Inici > Estudis de l'Odissea > «La visión de la Odisea», d’Aída Míguez Barciela

«La visión de la Odisea», d’Aída Míguez Barciela

.

.

.

Aída Míguez Barciela va publicar el 2008 (Publicacions de la Universitat de Barcelona), la seva tesi Problemas hermenéuticos en la lectura de la Ilíada, disponible en línia a Tesis en xarxaAra acaba de publicar el seu treball sobre l’Odissea La visión de la Odisea, també de gran interès i profunditat. En transcrivim part del pròleg i part de l’inici del primer capitol:

.

.

.. . .

.

Aída Míguez - La visión de la Odisea

¿Cómo es posible que un lector moderno, separado de la antigua Grecia por una distancia de milenios, lea de manera no del todo incompetente un poema griego antiguo: la Odisea? Adquirir cierta competencia lectora en este campo de estudio requiere en primer lugar tomar conciencia del hecho de que el lector moderno no es de entrada lector; tiene que convertirse en lector, llegar a ser lector, lo cual exige de él no solo un trabajo de formación especializada, sino también una continua problematización de ciertos hábitos de lectura cuyo funcionamiento automático entorpece o incluso im­pide la lectura del poema antiguo en la medida en que no solo nos encontramos ante una lengua que, en sentido estricto, no podemos aprender, sino también ante un conjunto de convenciones poéticas, principios de composición y organización formal de los conteni­dos, nociones de unidad y cohesión narrativas, etcétera, a las que como lectores modernos no estamos acostumbrados, habiendo sido sin embargo familiares para el oyente griego antiguo. El pre­sente estudio constituye tanto un resultado como un momento en esta tarea formativa a lo largo de la cual uno va corrigiendo una y otra vez sus ensayos de lectura, de manera que lo que aquí aparece no es sino una fase en una corrección nunca del todo concluida.

Impensable sin las investigaciones homéricas desarrolladas en el ámbito de la filología clásica, este estudio no se interpreta a sí mismo como un trabajo de filología, tampoco de crítica literaria, pero quizá menos aún cumpla con las exigencias de un trabajo de filosofía si por esto último entendemos la tarea de buscar en el poema respuestas a preguntas presuntamente filosóficas, de tal manera que el lector encontrase aquí información sobre la «posi­ción homérica» respecto al «problema del hombre» y la cuestión del «alma», su visión de «la vida», «la muerte», «el tiempo» y otras abstracciones similares que, tomadas como punto de partida de la investigación, quizá no sean sino la mejor manera de no leer el poema o pasar por alto el poema. La actitud que se ha intentado potenciar en este libro es justamente la contraria: no nos interesa­ban las preguntas impuestas desde fuera; nos interesaban las que se autoformulaban a partir de la propia lectura del poema, las que surgían del poema y en el trato con el poema, aunque éstas fue­sen cuestiones que a primera vista podían parecer tan inocentes y poco problemáticas como el baño que elimina el salitre incrus­tado en la piel de un náufrago o la reluctancia de una esposa ante el abrazo de su marido. Ahora bien, exponer implica siempre se­leccionar; hemos seleccionado aquellas cuestiones cuyo desarro­llo nos parecía que formaba un conjunto más coherente o unitario. Por lo demás, no hace falta decir que las lecturas que aquí defende­mos no son todas ellas necesariamente nuevas; lo nuevo es quizá el proyecto o el contexto interpretativo del que ellas forman parte.

[…]

Aída Míguez Marciela.   Pròleg a La visión de la Odisea

.

.
.

.

Las primeras palabras de nuestra Odisea («Di el varón, musa, el de muchos recursos»: 1.1) muestran un desplazamiento relevante para comprender el planteamiento de este poema en relación con la Ilíada. A la musa no se le pide que cante cierto acontecimiento episódico, sino que diga algo en torno a lo cual se ordenan ciertos acontecimientos episódicos: la musa dirá un anér, no cualquier anér, sino precisamente el polytropos, esto es, el versátil, el sagaz, el ingenioso, el inteligente, el rico en medios, giros, recursos, salidas; de hecho, el epíteto es determinativo, es decir, identifica al anér hasta tal punto que un oyente griego anti­guo probablemente no hubiese albergado duda alguna acerca de quién era el anér en cuestión.

Si bien la palabra anér tiene en griego un significado bastante amplio, y no podemos sino traducirla por nuestro castellano «hom­bre», lo cierto es que más que designar al «hombre» en abstracto esta palabra nos proporciona una información bastante precisa acerca de su género y su edad: el polytropos no es ni un anciano ni un niño pequeño, sino un varón en edad adulta, por más que el relevante anonimato no deje de sugerir una cierta abstracción cuyo preciso sentido tendrá que esclarecerse a lo largo de este es­tudio. En cualquier caso, la palabra temática de la Odisea, esa que más que ninguna otra nos indica cuál es el elemento cohesivo del poema, no es ningún acontecimiento episódico (tal y como sí lo era «cólera» en la Ilíada), sino un cierto varón adulto cuyo nom­bre, en principio, no se dice, llamativa omisión que refuerza tanto más el desplazamiento respecto a la Ilíada, cuyo primer verso men­ciona no solo un acontecimiento muy concreto, sino también un nombre propio, vinculándolo además, mediante un patronímico, con una estirpe ampliamente conocida («Aquiles, el de Peleo»).

Con el epíteto identificativo polytropos hemos llegado al cuarto dáctilo del primer hexámetro, teniendo ya lo que escolarmente lla­mamos una primera «oración», «oración» de la que cuelga (me­diante un pronombre que escolarmente llamamos «de relativo») una segunda, la cual, concordando con la omisión del nombre pro­pio que el oyente antiguo, familiarizado con ciertas convenciones relativas a comienzos de poema, quizá habría esperado (tal y como probablemente habría esperado el «Dime, diosa» o «Dime, musa»), proporciona más datos acerca del anér en cuestión.

[…]

[…] los primeros cinco versos del poema dirían algo así como: «Dime el varón, musa, el ingenioso, que por muchas partes fue desviado, después de destruir [o: porque destruyó] la sagrada ciudad de Troya, y de muchos hombres vio los asentamientos y el carácter conoció, y en el mar sufrió muchos dolores en su aliento, esforzándose por su alma y por el regreso de los compañeros».

[…]

.

Aída Míguez Barciela.   Capítol primer,  El hombre y la ley, de   La visión de la Odisea

.

.

.

També:

Troya es un recuerdo, d’Aída Míguez, publicat a Revista R@mbla

.

.

.

.

Aída Míguez BarcielaAída Míguez - La visión de la Odisea

La visión de la Odisea

Serie Bauhaus
La Oficina ediciones. Madrid, 2014
ISBN: 9788494127021

.

.

.

. .

  1. Encara no hi ha cap comentari.
  1. No trackbacks yet.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: