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Posts Tagged ‘Circe’

Sirenes als microrelats mexicans

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Sirenes MS Bodley 602, folio 10r

Manuscrit Bodleian 602, foli 10r (Bodleian Library)

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Julio Torri Maynes (Saltillo, Coahuila (Mèxic) 1889 – Ciudad de México (Mèxic) 1970)

A CIRCE

¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.

Julio Torri

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LA SIRENA INCONFORME

Tegucigalpa, Hondures 1921 - Ciutat de Mèxic, Mèxic 2003

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, Hondures 1921 – Ciutat de Mèxic, Mèxic 2003)

Usó todas sus voces, todos sus registros; en cierta forma se extralimitó; quedó afónica quién sabe por cuánto tiempo.
Las otras pronto se dieron cuenta de que era poco lo que podían hacer, de que el aburridor y astuto Ulises había empleado una vez más su ingenio, y con cierto alivio se resignaron a dejarlo pasar.
Ésta no; ésta luchó hasta el fin, incluso después de que aquel hombre tan amado y deseado desapareció definitivamente.
Pero el tiempo es terco y pasa y todo vuelve.
Al regreso del héroe, cuando sus compañeras, aleccionadas por la experiencia, ni siquiera tratan de repetir sus vanas insinuaciones, sumisa, con la voz apagada, y persuadida de la inutilidad de su intento, sigue cantando.
Por su parte, más seguro de sí mismo, como quien había viajado tanto, esta vez Ulises se detuvo, desembarcó, le estrechó la mano, escuchó el canto solitario durante un tiempo según él más o menos discreto, y cuando lo consideró oportuno la poseyó ingeniosamente; poco después, de acuerdo con su costumbre, huyó.
De esta unión nació el fabuloso Hygrós, o sea “el Húmedo” en nuestro seco español, posteriormente proclamado patrón de las vírgenes solitarias, las pálidas prostitutas que las compañías navieras contratan para entretener a los pasajeros tímidos que en las noches deambulan por las cubiertas de sus vastos trasatlánticos, los pobres, los ricos, y otras causas perdidas.

Augusto Monterroso

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Jose-de-la-colina

José de la Colina (Santander, Espanya, 1934) (Resident a Mèxic des de 1940)

LAS SIRENAS

Otra versión de la Odisea cuenta que la tripulación se perdió porque Ulises había ordenado a sus compañeros que se taparan los oídos para no oír el pérfido si bien dulce canto de las Sirenas, pero olvidó indicarles que cerraran los ojos, y como además las sirenas, de formas generosas, sabían danzar…

José de la Colina

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EL CANTO DE LAS SIRENAS

Marco Antonio Campos

Marco Antonio Campos (Ciudad de México, Mèxic, 1949)

Cuando llegué a la isla creí que las sirenas me esperaban desde siempre. Yo, que huía de mí, de una mujer, de los días de fracaso que caían en mi sangre como la luna en el mar, buscaba perderme en la espesura de su canto. ¿La causa? -preguntarán-. Fue desde aquella mañana de invierno cuando supe que el amor era un engaño de la sangre; cuando supe que la ternura o la piedad eran dos fieras inútiles en las selvas del hombre. Por eso quise perderme; por eso quise escuchar su canto, que aun siendo el más dulce, el más hondo, será para mí, de todos modos, un pretexto más para la tristeza. Yo quiero oírlo, ya…
Estoy cruelmente satisfecho. Me doy cuenta que incluso en la destrucción se puede hallar la felicidad. Sonrío al recordar el pasado, aunque en esa sonrisa -no hay remedio- haya el signo de la derrota. Pero qué importa, ¡bah!, me muero de tristeza y rencor.
Miro el atardecer: los dientes blanquísimos de las olas, las nubes que empiezan a calcinar con sus dedos las ramas del horizonte. ¿Las voces? ¿Las voces? ¡No se oyen ya las voces! Grito desesperadamente. El barco pasa.
Lloroso, impotente, lo evidencio: las sirenas no cantaron para mí…

Marco Antonio Campos

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La Circe (nominal) de l’Ulisses de Joyce

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Joyce Ulisses Mallafré

(S’obre la porta. Entra Bella Cohen, una massissa patrona de casa de putes. Porta un vestit tres quarts de color marfil amb un serrell de borles a la vora i es refresca ventant-se amb un ventall de banya negra com la Minnie Hauck de Carmen. A la mà esquerra porta anells de matrimoni i de seguretat. Els ulls molt pintats de carbó. Li apunta el bigoti. La cara d’un color d’oliva és feixuga, una mica suada i plena de nas, amb narius de tint ataronjat. Porta arracades amb grans penjolls de beril·le)

BELLA: Estic que rajo de suor, tal com us dic!

(Mira a l’entorn, a les parelles. Després els ulls s’aturen en Bloom amb dura insistència. El gros ventall li venta la cara arborada, el coll i les exuberàncies. Els ulls de falcó li resplendeixen.)

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[…]

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BELLO: (Amb dura mirada de basilisc i veu de baríton) Mastí del deshonor!

BLOOM: (Delirant) Reina!

BELLO: (Amb els feixucs bistecs de la galta penjant) Adorador del cul adúlter.

BLOOM: (Planyívol) Massissa!

BELLO: Menjafems!

BLOOM: (Els genolls li tremolen) Monument!

BELLO: Avall! (Li dóna un cop a l’espatlla amb el ventall) Acotxa’t amb els peus cap endavant! Recula el peu esquerre un pas. Cauràs. Ja caus. Aguanta’t amb les mans.

BLOOM: (Els ulls mirant amunt en senyal d’admiració se li mig acluquen) Tòfones! (Amb un crit estrident d’epilèptica cau de quatre grapes, grunyint, ruflant, escarbotant als seus peus, després s’ajau, fent-se la morta amb els ulls tancats del tot, parpelles tremoloses, de cap a terra, en actitud d’amo i senyor meu.)

[…] 

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James Joyce. Ulisses. Traducció de Joaquim Mallafré. pàg. 504-506.

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[…]

Joyce Ulises Valverde

(Se abre la puerta. Entra Bella Cohen, una maciza patrona de putas. Va vestida con un traje tres cuartos marfil, con el borde adornado de borlas: se refresca agitando un abanico negro de cuerno como Minnie Hauck en Carmen. Lleva en la mano izquierda un anillo de matrimonio y una sortija de seguridad. Los ojos abundantemente sombreados de carbón. Tiene un principio de bigotillo. Su cara aceitunada es pesada, ligeramente sudada y con gran nariz, las aletas teñidas de naranja. Lleva grandes pendientes con colgantes de berilo.) 

BELLA: ¡Palabra! Estoy desecha en sudor.

(Lanza una ojeada alrededor a las parejas. Luego posa los ojos con dura insistencia en Bloom. Su gran abanico cierne viento hacia su cara acalorada, su cuello y su gordura. Relampaguean sus ojos de halcón.)

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[…]

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BELLO: (Con dura mirada de basilisco y voz de barítono) ¡Perro deshonroso!

BLOOM: (Enfatuado) ¡Emperatriz!

BELLO. (Con masculinas mejillas-chuletas colgándole pesadamente) ¡Adorador del trasero adulterino!

BLOOM: (Quejosamente) ¡Grandeza!

BELLO: ¡Devorador de estiércol!

BLOOM: (Con los tendones semifexionados) ¡Magnificiencia!

BELLO: ¡Abajo! (La golpea en el hombro con su abanico) ¡Inclínate con los pies por delante! Desliza el pie izquierdo un paso atrás. Te caerás. Te estás cayendo. ¡Abajo, sobre las manos!

BLOOM: (Sus hojos femeniles, elevados en admiración, se entrecierran) ¡Trufas! (Con penetrante grito de epiléptica, se desploma a cuatro patas, gruñendo, olfateando, escarbando a los pies de él, luego se tiende, haciéndose la muerta con los ojos bien cerrados, párpados temblorosos, inclinada hacia el suelo como ante su Excelentísimo Dueño y Señor.)

[…]

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James Joyce. Ulises. Traducción de José María Valverde. Vol. II, págs. 165-168.

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[…]

Ulises Joyce - Galego

(Ábrese a porta. Entra Bella Cohen, unha alcaiota impoñente. Viste un tres cuartos marfil rematado cunha franxa de borlas, e fai revoar un abano de corno negro como Minnie Hauck en Carmen. Leva na man esquerda unha alianza matrimonial e un garda aneis. Ten os ollos moi sombreados con carbón. Bigote incipiente. A faciana olivácea é grande, transpita lixeiramente e ten manxas laranxa nas ventas do nariz groso. Loce pesados pendes con colgantes de berilo.)

BELLA: Mi madriña! Veño suada como unha vaca.

(Olla para as parellas ao redor. Detense inquisitiva ao chegar a Bloom. Co seu gran abano zafrea ar contra o rostro, o pescozo e as redondeces requecidos. Faíscanlle os ollos de falcoa.)

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[…]

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BELLO: (Cunha ollada fixa de basilisco e voz de barítono). Cuzo innobre!

BLOOM: (Arroubado) Emperatriz!

BELLO: (Cólganlle as pesadas moufas) Adorador de ancas adúlteras!

BLOOM: (Queixoso) Inmensidade!

BELLO: Papabosteiras.

BLOOM: (Cos músculos semiflexionados) Magmagnificencia!

BELLO: Ao chan! (Dálle un golpiño no ombro co abano) Inclínate cos pés para diante! O pé esquerdo, un paso atrás! Vas caer. Que caes. As mans no chan!

BLOOM: (Coa vista levantada en sinal de admiración, fechando os ollos, late) Trufas!

(Cun berro lacerante de epiléptica, cae sobre as patas, gruñindo, osmando, fozando aos pés del; despois, déitase no chan arqueada, facendo a morta cos ollos ben fechados e as pálpebras a tremer, na posición de excelentísimo mestre.)

[…]

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James Joyce. Ulises. Traducció d’Eva Almazán, María Alonso Seisdedos, Xavier Queipo i Antón Valle. págs. 695-698

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Joyce Ulysses

(The door opens. Bella Cohen, a massive whoremistress, enters. She is dressed in a three-quarter ivory gown, fringed round the hem with tasseled selvedge, and cools herself flirting a black horn fan like Minnie Hauck in Carmen. On her left hand are wedding and keeper rings. Her eyes are deeply cartooned. She has a sprouting moustache. Her olive face is heavy, slightly sweated and full nosed with orangetanted nostrils. She has large pendant beryl eardrops.)

BELLA: My word! I’m all of a mucksweat.

(She glances round at the couples. Then her eyes rest on Bloom with hard insistence. Her large fan winnows wind towards her heated faceneck and embonpoint. Her falcon eyes glitter.)

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[…]

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BELLO: (with a hard basilisk stare, in a baritone voice) Hound of dishonour!

BLOOM: (infatuated) Empress!

BELLO: (his heavy cheekchops sagging) Adorer of the adulterous rump!

BLOOM: (plaintively) Hugeness!

BELLO: Dungdevourer!

BLOOM: (with sinews semiflexed) Magmagnificence!

BELLO: Down! (he taps her on the shoulder with his fan) Incline feet forward! Slide left foot one pace back! You will fall. You are falling. On the hands down! 

BLOOM: (her eyes upturned in the sign of admiration, closing, yaps) Truffles!

(With a piercing epileptic cry she sinks on all fours, grunting, snuffling, rooting at his feet: then lies, shamming dead, with eyes shut tight, trembling eyelids, bowed upon the ground in the attitude of most excellent master.)

[…]

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James Joyce. Ulysses

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[…]

Joyce himself is the Circe of “Circe.” As writer-director he preempts the maga’s magic, her ability to change given forms at will. As on Aiaia, in “Circe” anything can happen, and the episode’s atmosphere of vaude­ville tinged with terror results from this fact. In this chapter Joyce, as Robert Newman has remarked, “seeks to dissolve distinctions by col­lapsing Ulysses into a memory where the laws of intellect are no longer operative . . . the network of connections within Ulysses grows and be­comes increasingly elaborate until we realize that everything somehow connects with everything else.” It would be foolish to regard Joyce’s nominal Circe, Bella Cohen, as the figure who presides over this vast network of possibility. She is merely one character in a script with oth­ers, on a par with Bloom, Stephen, and the dubiously young women who work for her.

As the magus, Joyce pulls fantasies from his characters’ unconscious minds like rabbits from a hat. They are complete, surprising, suddenly there in all their fullness. Bloom’s psyche provides most of the content for these fantastical dramas, and yet Bloom himself—the chief actor within them—does not seem to be aware that they are taking place.

[…]

Circe - Yarnall[…], I want now to focus on that moment when Bloom meets its nominal Circe, Bella Cohen, and on the dynamic scenes that follow. Joyce’s casting of this archetypal figure as whore sports with a centuries-old tradition—the motto over the 1621 Alciati emblem of Circe had warned readers to “Be­ware of Prostitutes.” But Joyce does not accept this tradition uncritical­ly, and he does not allow his hero to heed the Alciati motto. Bloom en­gages with Bella as thoroughly in imagination as Odysseus had engaged with the transforming goddess in actuality. The guilt and fear he feels in her presence spring from the depths of his psyche and bring the en­tire syndrome of Bloomean sexuality to the surface of our awareness.

This Circe is “a massive whoremistress”, a formidably vulgar fig­ure. She has kohl-rimmed, glittering “falcon” eyes: a detail that suggests Joyce’s awareness that her name means “hawk” in Greek. In place of the bowl of transforming brew and of her driver’s stick, she carries a black horn fan that immediately springs into a life of its own. This, in Joyce’s version, is her instrument of phallic power. The fan keeps tapping Bloom until he pays homage to its holder, hailing her as “powerful being” and declaring that he “enormously” desires her domination. The fan demands that he kneel and lace Bellas shoes. Bloom at once complies, thus assuming the old Greek posture of surrender, the posture that Cir­ce had assumed at her doorway with Odysseus.

This sex reversal shortly becomes an overt fact of the drama. Bella becomes Bello and Bloom becomes a female slave avidly participating in an orgy of humiliation. As he becomes female he also figuratively becomes a pig. She (or he) exclaims “Truffles!” and Joyce’s stage direc­tion at this point reads “with a piercing epileptic cry she sinks on all fours, grunting, snuffling, rooting at his feet”. Perhaps these trans­formations or degradations would not have happened if Bloom had held on to the potato he habitually carried in his pocket because it was his grandmother’s preventative against disease. But when he entered the bordello he gave it to the whore who greeted him, Zoe, and he realizes too late that “I should not have parted with my talisman”. Surrendering it, he surrenders to the inevitability of women’s emotion­al domination over him.

Is the potato Joyce’s version of the Homeric moly? Superficially, yes. Joyce must have enjoyed inventing this homely equivalent of Homer’s mysterious plant. But the notion of moly as a protective and beneficent influence Joyce, like the Homeric allegorical commentators, took figu­ratively as well. He wrote to Budgen in 1920, when he was working on the Circe episode, that “Moly is the gift of Hermes, god of public ways, and is the invisible influence (prayer, chance, agility, presence of mind, power of recuperation which saves in case of accident. This would cov­er immunity from syphilis—swine love). … In this special case his plant may be said to have many leaves, indifference due to masturbation, pes­simism congenital, a sense of the ridiculous, sudden fastidiousness in some detail, experience.” Though Joyce does not list Molly in this cat­alogue of Bloom’s guardian influences, surely the similarity between her name and that of the Homeric herb is not accidental. Joyce as master wordsmith probably named Molly after the magical plant; above all, it is Bloom’s love for his wife and his desire to return to her that enable him—though he gives up his potato—to pass through Nighttown fun­damentally unscathed.

[…]

Judith Yarnall
Imitations of Circe

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Joyce Ulisses MallafréJames Joyce
Ulisses
Traducció de Joaquim Mallafré

Letteradura. Barcelona, 1981

ISBN: 8474820316

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Joyce Ulises ValverdeJames Joyce
Ulises
Traducció de José María Valverde

Editorial Lumen. Barcelona, 1976
ISBN: 8426419968

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Ulises Joyce - GalegoJames Joyce
Ulises
Traducción de Eva Almazán, María Alonso Seisdedos,
Xavier Queipo y Antón Vialle

Clásicos Universais, 24
Editorial Galaxia. Vigo, 2013
ISBN: 9788498655032

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Joyce UlyssesJames Joyce

Ulysses

The corrected text

Penguin Books. 1986

ISBN: 9780140100006

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Circe - YarnallJudith Yarnall

Transformations of Circe
The History of an Enchantress

University of Illinois Press. Urbana and Chicago, 1994
ISBN: 9780252063565

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Adrià Targa. Mitologia del zel

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MITOLOGIA DEL ZEL

(fragments)

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Era de nit mentre t’equivocaves.
I mentre tu apressaves el big bang
i estampaves de nou la via làctia
sota els llençols que un Atlas sense força
mirava d’aguantar, per la finestra
no es veia ni una estrella i l’skyline
de Barcelona era una mar de braços
de fum color de fang que suportaven
el sostre fals dels núvols color caca.
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[…]
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Però si tu ets feliç no serà Circe
qui et faci anar cap a la puta illeta
plena de cabres i de rocs i dones
abandonades que van fent ganxet
d’on vas sortir. Tu també tens un ull
i jo ja el vaig ferir moltes vegades
abans que cremés Troia. Si ets feliç,
tens l’ull tapat. Perquè jo em dic Ningú,
i Ningú diu el que ningú diria
per deixar-ne constància. En altre temps
jo modulava càntics dins el bosc
dels bells primers amors, i duia al cap
idees innocents d’ala ben ampla
en forma de barret. En canvi ara—
Faves canto i el que primer deixava
les meves costes sense haver copsat
que no tots els camins duen a Roma!
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[…]
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Si no sabessis traduir Virgili
no t’hauria buscat per aquell dubte
que desencadenà el desastre. Vaig
sortir amb els meus penats (dues maletes
de roba i llibres) cap a Casanova
numéro cent noranta cinc a mode
de Laci improvisat. I com l’heroi
rememorant ple de dolor la pèrdua
d’aquella Troia sense cap Helena,
li ho vaig explicar tot a la donzella
que m’havia rebut amb dues capses
de valerianes a la porta. Traga
i després en parlem. En aquest verb
es resumeix la història que us explico
i la que em trago, es resumeix la història
de tots els homes que sobre la terra
han estimat i tot seguit s’han vist
desestimats. Targa, tragar, tot tan
íntimament relacionat i alhora
tan poca relació amb la intimitat
d’una persona que només volia
algú per estimar, perquè si hagués
buscat un simple foradet no hauria
anat al minigolf ni a les sessions
golfes veient el mar vinós del golf
de Roses i aquell cel rosat i els núvols
violetes del cel de l’horabaixa
.
[…]
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Allà on la proa esquitxa amb les escumes
blanques de la pell dels mariners, nosaltres
navegàvem els dies fent l’amor
al teu veler o en terra ferma, ferms
fins més enllà de les columnes d’Hèrcules.
Però va venir un altre i et vas creure
Vasco de Gama i vas anar a fer l’indio,
i aquells tres-cents deu dies que aquí queden
no són res mes que una mitologia
per explicar-me a mi mateix el nostre
món, vist a mitges perquè no sabia
que mars enllà, després dels nostres tolls,
eres un altre continent. La història
no cal dir com acaba. Vas trobar
el que volies lluny de mi, a les índies,
jo que pensava que els dos junts anàvem
a fer les ítaques que diu Cavafis
—tan àrides, tan blaves, tan senzilles.

Adrià Targa (Tarragona, 1987)

Adrià Targa (Tarragona, 1987)


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Adrià Targa

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Adripa Targa - Boques en calmaAdrià Targa

Boques en calma

Poesia, 140

Edicions 62. Barcelona, 2010

ISBN: 9788429767155

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La Circe de Cortázar i la Petita Circe de Buzzati

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60

Morelli había pensado una lista de acknowledgements que nunca llegó a incorporar a su obra publicada. Dejó varios nombres: Jelly Roll Morton, Robert Mussil, Dasetz Teitaro Suzuki, Raymond Roussel, Kurt Schwitters, Vieira da Silva, Akutagawa, Anton Webern, Greta Gargo, José Lezama Lima, Buñuel, Louis Armstrong, Borges, Michaux, Dino Buzzati, Max Ernst, Pevsner, Gilgamesh (¿), Garcilaso, Arcimboldo, René Clair, Piero di Cosimo, Wallace Stevens, Izak Dinesen. Los nombres de Rimbaud, Picasso, Chaplin, Alban Berg y otros habían sido tachados con un trazo muy fino, como si fueran demasiado obvios para citarlos. Pero todos debían serlo al fin y al cabo, porque Morelli no se decidió a incluir la lista en ninguno de los volúmenes.

Julio Cortázar
Rayuela

 

 

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Julio Cortázar

Julio Cortázar   (Ixelles, Brusel·les, 1914 – París, 1984)

Yo me acuerdo mal de Delia, pero era fina y rubia, demasiado lenta en sus gestos (yo tenía doce años, el tiempo y las cosas son lentas entonces) y usaba vestidos claros con faldas de vuelo libre. Mario creyó un tiempo que la gracia de Delia y sus vestidos apoyaban el odio de la gente. […]

[…]

[…] Un gato seguía a Delia, todos los animales se mostraban siempre sometidos a Delia, no se sabía si era cariño o dominación, le andaban cerca sin que ella los mirara. Mario notó una vez que un perro se apartaba cuando Delia iba a acariciarlo. Ella lo llamó (era en el Once, de tarde) y el perro vino manso, tal vez contento, hasta sus dedos. La madre decía que Delia había jugado con arañas cuando chiquita. Todos se asombraban, hasta Mario que les tenía poco miedo. Y las mariposas venían a su pelo —Mario vio dos en una sola tarde, en San Isidro—, pero Delia las ahuyentaba con un gesto liviano. Héctor le había regalado un conejo blanco, que murió pronto, antes que Héctor. […]

[…]

Julio Cortázar
Circe

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[…]

Buzzati2

Dino Buzzati (Belluno, 1906 – Milano, 1972)

Due giorni dopo la conobbi. Era nel suo studio, seduta sul divano. Giovanissima, una faccia arguta da bambina, la pelle tesa nell’inesprimibile freschezza dell’età, i capelli neri e lunghi avvoltolati in una strana pettinatura ottocentesca, il corpo da adolescente, ancora. Bella? Non so. Certo un tipo insolito, popolaresco e insieme chic. Ma c’era, fra il suo aspetto e le cose che mi aveva raccontato Umberto, una contraddizione  insuperabile. Tutto in lei era allegria, spensieratezza, gioia di vivere, ingenuo abbandono alle sollecitazioni della vita; o almeno pareva.

Con me fu gentilissima. Cinguettava, guardandomi, e le labbra si aprivano a sorrisi maliziosi. Esagerava anzi, in questo senso, come per un’aperta intenzione di conquista. E a Umbertop non badava, come si non esistesse. Umberto, in piedi, con uno stentato sorriso sulle labbra, la contemplava, istupidito.

Con un gesto di meravigliosa inverecondia, Lunella si aggiustò la gonna lasciando intravereder più del lecito. Poi piegò la testa, provocante, da scolaretta impertinente: «Sa chi sono? Io sono il ciclone» mi disse «io sona la tromba marina, io sono l’arcobaleno. Io sono… io sono una bambina deliziosa». E rideva, apparentemente felice.

[…]

Dino Buzzati
Piccola Circe

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Cortázar publica en Buenos Aires el relato que lleva por título Circe en el año 1951, dentro del volumen Bestiario, en un momento que él mismo califica de “emocionalmente difícil”. Quince años después, Dino Buzzati publica Piccola Circe en la colección de relatos breves que lleva por título Il Colombre. Ambos autores toman voluntariamente un motivo que es conocido por todos gracias a la herencia común de la cultura occidental. El motivo de Circe. Inspirándose en la Odisea trasladan la trama del capítulo dedicado a la diosa-bruja a la época actual, convirtiendo así a sus protagonistas en modernos odiseos que tienen que pasar por numerosas pruebas y dificultades.

En el caso de los textos que nos ocupan, la alusión al mito clásico convierte los dos relatos en un tejido de símbolos y motivos que converten su lectura en una búsqueda de paralelismos entre la obra moderna y su inspiración clásica. Se predispone de antemano al lector a recoger en el recorrido del texto alusiones argumentales a la obra homérica, observando al mismo tiempo en qué punto o puntos la versión moderna se aleja de la antigua.

La primera alusión que encontramos al mito clásico es el título. En el caso de Cortázar, éste es sencillamente Circe. No vuelve a aparecer una alusión directa al texto homérico en ningún otro momento del texto, pero el efecto ya está logrado. En Buzzati el título, Piccola Circe, es también la única alusión directa, pero no sólo nos prepara de cara a la trama argumental sino que también subraya el concepto de Lolita que encontraremos posteriormente en el argumento gracias al adjetivo piccola.

En todo caso, es claro que si el lector conoce el mito originario será capaz de ver más en el texto moderno. Prevemos lo que vamos a encontrar en el texto gracias a la herencia cultural, pero reelaboramos al mismo tiempo los conceptos a medida que se alejan de la línea original. Con ello cuentan los autores, que manejan de esta manera nuestro horizonte de expectativas. De manera que el mito cobra hoy un nuevo significado que es la suma de los significados que se le ha ido dando a lo largo de la historia, entendida ésta en el sentido hermenéutico. En el caso del mito clásico que nos ocupa, se sintetiza de manera absoluta en el concepto mismo del término Circe, que pasa a utilizarse en la lengua cotidiana con el significado de “mujer astuta y engañosa” [RAE]. Cortázar y Buzzati reinterpretan dicho concepto.

[…]

Aránzazu Calderón Puerta
La trampa de Circe. El motivo mitológico en dos relatos de Julio Cortázar y Dino Buzzati.
Dins de: Reescritura e intertextualidad: literatura-cultura-historia
Editat per Urszula Aszyk

 

 

 

 

[…] la posibilidad de establecer un parentesco literario entre Buzzati y Cortázar nace del análisis de los mecanismos de lo fantástico en las obras de ambos autores. Mecanismos que, en ocasiones […], determinan también una construcción del cuento parecida. Tanto en Buzzati como en Cortázar, lo fantástico cotidiano peculiar del siglo XX se obtiene recurriendo a “vacíos”, formas distintas de reticencia que contribuyen a volver cada vez más lábil el nexo causal entre los eventos y a cubrir con ambigüedad e indefinición el discurso fantástico entero.

[…] lo que se calla, en estos textos, se vuelve aún más significativo que lo que se narra, pues lo no dicho no solo forma parte de una estrategia pensada para la creación del suspense, sino que constituye el sentido mismo del texto fantástico, coincidente con dicha indecibilidad e inexplicabilidad.

La pregunta fundamental se desliza pues de “què quiere decir lo dicho” a “qué es lo que se dice a través de lo no dicho”.

[…]

Buzzati y Cortázar organizan las elipsis en sus textos de manera parecida, aunque las modulaciones de lo fantástico y la función que este desempeña en sus cuentos alcanzan resultados diferentes.

[…]

 

Anna Boccuti
“Vacíos” fantásticos y absurdo: una lectura de los cuentos de Dino Buzzati y Julio Cortázar.
Les Ateliers du SAL 1-2 (2012): 75-92.

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Julio Cortázar

Cortázar - RelatosLos relatos

Círculo de Lectores

Barcelona, 1974

ISBN: 8422606038

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Buzzati - Il colombreDino Buzzati

Il colombre
e altro cinquanta racconti

Col. Oscar scrittori moderni, 1,235

Oscar Mondadori. Milano, 2013

ISBN: 9788804461104

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Circe, «las serenas» i «el alto griego» segons Fray Luis de León

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ODA IX

    LAS SERENAS

A Cherinto

Fray_Luis_de_León

Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 o 1582 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591)

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No te engañe el dorado 
vaso ni, de la puesta al bebedero 
sabrosa miel, cebado; 
dentro al pecho ligero, 
Cherinto, no traspases el postrero 

asensio; ten dudosa 
la mano liberal, que esa azucena, 
esa purpúrea rosa, 
que el sentido enajena, 
tocada, pasa al alma y la envenena. 

Retira el pie; que asconde 
sierpe mortal el prado, aunque florido 
los ojos roba; adonde 
aplace más, metido 
el peligroso lazo está, y tendido. 

Pasó tu primavera; 
ya la madura edad te pide el fruto 
de gloria verdadera; 
¡ay! pon del cieno bruto 
los pasos en lugar firme y enjuto, 

antes que la engañosa 
Circe, del corazón apoderada, 
con copa ponzoñosa 
el alma trasformada, 
te ajunte nueva fiera a su manada. 

No es dado al que allí asienta, 
si ya el cielo dichoso no le mira, 
huir la torpe afrenta; 
o arde oso en ira 
o, hecho jabalí, gime y suspira. 

No fíes en viveza: 
atiende al sabio rey Solimitano; 
no vale fortaleza: 
que al vencedor Gazano 
condujo a triste fin femenil mano; 

imita al alto Griego, 
que sabio no aplicó la noble antena 
al enemigo ruego 
de la blanda Serena, 
por do por siglos mil su fama suena; 

decía comoviendo 
el aire en dulce son: «La vela inclina, 
que, del viento huyendo, 
por los mares camina, 
Ulises, de los Griegos luz divina; 

allega y da reposo 
al inmortal cuidado, y entretanto 
conocerás curioso 
mil historias que canto, 
que todo navegante hace otro tanto; 

Todos de su camino 
tuercen a nuestra voz y, satisfecho 
con el cantar divino 
el deseoso pecho, 
a sus tierras se van con más provecho. 

Que todo lo sabemos 
cuanto contiene el suelo, y la reñida 
guerra te cantaremos 
de Troya, y su caída, 
por Grecia y por los dioses destruida.» 

Ansí falsa cantaba 
ardiendo en crueldad; mas él prudente 
a la voz atajaba 
el camino en su gente 
con la aplicada cera suavemente. 

Si a ti se presentare, 
los ojos sabio cierra; firme atapa 
la oreja, si llamare; 
si prendiere la capa, 
huye, que sólo aquel que huye escapa.

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Fray Luis de León

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La Circe-sirena de Dant

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«Io son», cantava, «io son dolce serena
che ‘ marinari in mezzo mar dismago;
tanto son di piacere a sentir piena!
Io volsi Ulisse del suo cammin vago
al canto mio; e qual meco s’ausa
rado sen parte; sì tutto l’appago!»

Dante
Purgatorio, XIX, 19-24

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[…]
em vingué en somnis una dona balba,
guerxa dels ulls, i amb peus i cames torts,
mans sense dits, i pell sense color.
Jo la mirava; i com el sol reanima
les membres freds i entumits per la nit,
el meu esguard, igualment, li soltava
la llengua, feia que es posara dreta
en un moment i, a la cara apagada
li tornava el color que vol l’amor.
Quan ja pogué parlar sense entrebancs,
es va posar a cantar tan bé, que jo
me n’hauria apartat amb molta pena.
«Sóc», cantava, «sóc la dolça sirena
que en la mar esgarria els mariners;
tan gran és el plaer dels que m’escolten!
Amb el meu cant vaig desviar Ulisses
del seu vagarejar; i el qui ve amb mi
l’encise tant que rarement se’n va!»
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Dant
Purgatori, XIX, 7-24
Traducció de Joan F. Mira (2000)

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…..I feia així: «Jo sóc la dolça sirena
que esgarrio en el mar els mariners,
tant de l’irresistible goig sóc plena!
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…..D’Ulisses desviava els rems lleugers
amb el meu cant, i qui al meu pit s’aboca,
tant li plau, que no el pot deixar mai més.».
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Traducció de Josep Mª de Segarra (1947-52)

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Deia el seu cant: —Só una sirena dolça,
i els nauxers de llurs rutes esgarrio:
tan abundosa sóc de plers gaudibles!
Amb el meu cant jo fiu torçar a Ulisses
el seu camí; i ben rarament se’n torna
qui amb mi se’n ve: talment de goigs l’empleno!—
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Traducció de Narcís Verdaguer Callís (1918)

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Cantava: Io son la dolça Serena,
Qui’ls marines mig de la mar sinay:
Tant son de dolç plazer á sentir plena.
Io Ulixes volté del camí lay
Al meu dolç cant: é qui ab mi s’ausa
Si’n tot li plag tard; se’n pertira may.
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Traducció d’Andreu Febrer (1429)

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Il verso 22 significa appunto: “Io fui colei che invertì la rotta dell’eroe, pur così desideroso, prima di conoscermi, di raggiungere la sua meta (cioè Itaca)”. L’identificazione della sirena con Circe è la chiave di volta del complesso edificio mitico che Dante ha costruito intorno alla figura di Ulisse, e che ci permette poi di capire bene il senso del significato proiettivo che ha Ulisse nella Commedia, ed il suo ruolo di alter ego del poeta. La fusione dei due episodi omerici, e dei personaggi femminili che ne sono protagonisti, si produce a partire dai due tratti semantici che hanno in comune, secondo la tradizione, Circe da una parte e le sirene dall’altra, e cioè l’ufficio di prostitute che tutte loro svolgevano ed il canto come strumento di seduzione. D’altra parte la connessione fra la seduzione sirenica del canto e il desiderio di conoscenza, Dante la riscontrava in due testi a lui noti, cioè nel De Finibus di Cicerone, che rilegge (e traduce) il testo omerico ipotizzando che le sirene sedussero Ulisse promettendogli un piacere di tipo conoscitivo, e nella boeziana Consolatio, che contrappone   la filosofia,   incarnata da una donna veneranda ed autorevole,   alle   sirene-prostitute   (“scenicas   meretriculas”)   che avvelenano l’anima con le loro seduzioni . Quest’ultimo brano non solo ha fornito l’idea della contrapposizione fra l’“antica strega” e la “donna santa” che si contendono la mente e l’amore del poeta in Purg. XIX; esso spiega anche, negativamente, il rapporto fra Ulisse e Circe in Inf. XXVI, giacché ciò che manca ad Ulisse è appunto l’assistenza di una “donna santa” che squarci le vesti della prostituta svelandone la natura orripilante. E ciò spiega il fatto che egli si lasci sedurre dalla strega ed inverta la sua rotta.

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Raffaele Pinto
Universitat de Barcelona
Societat Catalana d’Estudis Dantescos

Circe e la rotta di Ulisse
«Tenzone», 7, 2006, pp. 111-136

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Dante Alighieri

Divina Comèdia

Versió de Joan F. Mira

Proa. Barcelona, 2000

ISBN: 9788484370024

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Divina Comèdia Dante SagarraDante Aliguieri

Divina Comèdia I

Versió de Josep Mª Sagarra

Les millors obres de la literatura universal, 50
Edicions 62 i La Caixa. Barcelona, 1986
ISBN: 9788429724059

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Divina Comèdia Dante Vergaduer CallísDant Alighieri

La Divina Comèdia
Purgatori

Posada en català per N. Verdaguer i Callís

Altés, impressor. Barcelona, 1921.

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Divina Comèdia Dante FebrerLa Comedia
de Dant Allighier (de Florença)
traslatada de rims vulgars toscans en rims vulgars cathalans per
n’Andreu Febrer

Dála á´luz, acompañada de ilustraciones crítico-literarias
D. Cayetano Vidal y Valenciano
Librería de D. Álvaro Verdaguer. Barcelona, 1878

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Iorgos Ieralis i «Els ulls de Circe», de la mà de Josep Alsina i Carles Miralles

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Alsina -Miralles tractat

El novembre de 1966, l’Editorial CREDSA, en la seva sèrie Panoramas A – Z, La Universidad en su mano, publicà un manual sobre La literatura griega medieval y moderna, obra de Josep Alsina i Clota, catedràtic del Departament de  Filologia Grega de la Universitat de Barcelona, i del jove professor ajudant seu, Carles Miralles i Solà.

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Els autors ofereixen, al final de l’obra, una breu antologia d’alguns dels autors als que han fet referència en el tractat, en la qual hi trobem aquesta traducció d’un poema de Iorgos Ieralis (Γιώργος Γεραλής), extret del llibre Els ulls de Circe («Τα μάτια της Κίρκης»), de l’any 1961:

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YERALIS

De Los ojos de Circe

En el claro cristal de la mañana,
en la brumosa noche,
en el desierto valle,
siempre tus ojos.
En el primer “Buenos días”,
en el silencio de la cena,
en el pan que me alimenta,
…siempre tus ojos.
En el pañuelo del dolor,
en la tumba del sueño,
en los años que he vivido,
en las horas que no vendrán,
abiertos o cerrados,
…siempre tus ojos.

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Miralles

Carles Miralles i Solà
Barcelona, 1944

Alsina

Josep Alsina i Clota
Ripoll, 1926 —Barcelona, 1993

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Alsina -Miralles tractatJosé Alsina y Carlos Miralles

La literatura griega medieval y moderna

Panoramas A – Z. La Universidad en tu mano, 37
CREDSA, Ediciones y Publicaciones
Barcelona, 1966

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