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Júpiter i Tetis, d’Ingres. «… i, abraçant-li els genolls amb la mà esquerra, li agafà el mentó amb la mà dreta…»

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Mes, en arribar la dotzena aurora, tots els déus sempiterns se’n tornaren plegats a l’Olimp, precedits de Zeus. I Tetis, no oblidant els precs del seu fill, aflorà de l’onada marina i, matinera, pujà al cel immens i a l’Olimp. Allí va trobar el Crònida de veu potent, que, apartat dels altres déus, seia en el cim més elevat de l’Olimp de cimadals innombrables; s’acostà vora seu i, abraçant-li els genolls amb la mà esquerra, li agafà el mentó amb la mà dreta i, suplicant, digué a Zeus sobirà, fill de Cronos: «Pare Zeus, si mai, entre els déus immortals, amb paraules o amb obres, t’he complagut, satisfés-me aquest desig: honora el meu fill, que és destinat a morir més jove que els altres mortals. Heus ací que Agamèmnon, rei d’homes, l’ha ultratjat, li ha pres ell mateix el guardó, se l’ha endut i el reté.  Tu, provident Zeus Olímpic, recompensa’l: atorga puixança als troians fins que els aqueus rescabalin el meu fill i li donin glòria.»

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Ilíada, I, 495-510

Traducció de Montserrat Ros i Ribas

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El día de Navidad de 1806 la cabeza de Ingres estaba llena de pensamientos paganos. Escribía desde Roma a sus amigos Forestier: «He pensado, entonces, que mientras Tetis sube hacia Júpiter, le ciñe las rodillas y el mentón para su hijo Aquiles […] sería un buen tema para un cuadro, digno de mis proyectos. No os daré todavía los detalles de ese cuadro divino, que debería de perfumar de ambrosía a una legua, y de todas las bellezas de los personajes, de sus expresiones y formas divinas. Os dejo imaginarlo. Más allá de eso, habrá tal fisonomía de belleza que todos, incluso los perros rabiosos que me quieren morder, deberán conmoverse. En mi mente, lo tengo prácticamente compuesto, lo veo.»

Joven huésped en Villa Médici, Ingres quería pintar un cuadro que pudiese «perfumar de ambrosía a una legua». ¿Cómo hacerlo?  […]  Su atención se fijó en ese gesto descrito por Homero: «Ciñéndole con una mano la rodilla y rozando con la otra el mentón.» Hera, mientras tanto —siempre según Homero—, espía la escena. Homero traducido por Bitaubé.  Ningún pintor, a lo largo de los siglos, había osado representar ese gesto ateniéndose a la letra del texto homérico. […] Poco antes de Ingres, Flaxman se había animado con el tema, aunque con timidez. La mano de Tetis quedaba a media altura, y Zeus se llevaba su propia mano al mentón, como un patriarca perplejo.  Ingres, al contrario, hace que un dedo de Tetis llegue casi a los labios de Zeus. Su seno, muy blanco, se apoya sobre el muslo del soberano de los dioses, con una familiaridad de viejos amantes. El pulgar de su pie derecho roza el de Zeus. El eros neoclásico nunca había ido tan lejos. Lo que Ingres había compuesto en cada detalle de su cabeza se convertía en una epifanía expandida sobre una dimensión imponente (más de tres metros por más de dos y medio). Parece como si, perfectamente definido en sus detalles, el cuadro entero se hubiera recortado en la mente de Zeus, sin pasar por la mediación de la mano que pinta.

[…]

[…] Zeus y Tetis son también la primera y suprema entre las parejas imposibles. Zeus deseaba a Tetis pero debió renunciar a ella porque, según la profecía de Temis (y de Prometeo), Tetis habría engendrado a «un hijo más fuerte que el padre» y destinado a suplantarlo.  Zeus se vio constreñido a ver en Tetis el final de su reino. En ese único caso debió embridar su deseo. 

Si observamos el cuadro de Ingres nos damos cuenta de que Zeus, aunque emana una poderosa energía, parece inerme. La vastedad de su torso aparece expuesta, pasiva, inmóvil. El único —y mínimo— movimiento está en Tetis. Los dedos de una mano se adentran como un mórbido pulpo en la barba de Zeus, la otra muñeca apoyada sobre su muslo, un pulgar del pie que roza el del dios. Zeus, en este único caso, no puede actuar. Si cediera completamente a las seducciones de Tetis, sería su fin. Al mismo tiempo es evidente que Zeus deseaba a Tetis. Su mirada se fija al frente y nada ve del cuerpo de ella. No emana sólo fuerza sino una abismal melancolía. Lo apreció Charles Blanc, que no ignoraba el motivo mítico, cuando habló de ese «rostro al mismo tiempo formidable y de una tristeza infinita». Pero el dios aprueba el placer sutil de ese mínimo contacto; los dedos que juguetean en su barba, el brazo apoyado sobre el muslo, el pulgar que lo roza. Comienza entonces a desvelarse por qué el cuadro exhala una extrema, casi dolorosa tensión erótica. Lo que se muestra es un deseo intenso y cargado de gravedad. Porque la visión es altamente paradójica. La escena representa algo prohibido o al menos severo: el deseo insatisfecho del dios soberano. Aquel que había espiado, asediado, poseído a ninfas y princesas, el único seductor invencible, que sólo debía preocuparse por permanecer oculto a la mirada de Hera, evidentemente podía encontrar, también él, un obstáculo. Allí se tocaba el límite del politeísmo, su dependencia de los ciclos cósmicos, que somete toda soberanía a una potencia superior: Tiempo. No es seguro que Ingres fuera consciente del vínculo oculto entre Zeus y Tetis. Se puede decir, incluso, que es muy posible que lo ignorara. Pero las imágenes míticas viven de una fuerza propia, y pueden guiar tanto el pincel de un pintor como el delirio de un esquizofrénico.

En su enorme tela, que invade el campo visual del espectador y lo magnetiza, Ingres había mostrado el nefas del deseo. Franqueando de esta forma el confín de lo admitido. En vida del pintor el cuadro no fue expuesto al público ni encontró nunca un comprador. Muchos críticos lo ignoraron. Delaborde, autor de la primera monografía marcada por una total devoción a Ingres, apenas lo menciona. Aún hoy, en la voluminosa Oxford Guide to Classical Mythology in the Arts están registrados todos los cuadros mitológicos de Ingres excepto éste, que es el más grandioso. La profecía de Temis y Prometeo no golpeó sólo al dios sino también a su simulacro.

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Roberto Calasso

La Folie Baudelaire

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Homer

Ilíada. Vol. I.

Traducció de Montserrat Ros i Ribas

Fundació Bernat Metge. Barcelona, 2005

ISBN: 8472258599.

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Roberto Calasso

La Folie Baudelaire

Traducción de Edgardo Dobry

Panorama de narrativas, 785

Editorial Anagrama. Barcelona, 2011

ISBN: 9788433975706

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Obras completas de Flaxman

Grabadas al contorno por

Don Joaquín Pi y Margall

Isidro Torres, editor. Barcelona, 1859

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Genealogia dels bàrbars. L’aparició del terme “bàrbar” a la Ilíada.

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Ens volem referir aquí a un llibre fascinant, Généalogie des barbares, de Roger-Pol Droit, aparegut el 2007 (Odile Jacob, París), i del que n’hi ha traducció al castellà a càrrec de Núria Petit Fonserè (Ed. Paidós, Barcelona, 2009).

El llibre fa la genealogia del terme “bàrbar”, del que en segueix la seva evolució, des de l’aparició del terme en la llengua i en la civilització gregues (on designa, bàsicament als “altres”), passant per les seves mutacions romanes (on s’incorpora al seu significat la connotació de “barbàrie”), cristianes, medievals, i, en definitiva, els avatars i contradiccions del terme fins als nostres dies.

Aquí volem referir-nos a la referència a l’inici del terme, a la seva entrada en escena, que es produeix, precisament, a la Ilíada.

Diu Roger-Pol Droit (seguim la traducció castellana abans citada):

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La primera aparición de la raíz barbar en los textos griegos que han llegado hasta nosotros se halla en la Ilíada de Homero, en el canto 2, verso 867. Figura con un término único, barbarophônôn, que no reaparece nunca más a lo largo del poema. El término figura al final del así llamado Catálogo de los Troyanos. […] Se pasa revista, por decirlo así, a todas las tropas, de procedencias muy diversas, que van a luchar contra el ejército dirigido por Agamenón.

La mayoría de esos combatientes poseen para Homero una característica, un detalle singular por el que se reconoce su identidad. Así, los pelasgos «de buenas lanzas», los peonios «de arco curvado», y finalmente los carios «barbarófonos». Ese pueblo, que habitaba el extremo suroccidental de Asia Menor, hoy territorio turco, es mandado por Nastes. ¿Qué significa «barbarófonos»?

Roger-Pol Droit (París, 1949)

Este adjetivo compuesto es tanto más intrigante cuanto que la oposición entre griegos y bárbaros, que luego será fundamental, no está presente en Homero. No parece que en la época en que se compuso la epopeya estuviera aún establecida. Homero, por otra parte, no posee un término genérico para designar a los griegos en su conjunto: la palabra «helenos» no se aplica más que a una etnia particular, mencionada al lado de los aqueos, los dorios y otros. Por lo tanto, tampoco dispone del término opuesto, el que serviría para designar a los otros, a los no griegos en su conjunto.

Qué puede significar entonces el adjetivo compuesto barbarophônôn?  Leconte de Lisle, en su traducción de la Ilíada al francés opta por entender «los carios de origen bárbaro». Es enmascarar el problema en vez de resolverlo. En vez de interpretar el texto a partir de las representaciones que entraron en vigor varias generaciones o varios siglos más tarde, hay que intentar comprender lo que podía querer decir ese adjetivo en la época en que fue compuesta la epopeya.

Cabe recordar en primer lugar que phôné designa la voz, eventualmente la manera de pronunciar, y no la lengua, y menos aún el lenguaje. Además, no vemos por qué, en esa enumeración en la que cada grupo está caracterizado por un rasgo distintivo concreto, habría que distinguir que los carios hablan una lengua distinta del griego. ¡Es el caso de todos los troyanos y de todos sus aliados!

Debemos suponer, pues, que la pronunciación propia de los carios es lo que los distingue. Barbar sería entonces una onomatopeya, una imitación propia de los ruidos –guturales, balbucientes, pedregosos- que su voz produce para los oídos griegos. […]

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L’opció de traducció que, com Roger-Pol Droit destaca, segueix Leconte de Lisle és la seguida majoritàriament. Per això, volem mencionar aquí la traducció de Montserrat Ros i Ribas, que se’n separa i que, per tant, allibera barbarophônôn de la càrrega semàntica que el terme “bàrbar” va anar adquirint posteriorment.

Tradueix Montserrat Ros:

I Nastes dirigia els caris, d’estranya parla, […]

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Per a acabar, transcrivim el Sumari de Genealogía de los bárbaros:

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Primera parte

LOS BÁRBAROS SIN BARBARIE

1. Una cuestión que tiene que ver con la voz

2. Filósofos y bárbaros, en las antípodas

3. Una frontera incierta

4. ¿Inexistentes, adversarios o admirables?

5. Tan cerca, tan lejos

6. Unos bárbaros tan sabios

7. Filósofos mutantes

8. La superioridad de los filósofos bárbaros

9. Cristo, un filósofo bárbaro

Pausa 1. Una máquina para fabricar lo exterior

Segunda parte

LOS BÁRBAROS Y LA BARBARIE

10. De los griegos a los romanos

11. La feritas, un invento romano

12. La debilidad universal, un invento cristiano

13. La inhumanidad, un invento de las invasiones

Pausa 2. Una representación occidental

Tercera parte

LA BARBARIE SIN BÁRBAROS

14. Variaciones medievales

15. Honrar a los germanos, respetar a los caníbales

16. Los subterráneos de la edad clásica

17. Los bárbaros de dentro

18. El sentido de la espera

19. Las representaciones actuales

20. El asesinato del azar

Conclusión: ¿Bárbaro?

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Roger-Pol Droit.

Genealogía de los bárbaros. Historia de la inhumanidad.

Trad. de Núria Petit Fontserè

Ed. Paidós. Barcelona, 2009.

ISBN: 9788449322648

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El mestre Joan Solà i la Ilíada

Joan Solà al programa "L'hora del lector"

El mestre Solà, que ens va deixar el passat el passat dia 27 d’octubre de 2010, i a qui ja hem començat a enyorar, va dedicar part de la seva panoràmica atenció lingüística a l’anàlisi crítica de les traduccions dels clàssics a la nostra llengua.

El passat dia 5 d’octubre havia de participar a l’Ateneu Barcelonès a la presentació dels darrers volums de la col·lecció Bernat Metge corresponents a la traducció de la Ilíada de Montserrat Ros i a la nova edició de la traducció en vers de Riba de l’Odissea. La seva malaltia li ho va impedir, però va preparar un escrit per a ser llegit per a l’ocasió, que es pot consultar aquí (web de l’Institut Cambó).

Ja quan va sortir el primer volum de la traducció en prosa de la Ilíada per Montserrat Ros, va dedicar-hi un dels seus articles del diari Avui (dimecres 11 de gener de 2006).

 

En ell deia:

L’altre dia els parlava del gran esdeveniment que representa de tenir la Ilíada perfi traduïda al català amb el text grec al costat. És el volum primer, que comprèn els quatre primers cants (Barcelona: Fundació Bernat Metge 2005). Francesc J. Cuartero n’ha revisat el text grec, Montserrat Ros n’ha fet la traducció i Joan Alberich hi ha posat quatre excel·lents mapes i innombrables notes. Notes que ens són imprescindibles en molts casos o que ens informen de detalls curiosos com que Plató censura aHomer que faci riure ostentosament els déus (“I els déus benaurats esclafiren una rialla inacabable” I: 599) o que a la Ilíada només hi ha un passatge que parli de càstigs als humans després de morts (III: 279) o que el ferro apareix molt rarament als poemes homèrics, en lloc del bronze habitual (IV: 123).

Traduir els poemes homèrics és d’una dificultat inimaginable, que aquí seria del tot inadequat de fer veure.Només l’adaptació catalana dels nombrosíssims, inacabables noms propis de persona i de lloc (al text i als mapes) ja demana un esforç admirable.

La versió de Montserrat Ros és clara i actual, mantinguda dins l’estàndard culte de la llengua, amb algun detall de nivell elevat, com ara l’ús sistemàtic de l’infinitiu ésser, o alguna alternança que potser intenta reflectir un tret estilístic de l’original o simplement evitar alguna repetició: per exemple, entre els demostratius ací i aquí, entre les disjuntives mes i però, entre cint i cinyell, entre llambrar i llambrejar. O l’ús de talent ‘fam’. També s’hi utilitza sovint el verb gitar ‘llançar, tirar’ (una pica, una llança, un dard, una fletxa), potser d’acord amb la invitació de Coromines de restaurar-li el nivell literari que havia tingut. La prosa llisca molt bé, fins i tot molt sovint amb aquell ritme que ens enlluernava en la versió poètica ribiana de l’Odissea i que deu abellir a la traductora tant com ens complau als lectors: “I eren nombroses les pires de morts que cremaven sens fi”, “la guerra i la pesta subjuguen tothora els aqueus” (I: 52, 60), “els troians avançaren brogint i xisclant com ocells”, “i, a prop seu, hi ha clavades a terra les llances” (III: 2, 135).

Vegin algun altre dels nombrosos fragments reeixits: “L’aire va inflar les veles de ple, i, mentre, seguint el seu rumb, la nau vogava de pressa damunt les onades, les aigües porprades brogien amb força al voltant de la quilla” (I: 481), “La junta s’avalotà semblant a les altes onades de la mar d’Icària, que l’Eure i el Notos encrespen quan bufen amb força des dels núvols del pare Zeus” (II: 144), “Amb aquestes paraules [Zeus] enardí Atena, ja prou arborada, que d’un vol davallà dels cims de l’Olimp” (IV: 73). Endavant, col·legues, venceu les dificultats de tota mena que no ignoro que hi ha, refeu l’esperit tantes vegades com us calgui, i curulleu-nos la voluptat i l’orgull conduint l’ardida empresa fins al bell final, un dels plaers més gransque tenim els professionals de la llengua.

Joan Solà


Diari Avui.

Dimecres, 11 de gener de 2006.

Opinió, pàg. 9.

Canta, dea, la ira funesta del Pelida Aquil·leu

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Canta, dea, la ira funesta del Pelida Aquil·leu, ira que causà als aqueus sofrences sens fi, enfonsà a l’Hades les ànimes valeroses de molts herois i, a ells, els féu presa dels gossos i de tots els ocells de rapinya —s’acomplia el designi de Zeus!— des d’aquell primer dia que, havent-se barallat, l’Atrida, rei d’homes, i el diví Aquil·leu van renyir.

 

Ilíada, I, 1-7


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Traducció de Montserrat Ros i Ribas

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Homer. Ilíada. Vol. I.

Traducció de Montserrat Ros i Ribas.

Fundació Bernat Metge

Barcelona, 2005

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Salpem

 

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Iniciem aquesta aventura.

Aquí tocaria citar el poeta i desitjar-nos que el camí sigui llarg …

És així, certament, però com que el que compta és el trajecte, no cal entretenir-nos quan encara no hem llevat l’àncora.

Ens proposem compartir dades, reflexions i emocions entorn de tot el que suposa aquesta experiència única que des de fa segles anomenem Homer, de tot el que l’ha anat envoltant al llarg del temps i fins als nostres dies, de com s’ha rebut en cada època i en cada moment i, si se’ns permet, ens entretindrem en el que ha estat i és la seva recepció a les nostres terres de parla catalana. Ho farem amb especial referència al món dels llibres, que és el que ens captiva.

Volem assaborir els diferents Homers que, com deia Borges, sorgeixen de cada una de les traduccions. Les múltiples ilíades i odissees, de Chapman a Riba, de Balasch a Pope, de Leconte de Lisle a Segalà, de Miquel Peix a Christopher Logue, de Frederico Lourenço a Lawrence d’Aràbia, de Xosé Gago a Rieu, de Joan Alberich a García Calvo, de García Gual a Conrad Roure, de Salvatore Quasimodo a Robert Fagles, de Llovera a Juan de Mena, de Joan Montserrat a Montserrat Ros, i de tants i tants altres traductors/autors, que ens ofereixen tan gran varietat de troies i d’ítaques, d’odisseus i de tersites.

I a partir d’aquí, farem els giravolts que calgui, agafarem camins encertats o equivocats i potser ens quedem algun temps aturats en alguna illa on una possessiva fetillera no ens deixi tornar a casa.

Bon viatge!

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