Arxius

Posts Tagged ‘Ahab’

De sirenes, nimfes i paitides. Artur Ramon, Guerau de Liost i Agustí Bartra

.

.

.

[…]

Es incalculable el daño que Disney ha hecho en el imagina­rio colectivo a la formación de los niños. Históricamente, acu­dían a los libros ilustrados o a las enciclopedias en busca de imágenes para conocer a seres remotos. En mi infancia nos nutríamos de la placenta de la televisión, y hoy lo hacen en la red. Primero, la fábrica de Disney convirtió a los animales en humanos, dotándolos de voz y sentimiento. Después, reduje­ron a las sirenas a una figura afectada, poco natural, denigrada a la condición del diminutivo. Si el pobre Andersen resucitara y viera en qué ha acabado su cuento, se volvería corriendo a la tumba.

Las sirenas no vienen de Disney, sino de Grecia. Nacieron como náyades o ninfas marinas, mitad mujeres, mitad aves, como las arpías, y así se representan en los vasos y los frescos. Son genios marinos que, según la leyenda más antigua, habitaban en una isla del Mediterráneo y con su música atraían a los na­vegantes que pasaban por sus parajes. Los barcos se acercaban peligrosamente a la costa rocosa de la isla, zozobraban y las si­renas devoraban a los imprudentes bajo el mar. Se cuenta que los argonautas pasaron cerca, pero Orfeo cantó tan bien mien­tras la nave Argo estuvo al alcance de su música, que los héroes no sintieron la tentación de atracar; excepto Butes, que se arrojó al mar, pero fue salvado por Afrodita. Prudente y curio­so, al pasar por allí Ulises mandó a sus marinos que se tapasen los oídos con cera, y él se hizo amarrar al mástil con la orden que nadie lo desatase por insistentes que fuesen sus ruegos. Así seguía los consejos de Circe, que le había advertido del peligro que corría. Al oír el canto de las sirenas, Ulises sintió la tentación de ir hacia ellas, pero sus compañeros se lo impidieron. Las sirenas, despechadas, se precipitaron al mar y perecieron ahogadas.

Fue en la Edad Media cuando fueron asociadas a la lujuria y se las representó como seres mitológicos extraordinarios, con cuerpo de mujer y cola de pez. Sus víctimas eran los pescado­res, que sabían que al oír su canto naufragaban e iban directos a la muerte. Falsas sirenas son. El verso de Moratín es una re­dundancia o un oxímoron que juega con la música, porque toda sirena es, por naturaleza, falsa. Si fuese de verdad, sería una mujer o un pez.

Las ninfas son hijas de las sirenas, deidades menores feme­ninas que se asocian a lugares concretos: un manantial, un arroyo, una arboleda. Son los espíritus de los campos, de la naturaleza, que desempeñan un importante papel en las le­yendas e intervienen, como las hadas, en narraciones folclóricas asociadas a héroes, mitos y dioses masculinos. Recorrien­do las fuentes cercanas a Viladrau, localidad situada en el Montseny, descubrí una variante local de la ninfa, una nieta de las sirenas. Se trata de la paitida, nombre de origen incierto que es topónimo de una fuente y del vecindario local. Fue in­ventado por el poeta novecentista Jaume Bofill i Mates, Guerau de Liost como seudónimo literario, cuya obra se centra en ese paraje. Son criaturas que surgen de las fuentes y que cantó el poeta en algunos de sus mejores versos. Este verano, leyen­do con unos amigos sus poemas in situ en una excursión lúdi­ca y literaria, descubrí que más allá de lo descriptivo, de la imaginación entre mitológica y cristiana, espiritual y mística de sus palabras cristalizadas y perfectas, se vislumbraba un mundo de un erotismo maravilloso y refinado, culto. En su li­bro La muntanya d’ametistes (1908), poetización espléndida del Montseny, Guerau de Liost encuentra en las fuentes la erotización de la montaña, que deviene su Beatriz o su Laura, musas de Dante y Petrarca, respectivamente. De la misma manera que Flaubert, cuando acabó de escribir su titánica obra, dijo «Madame Bovary c’est moi», Guerau de Liost habría podido decir «El Montseny c’est moi».

.

Artur Ramon
Falsas sirenas son

.

.

.

.

Al cor de la boscúria, el fontinyol suau
de penjarelles d’herba con filagarsa cau,
com fil de clavicordi que polsen amb llurs dits
les tímides Paitides de dies i de nits.
Al cor de la boscúria hi brolla el fontinyol.
Quan la tempesta exhala son perllongat udol
i les afraus ressonen amb grans estremiments
com una església buida, oberta a tots els vents
ell sona amb un dolcíssim remor de flabiol
que esboira la tempesta i renovella el sol.
.

Guerau de Liost
La muntanya d’ametistes (1908)

.

.

.

.

[…]

Feixugament Ahab i Soleia pujaven
com ascendeix el fum per agonies d’aire.
A la falda materna que obria la Muntanya
saltaven xaragalls i s’adormien roques.
Els núvols desfilaven, carregats de falçs negres,
recolzant-se en gaiatos de llampecs instantanis.
Al gorg blau la paitida cantava l’a de l’aigua.
Fada de l’aigua, fada de tors i cabellera,
guspireig de les sines, síl·laba de nuesa
total i resplendida de llum rítmica i sòlida
en la joia de l’aigua que en aigua es transformava
per la mort de l’escuma que cantava les aigües.
.

LA CANÇÓ DE LA PAITIDA
.
Baixo de l’aigua que canta
aferrada a cordes blanques,
salto els blaus graons de l’aigua
com els salta el peix de plata.
Filla i mare de les aigües,
sempre baixo, baixo, baixo.
Oh, canta el meu ventre i canta
el tremolor dels meus braços!
Qui puja, afamat d’alçària?
Sols desperto en la baixada.
Vull ésser embranzida clara
que morirà en aigua plana!

.
En arribar a l’indret de l’enrunada borda,
Soleia mira Ahab i diu a la paitida:
.

CANÇÓ DE SOLEIA
.
Per què cantes tan alegre,
oh fada dels escorrims
i de vertical caiguda
on ja t’oblides dels cims?
Del teu cos has fet rialla,
del teu tumult bell estrall.
Malmesa per moltes roques
t’eixamples com un ventall.
No vull la vida irisada
ni l’alegria del salt.
Quan els mots moren al ventre
els ulls cerquen pau cimal.
Jo meno Ahab a l’altura.
Massa ha viscut en l’abís.
Cal que arribi al Cim de l’Home
dolorosament submís.

.

[…]

.

Agustí Bartra
El Cim de l’Home
Rapsòdia d’Ahab

.

.

.

.

Artur Ramon

Falsas sirenas son

Ed. Elba. Barcelona, 2016

ISBN: 9788494552441

.

.

.

Guerau de Liost
(Jaume Bofill i Mates)

Obra poètica completa

Editorial Selecta. Barcelona, 1948

.

.

.

.

Agustí Bartra

Soleia
Les tres rapsòdies

Les Eines, 30
Ed. Laia. Barcelona, 1977
ISBN: 847222628X

.

.

.

 

De Dant a Melville, d’Ulisses al capità Ahab

.

.

.

How many great men have been sailors, White-Jacket! They say
Homer himself was once a tar, even as his hero, Ulysses, was both
a sailor and a shipwright.

Herman Melville
White Jacket. Cap. 65

Quants grans homes han estat mariners, White-Jacket! Diuen
que el mateix Homer fou una vegada un nauta, tal com el seu heroi, Ulisses, fou tant
un mariner com un mestre d’aixa.

.

.

 

.

Herman Melville

Siempre lo cercó el mar de sus mayores,
los sajones, que al mar dieron el nombre
ruta de la ballena, en que se aúnan
las dos enormes cosas, la ballena
y los mares que largamente surca.
Siempre fue suyo el mar. Cuando sus ojos
vieron en alta mar las grandes aguas
ya lo había anhelado y poseído
en aquel otro mar, que es la Escritura,
o en el dintorno de los arquetipos.
Hombre, se dio a los mares del planeta
y a las agotadoras singladuras
y conoció el arpón enrojecido
por Leviathán y la rayada arena
y el olor de las noches y del alba
y el horizonte en que el azar acecha
y la felicidad de ser valiente
y el gusto, al fin, de divisar a Itaca.
Debelador del mar, pisó la tierra
firme que es la raíz de las montañas
y en la que marca un vago derrotero,
quieta en el tiempo, una dormida brújula.
A la heredada sombra de los huertos,
Melville cruza las tardes de New England
pero lo habita el mar. Es el oprobio
del mutilado capitán del Pequod,
el mar indescifrable y las borrascas
y la abominación de la blancura.
Es el gran libro. Es el azul Proteo.

.
Jorge Luis Borges
La moneda de hierro

.

.

.

.

……………………………………«Quan
vaig deixar Circe, que em va retenir
més d’un any per allà prop de Gaeta,
abans que Eneas li donés el nom,
ni la dolçor del fill ni la pietat
pel meu vell pare, ni l’amor degut,
quew hauria fet Penèlope contenta,
no van poder vèncer en mi l’ardor
que tenia de fer-me expert del món
i dels valors i vicis dels humans;
i vaig entrar en l’alta mar oberta
sol amb la nau i aquella companyia
petita que mai no m’havia deixat.
.
[…]
i, amb la popa girada a l’orient,
dels rems vam fer ales per un vol boig,
sempre guanyant camí cap a l’esquerra.
A la nit veia totes les estrelles
de l’altre pol, i el nostre era tan baix
que no s’alçava ja del sòl del mar.
Cinc voltes s’encengué i cinc s’apagà
la llum que es veu per sobre de la lluna
després de travessar el pas terrible,
quan va sorgir una muntanya, bruna
per la distància, i em semblà tan alta
com no n’havia vista mai cap altra.
La nostra joia aviat es tornà plor:
de la nova terra nasqué un gran vent
que va envestir el vaixell per davant.
.
El feu girar tres voltes amb les aigües;
a la quarta, la popa es va aixecar
i la proa baixà, com volgué un altre,
.
fins que damunt nostre es tancà la mar».

.

Dante Alighieri
Divina Comèdia
Infern, XVI, 90-102, 124-142
Traducció de Joan F. Mira

.

.

«Quando
mi diparti’ da Circe, che sottrasse
me più d’un anno là presso a Gaeta,
prima che sì Enëa la nomasse,
né la dolcezza di figlio, né la pieta
del vecchio padre, né ‘l debito amore
lo qual doveva Penelopè far lieta,
vincer potero dentro a me l’ardore
ch’i’ ebbi a divenir del mondo esperto
e de li vizi umani e del valore;
ma miso me per l’alto mare aperto
sol con un legno e con quella compagna
picciola da la qual non fui diserto.
.
[…]
e volta nostra poppa nel mattino,
de’ remi facemmo ali al folle volo,
sempre acquistando dal lato mancino.
Tutte le stelle già de l’altro polo
vedea la notte, e ‘l nostro tanto basso,
che non surgëa fuor del marin suolo.
Cinque volte raccese e tante casso
lo lume era di sotto da la luna,
poi che ‘ntrati eravamo ne l’alto passo,
quando n’apparve una montagna, bruna
per la distanza, e parevi alta tanto
quanto veduta non avëa alcuna.
Noi ci allegrammo, e tosto tornò in pianto;
ché de la nova terra un turbo nacque
e percosse del legno il primo canto.
.
Tre volte il fé girar con tutte l’acque;
a la quarta levar la poppa in suso
e la prora ire in giù, com’ altrui piacque,
.
infin che ‘l mar fu sovra noi richiuso».
.
Dante Alighieri
Divina Commedia
Inferno, XVI, 90-102, 124-142
.

.

.

.

Es va disparar l’arpó. La balena ferida va volar cap endavant. Amb una velocitat inflamadora, la cabestrera va passar per la ranura… i es va travar. Ahab es va acotar per destravar-la i ho va fer. Però la duja a lloure se li va entortolligar al coll i, silenciosament com els turcs silenciosos estrangulen la seva víctima, va ser arrossegat fora del bot abans que la tripulació pogués adonar-se que se n’havia anat. Un moment després, la pesada gassa de l’extrem final de la cabestrera va sortir volant del bidó completament buit, va colpejar un remer i, petant contra l’aigua, va desaparèixer en les fondàries.

La tripulació de la balenera varen quedar un instant silenciosos, aclaparats. Després es giraren.

—I el vaixell? Gran Déu, on és el vaixell?

Prest, a través d’una atmosfera boirosa i atordidora, varen veure el fantasma escorat que s’esvaïa en la fata morgana gasosa. Només la part superior dels mastelers eren fora de l’aigua, i els tres arponers pagans, clavats per l’orgull, per fatalitat, o per fidelitat, als llocs que abans havien estat les seves talaies en l’altura, encara mantenien les seves vigilàncies damunt la mar, tot enfonsant-se.

I aleshores cèrcols concèntrics rodejaren el bot solitari, tota la tripulació, cada rem que surava, cada mànec de llança. I fent giravoltar i giravoltar tot plegat coses animades i inanimades al voltant d’un vèrtex, engoliren l’estella més menuda del Pequod.

Però mentre les darreres coses que s’enfonsaven queien barrejades damunt del cap ja submergit de l’indi que era al pal major, que encara era visible unes quantes polzades, juntament amb llargues iardes de bandera onejant que es gronxava tranquil·lament amb coincidència irònica damunt les onades destructores que gairebé fregava, en aquell instant, un braç vermell i un martell brandat enlaire cap enrera varen sortir a la superfície en l’acte de clavar més fort la bandera al galop que desapareixia.

Un falcó del cel, que havia seguit ofensivament la galeta del pal major, davallà des de la seva llar natural entre les estrelles, va bequejar la bandera i va amoïnar Tashtego. Per casualitat aquella au va interceptar amb la seva ala ampla i bellugadissa el martell que anava cap a la fusta. En aquell instant, el salvatge que estava submergit a sota, va sentir-ne el tremolor eteri i, en la seva ranera de mort, va clavar allí el seu martell glaçat. I així, l’ocell del cel, amb esgarips arcangèlics, amb el bec imperial girat cap amunt, amb tota la figura captiva embolcallada en la bandera d’Ahab, s’enfonsà amb el seu vaixell que, com Satan, no volia baixar a l’infern fins que no arrossegués amb ell una part viva del cel que li servís d’elm.

Llavors petites aus volaren xisclant damunt el gorg encara bocabadat. Una onada trencada, blanca i tètrica, va petar contra els costers abruptes. Després tot es va enfonsar, i la gran mortalla de la mar va continuar gronxant-se com feia cinc mil anys que es gronxava.

.

Herman Melville
Moby Dick
Traducció de Maria-Antònia Oliver

.

.

.

The harpoon was darted; the stricken whale flew forward; with igniting velocity the line ran through the groove;—ran foul. Ahab stooped to clear it; he did clear it; but the flying turn caught him round the neck, and voicelessly as Turkish mutes bowstring their victim, he was shootout of the boat, ere the crew knew he was gone. Next instant, the heavy eye-splice in the rope’s final end flew out of the stark-empty tub, knocked down an oarsman, and smiting the sea, disappeared in its depths.

For an instant, the tranced boat’s crew stood still; then turned. “The ship? Great God, where is the ship?” Soon they through dim, bewildering mediums saw her sidelong fading phantom, as in the gaseous Fata Morgana; only the uppermost masts out of water; while fixed by infatuation, or fidelity, or fate, to their once lofty perches, the pagan harpooners still maintained their sinking lookouts on the sea. And now, concentric circles seized the lone boat itself, and all its crew, and each floating oar, and every lance-pole, and spinning, animate and inanimate, all round and round in one vortex, carried the smallest chip of the Pequod out of sight.

But as the last whelmings intermixingly poured themselves over the sunken head of the Indian at the mainmast, leaving a few inches of the erect spar yet visible, together with long streaming yards of the flag, which calmly undulated, with ironical coincidings, over the destroying billows they almost touched;—at that instant, a red arm and a hammer hovered backwardly uplifted in the open air, in the act of nailing the flag faster and yet faster to the subsiding spar. A sky-hawk that tauntingly had followed the main-truck downwards from its natural home among the stars, pecking at the flag, and incommoding Tashtego there; this bird now chanced to intercept its broad fluttering wing between the hammer and the wood; and simultaneously feeling that etherial thrill, the submerged savage beneath, in his death-grasp, kept his hammer frozen there; and so the bird of heaven, with archangelic shrieks, and his imperial beak thrust upwards, and his whole captive form folded in the flag of Ahab, went down with his ship, which, like Satan, would not sink to hell till she had dragged a living part of heaven along with her, and helmeted herself with it.

Now small fowls flew screaming over the yet yawning gulf; a sullen white surf beat against its steep sides; then all collapsed, and the great shroud of the sea rolled on as it rolled five thousand years ago.

.

Herman Melville

Moby-Dick

.
.
.

.

.

Dante Alighieri

Divina Comèdia

Versió de Joan F. Mira

Proa. Barcelona, 2000
ISBN: 9788484370024

.

.

.

moby-dick-catalaMerman Melville

Moby Dick

Traducció de Maria-Antònia Oliver

Les millors obres de la literatura universal, 30

Edicions 62 i “la Caixa”. Barcelona, 1984

ISBN: 8429720936

.

.

.

moby-dick-melvilleHerman Melville

Moby-Dick

Everyman’s Library

Northwestern University Press and The Newberry Library, 1988

ISBN: 1857150406

.
.
.

.

.