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El “Proyecto Homero” de La Joven Compañía.

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ILÍADA

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I

EL LAMENTO DE AQUILES

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AQUILES está completamente solo en el escenario. Su ropa y su espada están empapadas de sangre, su respiración es agitada. Podría decirse que acaba de masacrar a medio ejér­cito troyano él solo. Su tono no tiene nada de heroico.

AQUILES

(A público) La verdad.
La verdad es la primera víctima de cualquier guerra.
Y es la que más duele.
La sangre que mancha mis manos, los cuerpos que cubren el campo de batalla, los seres queridos que la lucha me ha arrebatado… todo eso es resultado de aque­lla primera muerte.
Del día que murió la verdad. De eso hace ya nueve años.
Nueve años de guerra contra Troya. Nueve años de ani­quilación y barbarie. Nueve años arrasando, saqueando y violando para borrar una ciudad de la faz de la tierra. Y aún no lo hemos conseguido.
Ya no pensamos en el precio que hemos tenido que pagar, porque nos volvería a todos locos.
Una profecía vaticinó que al décimo año la victoria sería nuestra. La llamaron la profecía de la serpiente. Pero ya no sabemos con certeza si se va a cumplir, porque nadie recuerda cómo empezó esta locura.
Dicen que todo fue culpa de Paris.
Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, llegó a Esparta, donde reinaban Menelao y su esposa Helena, la mujer más bella del mundo. El príncipe se enamoró de ella al instante. La sedujo y se fugaron juntos. Tras ese agravio imperdonable, Menelao convenció a todos los caudillos griegos para mar­char sobre Troya bajo el mando del rey Agamenón.
Los griegos consiguieron reunir una flota de más de mil barcos.
Y yo, Aquiles, hijo de Peleo, rey de los mirmidones, me sumé a ellos.
Unos dicen que Helena fue raptada. Otros aseguran que se marchó por su propia voluntad. Incluso hay quien afir­ma que todo fue el resultado del enfrentamiento entre tres diosas, Afrodita, Hera y Atenea, que jugaron con el destino de los hombres tras una riña sobre cuál de las tres era la más hermosa.
Cientos de muertos. Miles de muertos. Todos caídos por el honor de Menelao.
O por la pasión de dos enamorados.
O por un concurso de belleza.
¿Fueron ésas las verdaderas razones o quizás todo fue una mala excusa para obtener el control comercial del Mar Egeo?
Quién sabe. Hay tantas verdades como personas dispues­tas a creerlas.
Hace tiempo que el mundo ha olvidado lo que ocurrió en realidad.
Porque con la verdad no se moviliza un ejército. Con la verdad no consigues que un hombre le corte el cuello a otro.
Con la verdad no rezas por la destrucción de países enteros.
Por eso lo primero que hace cualquier guerra es acabar con ella.
Y la sustituye por algo mucho más efectivo.
El mito.

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II

EL RAPTO DE CRISEIDA
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AQUILES abandona el escenario. Entran los demás actores.

ACTRIZ 3

Como ha dicho Aquiles, griegos y troyanos llevan nueve años en guerra.

ACTOR 9

Durante casi todo ese tiempo la ciudad de Troya ha esta­do sitiada.

ACTOR 3

En la costa, la flota griega ha construido un campamento que se ha acabado convirtiendo en una pequeña ciudad fortificada.

ACTOR 1

Los kilómetros que la separan de las murallas troyanas han sido escenario de incontables batallas.

ACTOR 8

Troya no está sola en su defensa. Cuenta con muchos aliados en la zona.

ACTOR 4

Aliados que los griegos no tardan en atacar, con el fin de debilitar el sitio.

ACTRIZ 1

Los ejércitos no tienen contemplaciones. Cuando toman una ciudad, la saquean, la destruyen y se llevan sus tesoros.

ACTRIZ 2

Y  entre esos tesoros están las mujeres.

ACTRIZ 3

El rapto de mujeres es algo muy habitual.

ACTRIZ 1

Paris raptó a Helena y ya hemos visto el problema que ocasionó.

ACTRIZ 3

Y no fue el único. La lista de raptos es interminable.

ACTRIZ 2

El dios Hades, rey del inframundo, raptó a Perséfone.

ACTRIZ 1

El dios Zeus raptó a Hera, a lo, a Europa y hasta a Ganímedes, que era un chico.

ACTOR 10

¿En serio?

ACTRIZ 2

A los dioses griegos les daba igual la carne que el pescado.

ACTOR 4

Y a muchos mortales también.

ACTRIZ 1

Pélope también era un chico y fue raptado por Poseidón.

ACTRIZ 3

Eos raptó a Orion, Clito, Céfalo y Titonio.

ACTRIZ 1

Teseo raptó a Helena antes que Paris. Y luego a Antíope.

ACTRIZ 2

Telamón raptó a Hesíone y dio comienzo a la enemistad eterna entre Troya y Argos.

ACTRIZ 3

Su hermano Peleo raptó a la ninfa Tetis y juntos engen­draron a Aquiles.

ACTRIZ 2

Y el propio Aquiles no podía ser menos. Durante la Guerra de Troya raptó a Briseida y se la llevó con él al campamento.

ACTOR 3

Todos los caudillos griegos acabaron con su botín femenino.

ACTOR 1

Todos menos uno: Agamenón.

ACTOR 9

El rey no se lo tomó nada bien. Y no se le ocurrió nada más que dirigir una incursión al pequeño asentamiento de Tebas y tomar cautiva a Criseida, la hija del sacerdote de Apolo de esa ciudad.

ACTOR 8

Y sin saberlo, esa decisión cambió para siempre el curso
de la guerra.

Entra AQUILES con la ropa limpia de sangre.

ACTOR 2

A los pocos días del rapto, la peste cayó sobre el campa­mento.

ACTOR 6

Empezó entre perros y yeguas, pero pronto se extendió entre los hombres.

ACTOR 7

Cada vez más soldados se contagiaban y morían. El olor a podrido y carne quemada lo invadía todo.

ACTOR 10

Y al décimo día de la peste, Aquiles ejerció su derecho a exigir una asamblea.

Todos ocupan sus posiciones en la tienda, excepto los acto­res que interpretan a personajes tróvanos, que salen.

[…]

Guillem Clua
Ilíada

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ODISEA

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PRÓLOGO

Todos los actores en escena excepto el que interpreta a ULISES.

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CORO

¿Y entonces?
¿Entonces qué?
¿Cómo terminó?
¿Qué?
La guerra de Troya, ¿cómo terminó?
Homero no lo cuenta.
¿Tantas páginas y no cuenta el final?
¿Para qué? Todo el mundo sabe cómo acaba una guerra.
Matas y mueres, matas y mueres, y no hay más.
Eso es la guerra.
¡No! La guerra nunca termina.
Se terminan los hombres.
Y las mujeres. Y los niños. Y los ancianos.
Esta es la cosecha infinita de la guerra:
¡nuestros cuerpos!
Porque la guerra sigue. Nunca termina.
¿De verdad Homero no cuenta cómo termina la guerra?
En la llíada no. Entierran a Héctor y ya está.
Héctor, domador de caballos.
¡Héctor, matador de hombres!
No jodas. ¿Ese es el final?
Del libro.
¿Y lo del caballo?
Eso vino luego.
¡El caballo de Troya!
Pero eso no lo cuenta Homero.
En la Ilíada no.
¡Qué cabrón Homero!
Homero no existió.
¿Cómo que no?
¿Cómo no va a existir Homero?
Homero son los padres.
Dicen que era ciego.
Seguro que fue una mujer.
O peor: varias mujeres.
¡Estúpido!
Entonces, ¿qué ocurrió después?
¿Después de qué?
Después de Troya.
Vamos, lo del caballo de madera.
Ahora vamos.
¿Y el orgulloso Aquiles?
Muerto. Paris lanza la afilada flecha, Apolo la recoge, va recta, recta, y zas, en el talón.
Y la oscuridad cubrió sus ojos.
¿Empate? ¿Vamos empate? ¿Cuántos muertos en cada bando?
Imbécil. (Pausa.) ¡Vamos ganando!
Ha entrado ULISES.

CORO

¿Y Príamo?
Sacrificado. Zas, un tajo en el cuello.
Lo mató el hijo de Aquiles, después de besarle las manos.
Y la oscuridad cubrió sus ojos.
¿Y entonces? ¿Lo del caballo?
Fue a Ulises a quien se le ocurrió lo del caballo.
¿Por qué dices «Ulises»?
Es Odiseo. La Odisea y Odiseo. Está claro, ¿no?
Da igual. Suena mejor Ulises.
¿A quién le suena mejor?
A mí. Que lo estoy contando.
Los troyanos pensaron que la guerra había terminado
Y que los aqueos /
¿Quiénes?
Los otros, los griegos, Menelao, Aquiles, Agamenón, esos. Déjale seguir.
Y que los aqueos se habían retirado dejando allí una
ofrenda.
Un enorme caballo de madera.
¡Hay que temer a los griegos incluso cuando traen regalos!
Abren las murallas. Meten el caballo.
En el vientre del caballo se esconden los aqueos.
Cae la noche.
Y los troyanos celebran el final de la guerra.
El final de diez años de lágrimas y de mortajas. ¡La guerra ha terminado! ¡La guerra ha terminado! Alzan las copas. Ríen.
La primera noche en diez años en la que podremos dor­mir tranquilos.
Sin temer el cuchillo.
Sin temer el grito.
Sin temer la noche en las ventanas.
Y se echan a dormir. A lo lejos suena el mar. En la bóveda del cielo brillan las constelaciones. Por primera vez en diez años la vida se parece a la vida.
Y entonces los griegos salen del caballo,
como una plaga de hormigas,
todo lo arrasan, todo lo destruyen,
no queda nada, ¡fuego!, ¡fuego!
Nos disparan. Nos aniquilan. Las llamas nos devoran.
Dejan nuestros cadáveres en las calles para festín de los buitres.
Se confunden los gritos
por los muertos
con los gritos de
¡victoria!
Menelao, el cornudo,
acompañado de Ulises,
encuentran a Deífobo, hijo de Príamo, y amante de
Helena.
Porque Paris ya había muerto.
Lo había matado Filoctetes. De un disparo de arco. Zas, y la oscuridad cubrió sus ojos.
¿Dónde estábamos?
Ah, Menelao y Ulises encuentran a Deífobo.
Le cortan las manos.
Le cortan las orejas.
Le cortan la lengua.

ULISES

Basta.

CORO

Y la oscuridad cubrió los ojos.

ULISES

¿Por qué tenéis que contar eso?

CORO

¿Por qué no? Lo dejaron allí, desangrándose, como un cerdo.
Le cortan la nariz. Se le escapó el alma entre los dientes.
¡De Troya no quedó nada!
Ceniza. Ceniza. Ardió hasta los cimientos.
Te equivocas. Algo sí quedó.
Una buena historia para ser contada.

ULISES

¡Que te calles, joder!

CORO

¿Y quién eres tú para mandarnos callar?

ACTOR I / ULISES

Ulises. Yo hago de Ulises. Dejad eso. Es suficiente con lo del caballo. Ya está. La guerra terminó.

¿Quién la ganó?
Dirás: ¿quién no la perdió dos veces?
¿Y luego?
¿Qué fue de los que no murieron?
Regresaron.
Todos menos uno.

ULISES

Ulises. Hijo de Laertes y Anticlea.

CORO

¿No regresó?
Sí, pero tardó otros diez años.
Eso es la Odisea.
En Ítaca lo esperaban.
Su hijo.
Telémaco.
Y su mujer. Penélope.
Y su perro
¿Y dónde estuvo esos diez años?
¿Empezamos?
Ya era hora.
Háblame, Musa, de aquel hombre astuto que, después de destruir Troya, anduvo perdido mucho tiempo.
Háblame. Cuéntamelo. Sus aventuras en el mar.
Tratando de salvar su vida y la de sus compañeros.
Pero no los pudo librar, como deseaba, y todos perecie­ron tras cometer locuras.
Ya me has estropeado el final.
No, no es lo que ocurre sino cómo ocurre. Sigamos.
Cuéntanos, Musa, las aventuras de aquel varón.
Ulises, de gran ingenio, que después de destruir la ciudad sagrada de Troya
peregrinó errante muchos años.
Vio las ciudades, conoció las costumbres de muchos hombres
y en el mar padeció grandes calamidades.
Cuéntanos, oh, Musa,
con palabras que vuelen como pájaros.
El Cíclope, Circe, el descenso al Hades, la isla de Calipso, los pretendientes.
¿Todo?
¡Lo que se pueda!
Cuando la historia empieza Penélope y Telémaco esperan en Ítaca el regreso de Ulises.
Pero a él lo retiene la ninfa Calipso,
con dulces y tiernas palabras aturde su mente.
¿Lo retiene o está en sus brazos?
La diosa Atenea quiere que regrese.
Pero Poseidón lo odia por haber dejado ciego al Cíclope.
¡No adelantes!

[…]

Alberto Conejero
Odisea

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Proyecto Homero

Ilíada (Guillem Clua) / Odisea (Alberto Conejero)

La Joven Compañía

Ediciones Antígona. Madrid, 2016

ISBN : 9788416923014

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Mitulugia, de Guido Benigni, amb il·lustracions de Tonì Casalonga. Da Corsica in lingua corsa

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RACONTU DICENNOVESIMU     1 9

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S’hè stalvatu l’epilogu di i trè atti, è a Guerra di Troia si face.

Ci vole à fà pagà à Parisu d’avè rapitu, non solu a più bella, ma in più a donna maritata, a mamma di famiglia, è a regina. Ma nanzu si parte à neguzià: Menelassu è Ulisse vanu in Troia per circà d’accuncià l’affare pacificamente. Certi Troiani sò per mantene a pace, tale hè Dioffobu. Ellu hè oppostu à issa decisione di e Dee di mischià si di l’affari umani. Ma l’assemblea di i vechji sapii, chì anu l’idee cunservatrice, decide di manera negativa. I dui Grechi si ne voltanu dilusi.

Di ritornu in casa soia, i Grechi di quellu ghjuramentu di fedeltà, anu pocu laziu di mette si in campagna. Ancu à Ulisse ùn li garba di parte in guerra. Ellu vene di piglià moglie, Penelope, è d’avè un ciucciu, Telemache. U vechju rè Nestoru và à circà lu è Ulisse face nece d’esse imbambulitu. Ma Nestoru, malignu quant’è ellu, u cunfonde, è Ulisse si decide à parte. U vechju Peleu, sposu di Tettisa, hà vistu more tutti i so figlioli maschi, ùn li resta più chè Achille è per ùn vede lu parte in guerra, u piatta à mezu à cinquante femine. Ulisse và à circà lu è cù a so malizia si face passà per mercante è presenta fusi, filu, achji è puntelle à issa cumpagnia. Quarantanove giuvanette accorrenu à vede, è quand’ellu mostra un bellu pugnale, eccu quella chì restava chì si presenta. Ulisse ricunnosce à Achille chì si vede custrettu ancu ellu di parte in guerra.

Ma chì sorte aspetta à Achille ? Natu per mezu d’una murtale, è mezu d’una divinità, ùn essendu nè di mi, nè di ti, a mamma, Tettisa avia circatu à sfrancà lu da a morte umana. Per ciò l’avia ciumbatu in la Stissa, issa fiumara infernale, fruntiera trà i morti è i vivi. Ben’intesu, quellu chì sorte d’issu bagnu vince energia, forza è resistenza à tutte e ferite, à tutte l’offese. Ma Tettisa u tenia à u calcagnu, è issa partita d’ellu resterà vulnerabile.

Issu Achille, essendu quasi tuttu immurtale, ùn hè non più un Diu. Ma ellu ùn hè non più un essere ordinariu, un semplice murtale, un omu chì ùn lascerà nisuna vistiga, spariscerà in l’abbissu di u bughju finita a so vita. Ellu serà sempre à fà a scelta, sia d’una vita casana, in famiglia, in securità, o invece una vita corta è gluriosa per sempiternu, vale à dì more in piena forza virile, à u fior’ di a giuventù senza cunnosce u schifeghju di a senilità disgastatrice.

Achille sceglierà a gloria è a bella morte. U so nome, e so aventure, a so storia, a so persona seranu perpetualmente vive in le memorie di l’omi da generazione in generazione, da seculi è seculi. L’omi sparisceranu unu dopu à l’altru in l’oscuru è u silenziu di a morte. Achille, ellu resterà.

Serà cusì facile di sceglie ? Eppuru, ognuni trà noi a puderia fà… ma quale, quandu, perchè, fà issa scelta ?

Altra quistione, altra risposta…

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RACONTU VINTOTTESIMU      28

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S’hè stalvatu u ritornu d’Ulisse in Itaca.

Avvicinendu si da l’usciu, Ellisse vede, à mezu à a mansa di luzzeghju ghjittatu fora, un cane. Argosu hè u so nome. Ellu hà più di vint’anni è tene listessa sumiglia chè Ulisse oghje : bruttu, rugnosu, sucicu, malatu è infermu. Quandu Ulisse s’avvicina, Argosu u ricunnosce malgradu u so travestimentu, è prova d’alzà si, ma ùn pò. A coda sola s’arrimena è Ulisse si rende contu ch’ellu hè u so cane è ch’ellu l’hà ricunnisciutu. È attempu, Argosu si more in un lagnu suddisfattu. Ulisse hè cumossu, ma ùn hà ansciatu, è Eumeu ùn s’hè avvistu di nunda.

À l’usciu, un andaccianu, Irose, chì si pretende titulare di u so postu, accertatu da i pratendenti, vole impedisce à Ulisse d’entre : « Sorti di quì ! A piazza hè meia. Vai ti ne ! » Ulisse entre listessu, tutti sò attavulinati à fà pranzu. Videndu l’azzuffu, elli l’azzezzanu è facenu e scumesse, parechji scumettenu per Irose. Ulisse rifiuta a lotta. Irose insiste è insulta à Ulisse chì tandu u ghjetta fora. I pratendenti ridenu è certi volenu attaccà issu novu venutu chì li face perde a scumessa. Tandu Telemache, chì vene di ghjunghje, si tramette è dice : « Un pocu di cumpassione. Issu omu hè in casa meia, è cum’è tale deve esse rispettatu. »

Una stonda dopu, surtitu fora, Ulisse si face ricunnosce da u so figliolu. Questu vene di sfrancà si d’esse occisu da i pratendenti chì si ne volenu sbarazzà è avè strada libera per u putere. Ma Attenà l’hà fattu sbarcà altrò chè previstu è l’hà fattu racoglie da Eumeu chì l’hà messu for di pericilu è hè andatu à prevene Penelope chì u so figliolu hè di ritornu è salvu. Ma Telemache ùn pò ricunnosce u babbu. Tandu Attenà si face vede da Ulisse, ma stà invisibile da tutti è trasforma Ulisse cum’ellu deve esse. Tandu Telemache hè stantaratu da issu scambiamentu è malgradu ch’ellu ùn avessi mai vistu u babbu, l’accetta cum’è tale.

Eumeu è Filaettiosu, infurmati, sò pronti à l’aiutu. Ma Ulisse hè chjamatu da Penelope chì hà intesu parlà d’issu circandaghju venutu da luntanu, è vole avè nutizie di u maritu. Dopu d’avè lu intesu dì tanti è tanti fatti stalvati di u tempu di guerra in Troia, ella li dice : « Sai tante cose d’ehu, ma mi poi dà una prova ? Cum’è era vestutu quand’ellu hè partutu ? » È ellu li dice i particulari precisi di e so vesture, di e so arme, è ancu d’un gioiellu ch’ella li avia datu: a ripresentazione d’una muvrella in piena corsa. « Hè vera. Dici a verità. »

È Penelope dà l’ordini per fà veste è fà pulezia cum’è si deve à issu povaru omu. Hè tandu chì a vechja serva, Euriclea, chì l’hà datu u pettu essendu ciucciu, è chì u deve lavà oghje, s’avvede ch’ellu hà una ferita à l’anca è u ricunnosce, malgradu u tempu scorsu, malgradu tanti anni d’assenza. Ellu a face zittà, è li dumanda u secretu fin’chè tuttu ùn hè compiu.

Ma cum’è fà quandu ùn s’hà chè un giuvanottu, dui vechji è una donna per piglià pratese è difende u soiu, pettu à tante nimicizie ?

Altra quistione, altra risposta…

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Guidu Benigni

Mitulugia

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Accés en línia a l’obra: La Médiathèque Culturelle de la Corse et des Corses

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Guidu Benigni / Tonì Casalonga (il.lustracions)

Mitulugia

Albiana. Ajaccio, 2005

ISBN: 9782846981569

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Ulisses i els seus companys, amb pell de salobre. Iban L. Llop

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COMPANYS D’ULISSES

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En l’horitzó poc clar de la nit
reposen els ventruts vaixells.
Mariners de pit tatuat recorden
entre olor d’oli i ferro
ports antics, ciutats
d’ambre i llum

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ODISSEA, LLIBRE XXIII

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Solament recordaràs la pols
i les pedres dels camins,
els tarongers en flor,
la mar lluenta d’estiu.
Retrobaràs les paraules
que ja no et serveixen,
les paraules que només tu recordes.
Retrobaràs, potser, l’estiu lluent,
la pols i les pedres, els camins,
els tarongers i la mar a l’alba,
però alguna cosa, imprecisa,
t’haurà fugit per sempre.

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iban-l-llop-pell-de-salobre
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Iban L. Llop
Llibre de Fèlix o els exiliats
Pell de salobre

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iban-l-llop-pell-de-salobreIban L. Llop

Pell de salobre

Poesia, 191
Edicions 62. Barcelona, 1999
ISBN: 9788429746006

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Un (altre) Ulisses de Miquel de Palol

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ULISSES

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He perdut els meus amics i el meu país
en aquest lloc tan lluny de casa;
m’he posat malalt per sempre més d’oblit i de deixadesa:
el meu passat s’ha dissolt
en l’esplanada nua, on gent estranya, solitària
com jo, parlen de mi sense gaire interès,
però es demanen d’on vinc, o què he fet;
en el seu mateix somriure, alimanya retreta,
desgraciadament, em trobo respost.

Palol

Miquel de Palol (Barcelona, 1953)

Miquel de Palol
Encara mor aquella primavera

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Altres “Ulisses” de Miquel de Palol

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miquel-de-palol-primaveraMiquel de Palol

Encara mor aquella primavera

Llibres del Mall, 54
Edicions del Mall. Barcelona, 1981
ISBN: 8474560853

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L’Odissea en romanx. Duri Gaudenz

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…..I til respuondet la prudainta Penelopeia:
Uossa teis let es bei e pront, be cur cha giavüschast,
Ouramâ cha’ls dieus permettettan infin cha tü tuornast
In ta chasa stupenda, sül prövi da teis patrimoni.

…..Al seu torn la molt discreta Penèlope va respondre: «El llit tindràs quan el teu cor ho desitgi, ara que els déus han permès que tornessis al teu casal ben construït i a la terra paterna.

Siond ch’ün dieu perö, meis char, da quai at algorda,
Di eir a mai dals cumbats! Eu pens ch’eir eu ünsacura
Stopcha gnir a dudir; il meglder saraja dalunga.

 Però, ja que n’has parlat i una deïtat ho ha posat en el teu cor, explica’m aquesta prova, perquè igualment més endavant l’hauré de conèixer i és molt millor que me n’assabenti ara mateix».

…..I till’ha respus l’indschignaivel e furber Odisseus:
Povra muglier, perche am giavüschast ch’eu quai at quinta?
Bain, schi at voglia quintar e nüglia zoppantar via.

…..Aleshores, contestant-li el molt enginyós Odisseu va dir: «Desassenyada. ¿Per què em demanes amb tanta insistència que t’ho expliqui? Bé, t’ho diré, no vull amagar-te res

Tscherta, da quai teis cour dalet nu varà; neir eu svessa
Nun ha dalet. Perquai cha a mai il vidaint am cumonda
D’ir danöv pel muond, aint in man il rembel glischüras,

El teu cor no se n’alegrarà, com tampoc me n’alegro jo mateix, peruqè Tirèsias m’ordenà que anés per moltíssimes ciutats des mortals portant a les mans un rem manejable

Fin ch’eu riva infin pro glieud chi’l mar nu cugnuoscha,
Chi nu mangia spaisa cun sai insalad’o cundida,
Chi nu cugnuoscha neir las barchas culs bels picals cotschens,
Neir ils rembels glischüras, neir las alas da barchas chi filan.

 fins que arribés a pobles que no coneixen la mar ni tasten el menjar barrejat amb la sal, que no tenen notícia de les naus de proes rogenques ni dels rems manejables, que són les ales de les embarcacions.

Fich exaet m’ha’l tuot indicha, ch’in errur eu nu giaja.
Sch’ün viandant ch’eu inseuntr a l’ester ün di ünsanua,
Disch ch’eu port’üna pala sün mia giagliarda güvella,

I em donà aquest senyal ben clar, que no t’amagaré: quan un altre caminant, en topar-se amb mi, em digui que porto una ventadora a l’espatlla gloriosa,

Lura dessa francar illa terra il rembel glischüras
Ed offrir olocausts a Poseidon, il mar chi guverna,
Ün bümatsch ed ün tor ed ün curaschus püerch sulvadi;

llavors, sí, m’ordenà que clavés a terra el rem i que fes sacrificis esplèndids al sobirà Posidó, un moltó, un brau, i un verrot que ja munti les trujes,

Lura tuornar a chà e far là sonchas offertas
Als dieus immortals, als avdants d’las vastezzas süsura,
Indavorouda a tuots. Ün di gnarà’la be seuzza,
Bricha our dal mar, la mort; lomin pigliarà’l
Mai chi sun scholt dad ota età, cur ch’intuorn tuot ils pövels
Sun furtünats e cuntaints. Uschè fuo la profezia.

que retorni cap a casa i ofereixi hecatombes sagrades als déus immortals, que posseeixen el cel espaiós, a tots per ordre. Aleshores, lluny del mar, m’arribarà una mort molt suau, la qual em llevarà la vida, aclaparat per una vellesa plaent, i al meu voltant la gent serà feliç. Tot això m’assegurà Tirèsias que s’acompliria».

…..Lura al respuondet la prudainta Penelopeia:
Bain, scha’ls dieus t’destinettan età fürtünad’ed allegra,
Lura sperain cha tü glivrast cuntaint eir tuot tias painas.

…..Al seu torn, la molt discreta Penèlope va respondre: «Si els déus et concedeixen una vellesa millor, hi ha esperança, almenys, estarem lliures de desgràcies».

…..Güst uschè radschunaivan eis duos e trattaivan insembel.
Euricleia ed Eurinomé rasaivan e traivan
Pons fich loms pel let, pro la glüm da cleras fuschellas.

…..Així anaven conversant l’un i l’altre, mentre Eurínome i la dida preparaven el llit amb la roba delicada a la llum de torxes enceses.

Ed aviond pardert la cuntscha choda in prescha,
Schi la vegliett’as retret a posar in sia chombretta.

Així que van parar el llit massís amb diligència, la vella se’n tornà cap a la seva cambra a dormir;

Eurinomé però condüet al rai e sa duonna
Pro la cuntscha parderta, portond la fuschella glüschainta;

i la cambrera Eurínome anava davant d’ells portant una torxa a les mans, mentre es dirigien al llit.

Cur ch’els staivan sül glim, svanit’la. Lura muntet’na
Tuot allegers lur let, consacrà als buorfs d’amur vierschla.

Tan bon punt els hagué acompanyat a la cambra, ella es va retirar. Llavors tots dos es disposaren de bon gran a fer us del seu tàlem antic.

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Odissea. Cant XXIII (fragment)
Traducció en romanx per Duri Gaudenz
a partir de la versió alemanya de J.H. Voss

Versió en català de Joan Alberich i Mariné

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VegeuOdissea da Homer : tradüt da Duri Gaudenz tenor J.H. Voss

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La llengua dels ciclops i una cançó de bressol per a Odisseu. Maxim Amelin i Irina Iermakova

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Al bon amic Jaume,
sempre amatent,
que me’n donà notícia

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Esperit i fang - Maxim Amelin - Irina Iermakova.

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Циклопов язык из одних согласных:
шипящих, сопящих, небных, губных,
гортанных, — меж древлезвонкопрекрасных
ему не затеряться. На них
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восславить лепо сребро потока,
волос любимой нощнукэ ткань,
пропеть про грустно и одиноко,
земли и неба звенея брань

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La llengua dels ciclops només té consonants:
sibilants, remugants, palatals, labials
guturals, —no es pot pas perdre entre llengües
arcaicosonorobelles. A aquestes
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els escau lloar l’argent dels torrents,
la seda fosca dels cabells de l’estimada,
cantar sobre que trist i sol que estic,
o fer tronar el combat dels cels i de la terra,
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i exaltar les copes del banquet. La dels ciclops,
en canvi, única com un sol ull en el front nu,
serveix per vomitar malediccions pels segles
i bramular el destí fatal de l’univers.
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Cap altra no n’hi ha entre els parlars d’aquí baix,
sense vocals: en ella, els homes callen.
Tanca la boca també tu, vers meu xerraire,
la llengua dels ciclops, severa és i sacra!
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Amelin

Maxim Amelin – Foto: B.P.

Макси́м Аме́лин (Maxim Amelin)

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КОЛЫБЕЛЬНАЯ ДЛЯ ОДИССЕЯ

Он говорит: моя девочка, бедная Пенелопа,
ты же совсем состарилась, пока я валял дурака,
льдом укрыта Америка, битым стеклом Европа,
здесь, только здесь, у ног твоих плещут живые века.
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Милый, пока ты шлялся, все заросло клевером,
розовым клейким клевером, едким сердечным листом,
вольное время выткано, вышито мелким клевером,
я заварю тебе клеверный горький бессмертный настой.

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CANÇÓ DE BRESSOL PER A ODISSEU

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Diu ell: nena meva, pobra Penèlope,
com has envellit, mentre jo feia el ximple,
Amèrica està coberta de glaç, Europa, de vidre trencat,
i aquí, només aquí, als teus peus bat l’onada dels segles.
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Rei meu, mentre feies de les teves, ha anat creixent el trèvol,
trèvol rosat i enganxós, de fulles amargues amb forma de cor,
el temps de llibertat, l’he teixit, brodat de petits trèvols,
et prepararé un beuratge amarg, de trèvol immortal.
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Beu, el vent llença els vaixells extraviats a la costa,
beu, de pretendents, ja no en queden, i el mar està en calma,
beu, els fills han crescut, i Amèrica és cosa seva,
beu, el cel s’ha descolorit, beu, Odisseu, beu!
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Giren les onades somnolents, dibuixen un ventall de pètals,
al calze de trèvols s’ajunten i es fonen els límits de la pàtria —
tot ho embolcalla l’aroma del trèvol, dolç, com el mite de la fidelitat.
Beu, no et sàpiga greu, beu, joia meva, joia passada.

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Iermakova

Irina Iermakova – Foto: B.P.

Ирина Ермакова (Irina Iermakova)

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Esperit i fang - Maxim Amelin - Irina IermakovaMaxim Amelin · Irina Iermakova

Esperit i fang

Seminari de Traducció Poètica de farrera XXIII. Poetes russos
Edició a cura de Núria Busquet i Ricard San Vicente

Institució de les Lletres Catalanes / Denes editorial
ISBN: 9788416473038

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Nausica en Bartra i Rodoreda

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Agustí Bartra

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La cançó de Nausica

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Del record immens d’Ulisses
sóc l’esposa de blancor:
sal de llàgrimes ventisses
i mocador.
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A l’adéu visc enasprada,
tinc el cor a dalt del gest.
Què faré de ma mirada
tan plena d’est?
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Ai quina aspra primavera
tot de sobte s’ha badat
en ma llarga cabellera
de soledat!
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Cada nit em desamarro
del meu viure ple de vels,
per pujar dalt l’altre Carro
dels set estels,
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i deserta d’esperança,
poso a estendre al firmament
el llençol d’una enyorança
teixida amb vent.
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Trobo una ombra d’abraçada
esperant-me al meu racó.
Només dringa ma arracada
quan dic que no.
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El roig liquen de la febre
va pujant pel meu turmell…
Ja s’encén, a ma palpebra,
la imatge d’ell.
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Mon dolor és sense ferida,
no em tocà l’ala del foc.
Ai, del blanc de la florida
passaré al groc!
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Cançó d’odi cantaria
contra el mar que m’ha vençut,
aquest mar que el portà un dia
i se l’ha endut…
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La meva ànima, descalça
com la pluja, se me’n va,
i en el vent que, rient, l’alça
romp a plorar…
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Agustí Bartra
L’evangeli del vent

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MERCÈ_RODOREDA

 

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VI

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[Nausica]

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L’espatlla nua et lluu d’un raig de lluna encesa,
un àngel compadit resta prop teu fulgent,
en aquest mar desert com un desert d’argent
només un bleix de vent vetlla per tu, princesa.
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El teu nom, com un plany, es perd de mica en mica,
seràs ben sola a dir-lo, cara al mar, dins la nit,
un sospir de ressaca te’l durà repetit,
irresistible i pur com tota tu, Nausica.
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Dolç animal ferit pres en xarxa d’estrelles,
verda sang del teu cel, inútils meravelles
per als teus ulls que cerquen l’ombra que els ha deixat,
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l’alta aurora cruel et posarà en els braços
un abisme d’enyor com un ocell cansat
dut per l’ona de sal que esborra els últims passos.
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Mercè Rodoreda
Món d’Ulisses

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Bartra - El vent llaura la marAgustí Bartra

El vent llaura la mar
Antologia poètica
Introducció i tria de Llorenç Soldevila

Les eines de butxaca, 19
Editorial Laia. Barcelona, 1984
ISBN: 847222046X

 

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Mercè Rodoreda

Agonia de llum
La poesia secreta de Mercè Rodoreda

A cura d’Abraham Mohino i Balet

Angle Editorial. Barcelona, 2002

ISBN: 9788488811936