot i d’alga
el teu inútil acte impietós,
que t’ha fet sols un número de cripta!
Tu, l’escultura, pols avui,
pàl·lida, al grat d’un aquiló de gestos
admiratius. Sense conèixer els jocs
ni els lleures infantívols, et llançares,
tu, la dumb blonde, víctima innocent,
cap a l’enorme trampa de la vida.
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I et fou la trampa com un circ golut,
però desert, enmig d’un públic àvid
d’enviliments. Avui, dels milions
de llops que atreia el teu tumult d’imatges,
¿qui per a tu tindrà un esquitx
de la infinita pietat que ens feies?
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Ai! Marilyn, ai! Hollywood, fitons
d’aquest progrés de coca-cola
i de desvari nuclear, que encén,
delint els vells, cent mòduls nous, que jutja
més viril el barbut, que confon l’art
amb la publicitat a tant la lletra
i amb el tòrax florit! Estem sadolls
de fang i de mentides,
i tu de sobte, Marilyn, t’esmunys
pel passadís de vori,
duent al puny l’auricular
per enviar-nos des de l’altra riba…
¿què: l’esperança, el pànic, el no-res?
Ai, dea sense entranyes!
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Miquel Dolç i Dolç
Imago mundi (1973)

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Miquel Dolç i Dolç (Santa María del Camí, 1912 - Madrid, 1994)

Miquel Dolç i Dolç (Santa María del Camí, 1912 – Madrid, 1994)

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Miquel Dolç - PoesiaMiquel Dolç

Poesia completa

Trivium, 4
edicions de la ela geminada
Girona, novembre de 2012

ISBN: 9788494046728

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Miquel Dolç - Tradició clàssicaMiquel Dolç

Assaigs sobre la literatura i la tradició clàssica

Pròleg de Marc Mayer
Edició a cura de Ramon Torné

Aurea Sæcula, 14
Publicacions de la Universitat de Barcelona. Barcelona, 2000
ISBN: 9788447524518

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Ilyādhat Hūmīrūs. La Ilíada en àrab de Suleiman al-Bustani

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Suleiman al-Bustani (سليمان البـسـتاني ) 1856–1925) (Bkheshtin, Líban, 1856 - Nova York, 1925).

Suleiman al-Bustani (سليمان البـسـتاني ) 1856–1925) (Bkheshtin, Líban, 1856 – Nova York, 1925).

Sulaymân al-Bustânî (1856-1925) translated the Iliad of Homer into Arabic verses with a 200-page historical and literary introduction to the author and his works. First edited in Cairo 1904, Ilyâdhat Homîros is an impressive comparative study in the literatures of old Greek heathenism and pre-Islamic Arab Jâhiliyya. The book compares the 150 years of “pre-Islamic renaissance” (an-nahda al-jâhiliyya) with poet Imru’ al-Qays at its height 90 years before Islam, to the centuries around Homer in 900 B.C.E. (1: 117). It compares Arab heroes like `Antara to Greeks of Achilles’ calibre, and the Arabic “hanged poems” (al-Mu`allaqât) to the Greek great tradition of epic poetry (1: 173). Finally, it compares the rather “primitive” war, Harb al-Basus, to the more spectacular Trojan War (1: 168) and compares the Arabian traditions of competition — athletic, as was illustrated by the forty years’ war that followed a disputed racing between Dâhis and al-Ghabrâ, and intellectual, as in the ta`âkuzia debates (1: 191) — to the great Greek tradition of agonism.

Mohammed Ben Jelloun
Agonistic Islam (nota 6)

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Iliada Al-Boustani

Inici del Cant I de la Ilíada, en la traducció d’Al-Boustani (1904)

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The importance of El Bostany’s poetic translation is due to the three following factors:
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1.- It represents a turning point in the cultural and academic life in Egypt and the Arab world. It was published 21 years before the foundation of the Department of Ancient European Culture (= Classics) in Cairo University (1925) by Taha Hussein […]. Therefore, it can be reasonably said that this translation partially contributed to the establishment of Greek and Latin Studies in Egypt. Soliman El Bostany had tried to teach himself Greek. However his translation of the Iliad depends on French, Italian and English translation rather than on the Greek original.
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2.- The introduction to El Bostany’s translation is extremely interesting. It is a serious comparative study of Greek and Arabic poetry. It also deals with the problems of translating poems into poetic translations. This introduction, appearing so early, can be considered as a leading study in classics and comparative criticism.
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3.- It is the first complete translation of the Iliad into Arabic.

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[…]
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The translation of the Iliad intto Arabic took Soliman El Bostany almost twenty years of hard work. It has about eleven thousand Arabic verses, parallel to about sixteen thousand Greek original verses. The problems which El Bostany faced are numerous. Such translation requires wide reading in the mythology, history, archeology, geography, economy and politics of Ancient Greece. How did he solve the problems? […]
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In the 1960s Dreeny Khashabah published an Iliad and an Odyssey. A Lebanese, Anber Salam by name, published simplified texts of the two epics. Amin Salama also published the two epics in Arabic. The last serious effort was that of the great Syrian poet Mamdouh Udwan who published in Abu Dhabie (2002) a complete prose translation of the Iliad, made from an English translation.
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Ahmed Etman
The Arab Reception of the Classics, dins de:
A Companion to Classical Receptions
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Suleiman al-Bustani

Suleiman al-Bustani

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AL.SHI’R AL-MURSAL (BLANK VERSE) IN MODERN ARABIC LITERATURE

The accepted definition of poetry among most of the classical Arab prosodists is al-kalãm al-mawzûn al-muqaffã ‘speech in metre and rhyme’. Unrhymed verse was thus excluded.

The simplest rhyme in Arabic verse is generally a consonant (rawiyy) between two vowels. The only exception to this rule is the rhyme of al-qasîda al-maqsûra, i.e. in a poem which rhymes with alif maqsûra, where the consonant is not important.

It is obvious from statements of critics and philosophers interested in the Greek sciences that the fact that the Greeks wrote blank verse was known to the Arabs. However, they were all firm in their conviction that rhyme in Arabic poetry was essential as metre. In his Kitãb al-shi’r, al Fãrãbi (873-950) observed that Homer used blank verse: ‘It is clear from the work (fi’l) of Homer (Awmirûsh) the poet of the Greeks, that he does not keep the equal endings (of the lines) while the Arabs pay more attention to rhyme than do other nations: ‘The Arabs pay more attention to the ending of verses in poetry than many nations with whose poetry we are acquainted’.

Even the great scholar of Greek philosophy and commentator on the Poetica of Aristotle, Ibn Sinã (980-1037), tended to deny Arabic unrhymed verse the title of poetry: ‘Poetry is imaginary speech (kalãm mukhayyal), equal rhythm; repeated according to its measure; similar in its final letters (mutashãbiha hurûf al-khawãtim)… our saying: “similar in its endings” is in order to distinguish between the rhymed and unrhymed. We almost do not call that which is unrhymed poetry’.

The Arab prosodists disapproved of slight discordances in the rhyme, its vowel, and the vowels preceding its consonant (rawiyy). In their developed ‘art of rhymes’ (‘ilm ak-qawãfi) each type of discordance was given a special term, such as iqwã’, ikfã, isrãf and sinãd. Of course, avoiding such ‘defects’ imposed greater restrictions on the poet’s freedom. Pure scientific, philological and lexicographic works which were written by Arabic scholars developed poetry towards purification in form, music, and visual perfection by introducing al-badi’ (the science of metaphor). These devices added further obstacles to the free expression of emotion and thought. During centuries the monotonous themes, poetical diction, and metaphor arrived at a point of stagnation, in spite of the fact that, through their extraordinary talents, great masters of Arabic poetry succeeded in adding a few interesting innovations to the Arabic poetic heritage.

Under the impact of the West, some Arab poets tried to introduce new poetic diction, metaphors, and themes, and to find new forms and music which suited them, in order to be able to avoid what they considered the enslaving style, and the sonorous and declamatory tone of classical Arab poetry. For this reason strophic forms of the muwash-shah and zajal were revived. The versification of the Iliad by Sulaymãn al-Bustãni (1856-1925) was one of the most serious attempts to get rid of the burden of the monorhyme in the monometric poem. Bustãni translated most of the Iliad into strophic verse following an established fashion among the Syrian and Lebanese poets. He did not want to use blank verse, the original form of the Iliad, in his versification, preferring strophic verse because, he stated, poetry in Arabic is defined by rhyme and metre (al-kalãm al-muqaffã ‘l-mawzûn). He therefore refrained from violating Arabic taste and the nature of the Arabic language which, in contrast with other languages, is rich in rhymes. However, although he was convinced that rhyme and its melody are an essential part of Arabic prosody, he did not use monorhyme extensively because he found it monotonous and an unnecessary restriction in epic and narrative poetry. Nevertheless, his admiration for rhyme led himself to avoid any defects in rhyme condemned by Arab prosodists.

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Smuel Moreh

Modern Arabic Poetry 1800-1970

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