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«Adiós, Helena de Troya», de Germán Gullón

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Adiós, Helena de Troya

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A veces el destino juega con nosotros desde la misma cuna, a Helena de Troya se la hizo fina. Su madre eligió esa Helena con h, de tan escaso recibo, porque la señora de la casa donde había servido en Jerez usaba unos productos de Hele­na Rubinstein. La doméstica pasó siete años ad­mirando los anuncios de la susodicha firma en las revistas de doña Rosa, las señoras lindísi­mas, palabras del culebrón televisivo de sobre­mesa, qué porte, qué cutis, y todas parecían di­vinas. Además, como ella se llamaba Higinia, lo de ponerle una hachecita a Elena, ni se lo plan­teó dos veces. Al niñato del registro civil le tuvo que sacar el genio, porque salió con el patatín y el patatán que desde Homero y el código civil, y ella gritó con los bríos heredados de su madre, sardinera de Santander, que hizo al chupatin­tas repetirse acobardado toda la tarde aquello de por qué cono me meteré en camisa de once varas.

De harina de muy otro costal procedía el ape­llido. El hombre de la Ginia, un conocido zote, Lorenzo, nunca había servido para mucho. Ya en la mili el alférez de complemento de Zamo­ra, a quien servía de ayudante, le caló, Lorenzo, Lorenzete, tú sólo sirves para hablar de titis, eres un papanatas emporrado. El tal milite, doc­tor en medicina por Salamanca, le predijo así el futuro, como si leyera en la bola de cristal de Zu­que, el mago de Melilla. El Loren regenta ahora una mísera lechería, donde se despachaban las leches enteras, semis y des, y también cocas, fantas, yogures, y otras cuatro chucherías. La vida se le fue piropeando a las criadas del barrio. Jerónimo, un estudiante de derecho, que se pe­gaba atracones de Hacienda Pública por las no­ches, y residía en el primer piso en cuyos bajos tenía la cueva lechera el fulano, nunca se metía en la cama hasta las ocho de la mañana, cuan­do pasaba la primera oleada de furia piroperil del Lorenzo. Al igual que los fumadores al le­vantarse por las mañanas sufren accesos de tos, Lorenzo cuando levantaba el cierre de la leche­ría se le afinaba el pico. ¡Chica, qué guapa vie­nes! ¡Marisa, estás que lo derramas! ¡Adiós niña, hoy ni saludar, tendrás miedo a que el novio te vea conmigo! ¡Ay, si te cojo! Alguna vez, en la primavera o comienzos del verano, cuando la sangre corría con mayor desembarazo, el Lo­ren especificaba mejor los encantos femeninos, empleando una voz gorda, grave. En varias oca­siones, cuando se amostazó la patrona, se armó la de Troya.

Y hablando de Troyas. Todo fue culpa del pa­dre, de Manuel Antonio, el Tonete, progenitor del lechero de Higinia, que las palmó sin haberlo reconocido, y el Lorenzo estuvo a punto de morir en el arroyo, porque su mamá, Ángela, lo que menos necesitaba era un rorro, precisa­mente cuando el Loren asomó un cogollito de pelo negro grasiento por donde nacen los niños. En ese preciso momento la Gela se cagaba, entre ayes, ay, ay, ay, en todos los santos, diciendo lle­varos a eso de mi vista, pues lo único que ha he­cho es joderme, como el cabrito de su padre. To­tal, Lorenzo nació con la cruz en la frente.

Una amiga de la Gela se lo llevó a Sevilla, con el fin de colocarlo, porque tenía un corazón de oro, o mejor dicho, con el relleno que dicen tie­ne el de la sagrada familia. Tanta bondad y bue­na fe la condujo al Palmar de Troya, guiada por un tal Juan Izquierdo, sujeto avisado que llegó a ser medio obispo de un tinglado espíritu-religio­so. Gustaba de presentarse en público emulando a José (Juan), María (Gela), y el Niño (Lorenzo). Cuando la Guardia Civil vino un día exigiendo papeles, Loren quedó asentado con el nombre de Lorenzo de Troya, y de ahí el Helena de Troya.

Lo del nombre pasó desapercibido hasta que en la escuela un maestro, que había asistido a las clases de Agustín García Calvo en la Univer­sidad de Sevilla, buen conocedor de la literatura clásica, levantó la liebre. De nuevo ardió Troya, porque la Helena dijo que nanay de guerras y complicaciones, y trazó con tino seguro su ge­nealogía, de Higinia a los anuncios de la Rubinstein, una mujer que nunca envejecía, nunca se la conoció ningún lío, y que se la podía cono­cer mirando un retrato suyo en el escaparate de la farmacia de la plaza mayor. La cosa quedó ahí, únicamente el lechuguino, que una vez al mes peregrinaba a cierto piso de la calle de la Ballesta de Madrid a tomar clases de alemán del maestro García Calvo, cuando pasaba lista, tras leer Helena de Troya levantaba la cara hacia ella con una media risita; la alumna se decía para sí: vaya cara de gilipollas que pones, macho.

Con tales antecedentes nadie se sorprenderá de saber que Helena de Troya acabó siendo ofi­cial de aduanas, destinada en la frontera hispano-francesa. El trabajo era fácil; sólo cuando ha­bía alarma de droga, un día sí y otro también, o de atraco en un banco próximo a la divisoria, se complicaba la cosa; la verdad, los franceses le tienen miedo hasta a su sombra, y les gusta sa­car la autoridad, especialmente a los polis de in­tervención rápida, los fardones que van vestidos a lo estarwars. Desempeñaba sus funciones em­parejada con un compañero francés, Héctor Fournier, un rubito de ojos azules bastante majete, agradaba verlo con su uniforme bien plan­chado. Desde el primer día que les presentaron, Helena a partir de ahora trabajaremos en pare­ja, un aduanero español con uno francés, se ca­yeron bien, ella incluso dijo: encantada. Notó enseguida que Héctor la prestaba poca atención, y que ninguna postura, inclinarse hacia delan­te para que el culito quedara bien levantado, los infalibles, según la revista Cosmopolita, puñetacitos en el pecho (le faltaban los pelazos negros) para excitar al macho, o arrastrarle por el bra­zo para que perdiera el equilibrio y tuviera que agarrarse a algo sólido, nada. Héctor sonreía como los políticos, sin sentir ni frío ni calor.

El trabajo, aparte de las alertas de alijo de dro­ga, era sencillo: a los europeos, pista libre, al res­to registro e intimidación. Los que se aproxima­ban al perfil robot del sospechoso confeccionado por Europol, comprobación de la identidad y re­gistro de la persona y de las pertenencias. El procedimiento a seguir, repetido por los instruc­tores de la escuela de aduaneros millones de ve­ces, se reducía a: identificar a los sospechosos aplicando el perfil, cabello negro y rizado, sos­pechoso; si venía acompañado por ojos negros y mirada desafiante, a ésos interrogatorio; báje­se del camión, y pase a la oficina, por favor. Sen­tarles, pedir documentación, verificar su auten­ticidad, y pase a la habitación. Tras un par de minutos entrar y cachear al sospechoso.

Literalmente ardió Troya el día en que Helena y Héctor cacheaban a un tal París Maujab, un jovencito moreno, de mirada penetrante, que no se ajustaba al perfil, por tener el pelo liso y esca­so, pero que Héctor insistió en que sí. Sin discu­tir, Helena le dijo alce los brazos, y cuando em­pezó a cachear le miró a los ojos, notando que se le ponían brillantes, entonces vio que Héctor tenía los suyos cerrados y pasaba su mano ¡por el culo! del individuo en cuestión. ¡El muy mari­cón! Lo sospechaba, pensó Helena. ¿Por qué me lo ocultó? Sin pensarlo dos veces prosiguió el re­gistro, pero le metió la pierna entre las suyas al registrado, apretándole suavemente al bulto, y se acercó a él, hasta notar su agradecimiento.

Al terminar el cacheo, Héctor rellenaba parsi­monioso y funcionarial una forma. ¿Encontras­te algo? Ella miró a París Maujab, y no contestó. Puede irse, señor Maujab, dijo Héctor. Salimos al mismo tiempo de la oficina, y esa noche en Biarritz, en el aparcamiento para camiones, La Fleur d’Occident, durante un cacheo menos pro­fesional del sospechoso para entender por qué Héctor se detuvo donde lo hizo se escuchó: Yo tampoco discrimino, me gusta tanto lo que mira al sur como lo que mira al norte.

París insistió en que lo acompañara de rutera, ella contestó que la obligación la mandaba incor­porarse al trabajo, añadiendo que cada vez que cruzara la frontera preguntase por Helena de Troya, y que lo atendería con cariño y amistad.

El destino las juega que pa qué. París acabó convenciendo a Helena, y terminó llevándosela a su país. Hoy la conocen con el nombre de He­lena Maujab, y sus hijos se parecen al padre, he­redaron también el talento para las lenguas. El maestro recomienda que el mayor estudie latín y griego, enorme trastorno porque la única es­cuela está a quince kilómetros de la casa. Héc­tor, que también abandonó los líos de las fron­teras, y funge de administrador del negocio de transportes, Mercancías Maujab, se ofreció con su amabilidad habitual a llevarlo todos los días, o si no que lo haría Mohammed, su compañero. La pequeña Salomé de momento no se descose de las faldas de la madre.

París sigue cruzando fronteras, a veces des­cansa nostálgico en La Fleur d’Occident, y nun­ca deja de congratularse por la suerte de haber encontrado un talismán como Helena. Ella, a su vez, todavía se derrite cuando la llama por su nombre, y desde la cabina del camión, con el pelo algo más ralo y luciendo unas gafitas con marco de metal, con lo que recuerda a Salman Rushdie, le dice sonriendo moruno: Adiós, Hele­na de Troya.

(Una sesión continua de Los diez mandamien­tos y Le chien andalou complementan la lectura anterior. Si hubiese que poner una ilustración al cuento podría utilizarse alguna imagen abstracto-paródica pintada por Salvador Dalí o, me­jor, cualquiera de las imágenes de Salomé que tanto les gustaban a los modernistas.)

Germán Gullón (Santander, 1945)

Germán Gullón
(Santander, 1945)

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Germán Gullón
Adiós, Helena de Troya

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Adiós HelenaGermán Gullón

Adiós, Helena de Troya

Col. Ánfora y Delfín, 796
Ediciones Destino. Barcelona, 1997
ISBN: 9788423328482

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Cortázar: Menelao mira hacia las torres

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Menelao mira hacia las torres

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Las manos que quiero torpes de una nodriza troyana
lavan sus muslos, y el dorado correr de su garganta esta noche,
a la hora en que una esclava de ojos viles
alza un espejo sediento hacia su rostro.
Cunden las flautas del festín de los hombres, el recuento
de los fastos. El aire es un yelmo en estas sienes, pero bajo las tiendas
ronca el olvido. Sólo yo soy un puente.

Ahora humillan las antorchas, y una apagada lumbre dejan para su noche.

Helena alisa
la piel de león que incendia el tálamo
y crece como un humo de ámbar.
La caracola de su cuerpo bebe el eco
de los pasos de Paris en la torre. Afuera sigue
el tiempo en las murallas.

Y yo, esta negra ráfaga
que me arrasa los ojos, este fantasma inútil
sólo capaz de ir hasta ellos a mezclarse
llorando en su maraña de caricias.

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Julio Cortázar
De Pameos y meopas
IV. Cantos italianos. Roma, 1953

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Cortázar - PoesíaJulio Cortázar

Poesía y poética

Obras completas IV

Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2005

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Els herois, personatges i llocs troians i odisseics a la Bibliotheca Musarum, de Joan Cavalleria i Dulach (1681). La mitografia en el sis-cents català

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GazophylaciumJoan Lacavalleria i Dulach, ciutadà de Barcelona, on hi nasqué el 1640, i doctor en drets, és bàsicament conegut com a autor del que fou el gran diccionari català fins a la publicació del de Pere Labèrnia, el Gazophylacium Catalano-Latinum, imprès a Barcelona el 1696 per Antoni Lacavalleria. El Gazophylacium, el “Tresor”, era una eina per a l’aprenentatge del llatí, a partir del català, si bé el fet que no es limiti a la pura traducció dels vocables, sinó que per a cada terme en català hi inclogui generalment una breu definició, en aquesta llengua, el fa una obra de lexicografia catalana de gran interès.Gazophylacium p

De l’extensió i perdurança de l’ús del Gazophylacium ens en donen testimoni els versos del mallorquí Marià Aguiló, nascut el 1825, uns 130 anys després de la publicació del referit diccionari:

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D’infant, la llengua del Laci
m’ensenyava un reverend
a cops de Gazophilaci,
i abans que encetés Horaci
n’esbucaren el convent.
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Marià Aguiló
Al lector

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Bibliotheca musarum - 1El 1681, quinze anys abans de la publicació del seu Gazophylacium, Joan Lacavalleria donà a la impremta un llibre en dos volums, titulat Bibliotheca Musarum sive Phrasium poeticarum epithetorum, synonymorumque cum interpretatione hispana thesaurus, que publicà, com en el cas del Gazophylacium, l’impressor Antoni Lacavalleria (continuador de la impremta de Pere Lacavalleria, pare de Joan).

A diferència del Gazophylacium, el Bibliotheca Musarum no és en català i llatí, sinó en castellà i llatí. Joan Lacavalleria dedica aquesta seva obra “A los humanistas”, i en la seva introducció ens indica que es tracta de la refosa de material que es trobava en diverses obres:Bibliotheca musarum - 2

L’ “Smetio“, és a dir, el popular vocabulari de locucions llatines del metge i humanista flamenc Hendrik Smet; l'”Officina Textoris“, de l’humanista francès Jean Tixier de Ravisi (Johannes Textor Ravisius); el “Delectus Epithetorum“; l'”Scala Parnassi“; l'”Arte Poetica“; el “Tesoro Poetico“; les “Elegancias Poeticas”, etc.

Entre els diferents continguts de l’obra, el que n’ocupa la major part és un diccionari de noms de lloc i de personatges, extret d’autors llatins clàssics (Virgili, Ovidi, etc.), amb indicació de la llargada de les seves síl·labes, amb una breu explicació en castellà, amb cita de fragments d’obres clàssiques on apareix el nom en qüestió, sinònims, epítets aplicats al personatge de que se tracta, etc.

A continuació transcrivim les principals definicions “en romance” dels noms d’herois, personatges i llocs relatius a les històries troianes i odisseiques, fent-nos així una idea de quina visió en podia obtenir, a finals del segle XVII, un “humanista” lector de l’obra de Lacavalleria. Com a curiositat, l’errada d’atribuïr a Ulisses la mort d’Aquil·les, tot i que abans, al parlar de Paris, s’indica que fou ell, qui l’occí.

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Achilles.- Hijo de Peleo Rey de Tessalia, y de la Diosa Thetis, hija de Nereo: nieto de Eaco, y uno de los Principes de Grecia que sitiaron à Troya. Los Poetas fingen, que su madre le bañò tres vezes en la laguna Stygia, lo que le hizo invulnerable, excepto en el talon por el qual su madre le cogiò, y tenia cuando le bañava en la laguna. Tuvo por su maestro à Chiron el Centauro, y despues su madre le embiò à la Corte del Rey Lycomedes, adonde tomò al vestido de donzella para evitar con esas trama la ocasion de ir à la guerra de Troya; donde segun el Oraculo avia de morir; empero Ulisses lo descubriò. Hallandose en el sitio de esa ciudad matò a Hector, y despues de aver arrastrado su cuerpo al rededor de Troya, lo vendiò al Rey Priamo su Padre, à quien pidiò Polyxena su hija para casarse con ella; pero estando para celebrar el casamiento en el Templo de Apollo, Paris hermano de Hector mató à Achilles con una saeta, con que le atravessò el talon.

Aeneas.- Eneas hijo de Anchises, y de la diosa Venus, Principe de Troya, à quien dà grande fama el Poema de Virgilio. Casò en primer lugar con Creusa hija del Rey Priamo, de la qual tuvo a Iulo, llamado también Ascanio. Después que los Griegos hubieron rendido à Troya, se fue para Italia, adonde tomò por su segunda mujer à la viuda hija del Rey Latino, prometida à Turno, al qual Eneas venció y sucedió en el Reyno.

Agamemnon.- Hijo de Atreo y de Erope, marido de Clytemnestra, nieto de Tantalo, hermano de Menelao : Rey de Mycenas, General del Exercito de los Griegos en la guerra de Troya. Despues del rendimiento de essa Ciudad, à su buelta à su Reyno, Clytemnestra le hizo matar por Egysthe.

Ajax.- Hijo de Telamon, grande Capitan. Hallandose en el sitio de Troia pidió las armas de Achiles muerto, se las negaron, y se dieron a Ulysses, enloqueciò por la injusticia, y estando loco matava las fieras, que encontrava pensando matar à Ulysses su competidor, y bolviendo después sobre si, se matò con la espada, que en un desafio avía recibido de Hector, y los Dioses convirtieron su sangre en la flor Iacinto.

Briseis.- Hippodamia, assi llamada de su padre Briseo, natural de la Ciudad de Lyrnessa en Phrygia. Fue à Achilles, y robola despues Agamemnon.

Cassandra.- Hija de Priamo, Rey de Troya. Profeta muy acreditada. Agamemnon la salvò del incendio de Troya, y se la llevò consigo en Grecia.

Circe.- Hija del Sol y de Persa, hermana de Eeto Rey de los Colchos, hechizera muy acreditada, la qual se fue à Italia.

Clytemnestra.- Muger de Agamemnon, la qual conspirò con Egystho la muerte de su marido; pero Oreste su hijo, y de Agamemnon matò à su madre para vengar la muerte de su padre.

Cyclopes.- Gigantes en Sicilia cerca del monte Etna. Tienen un solo ojo en la frente; y la fabula los llama Ministros de Vulcano.

Diomedes.- Rey de Etolia, hijo de Tydeo, nieto de Oeneo, Rey de Calydonia, Capitan Griego. En el sitio de Troia heriò à Venus à la mano, y la Fabula dize que sus compañeros fueron transformados en aves.

Hector.- Hijo de Priamo Rey de Troya, que Achiles matò.

Hecuba.- Muger de Priamo, Rey de Troya, la cual (rendida aquella Ciudad por los Griegos) murió desesperada.

Bibliotheca musarum -4Helena.- Hija de Iupiter, y de Leda, muger de Tyndaro. Dize la Fabula que Helena tomò la figura de un cisne, y que el Dios la conociò. Casò con Menelao, rey de Argos, y en primer lugar Theseo la robò, y despues Alexandre, ò Paris hijo de Priamo. Menelao, y su hermano Agamemnon con el socorro de los Principes Griegos, para vengar el robo, destruyeron à la Ciudad de Troia. En el sitio mataron à Paris. Helena casò con Deifobo, mas fue entregada à su marido, el qual matò a Deifobo hermano de Paris.

Helenus.- Hijo de Priamo, adivino muy perito.

Hermione.- Hija de Menelao, y de Helena, prometida à Orestes por Tindaro, y también prometida a Pyrro por Menelao, el qual como se hallava en el sitio de Troia, ignorava que huviessen desposada à su hija en Argos. Orestes matò a Pyrro, y gozò de Hermiona.

Homerus.- El mas celebre de los Poetas Griegos, y según se refiere, fue cegado.

Ilias.- Cosa de Troia. Poema de Homero llamado Iliada, de dicha ciudad.

Ilium.- Troya, llamada assi del Rey Ilo, el qual la acrecentò.

Iphigenia.- Hija de Agamennon, y de Clytemnestra. Agamennon mató à un ciervo en la Aulida, y para satisfacer à la ira de Diana, quiso sacrificar à su hija: Diana movida de compassion sustituyó à una cierva en lugar de Ifigenia, à la qual la Diosa se la llevó à la Taurica, donde el Rey la hizo Presidenta de los Sacrificios de Diana

Ithaca.- Isla del mar Jonio, donde Ulysses reinò.

Menelaus.- Hijo de Atreo, y de Aeropa, hermano de Agamennon, y marido de Helena.

Nestor.- Hijo de Neleo; y de Chloris. Anduvo à la guerra de Troya siendo de edad de trescientos años. Fue muy elocuente, y su vejez le avía dado mucha experiencia.

Orestes.- Hijo de Agamennon, y de Clytemnestra, à quien el matò por ser adultera con Egistho: por loqual, y otros malos echos estimulado de su misma conciencia andava acossado de las Furias infernales que le abrasavan por varias Partes del mundo, hasta que delante del altar de la Diosa Diana fue absuelto à culpa y pena. Fue este Orestes gran amigo de Pilades.

Palladium.- Estatua de la Diosa Palas, que los Troianos creian aver bajado del Cielo, y la guardavan en el Templo de Troia. El Oraculo les dio à entender que la Ciudad nunca seria rendida, mientres tuviessen en su posession el Idolo, el cual Dionedes, y Tydides se llevaron, quando se hazia la guerra à Troia.

Paris.- Paris, llamado también Alexandro, hijo de Priamo Rey de Troya. La Discordia en el convite de las nupcias de Peleo echó una manzana de oro, con este lema, Detur pulchitiori. Paris fue escogido por Juez de Juno, Pallas, y Venus, y dio el premio à Venus. Despues passò en Grecia, donde robò à Helena, muger de Menelao, el qual fue causa de la guerra de Troya, y matò a Achiles, aunque despues Pyrrho le matò à èl.

Patroclus.- Hijo de Menecio, y de Stenela, muy amigo de Achilles: ambos juntos se fueron à la guerra de Troia. Patroclo aunque peleasse con las armas de Achilles, Hector le matò.

Bibliotheca musarum -3

Penelope.- Hija de Icaro, muger de Ulysses, la cual guardò inviolablemente su castidad por el espacio de veinte años que su marido estuvo ausente. Ulysses à su vuelta tomando el vestido de un mendigo, matò a todos los que quisieron violar à su muger.

Penthesilea.- Reyna de las Amazonas, la cual se fue à Troia para socorrerla contra los Griegos; donde Achilles la mato.

Pergama, -orum.- El Castillo de la Ciudad de Troya.

Polyphemus.- Gigante, hijo de Neptuno. No tenia mas que un ojo en la frente, y robava en los caminos de Sicilia, donde Ulysses le embriagò, y con un leño encendido le quitó el ojo.

Polyxena.- Hija de Priamo, y de Hecuba. Solenizandose las nupcias de Paris, y de Hecuba en el templo de Apolo, Paris matò a Achilles, à quien Hecuba era prometida. Rendida Troya, Pyrrho vengò la muerte de su padre con la de Polyxena.

Priamus.- Hijo de Laomedon, Rey de Troia. Rendida Troia, Pyrrho le matò.

Scamander.- Rio de Troya, llamado tambien Xanthus, donde se lavaban las doncellas antes de casarse.

Troja.- Region de la Asia menor, donde fue edificada la Ciudad de Troia por Apolo, y Neptuno, segun el concierto que hizieron con el Rey Laomedon.

Ulysses.- Hijo de Laertes Rey de Ithaca, y de Dulikio en Grecia, grande Capitan, muy eloquente, y muy astuto. Llegado que huvo à la guerra de Troya, robó el Paladion, y matò a Achilles, por cuyas armas riñiò con Aiax, y le venciò. Rendida que fue Troya, navegò por el mar diez años, por cuyo espacio quitò el ojo a Polyfemo, visitò la hechizera Circe, baxò a los Infiernos, y se livrò de las assechanzas de las Sirenas. Despues bolviò con el vestido de mendigo para ver à su muger, llamada Penelopa, y con este trage matò a aquellos, que quisieron violar su castidad.

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Bibliotheca musarum - lloms

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Gazophylacium pJoan Lacavalleria i Dulach

Gazophylacium Catalano-Latinum

Antonium Lacavalleria

Barcelona, 1696

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Bibliotheca musarum - 1Joan Lacavalleria i Dulach

Bibliotheca Musarum sive Phrasium poeticarum
epithetorum, synonymorumque cum interpretatione
hispana thesaurus

Antonium Lacavalleria
Barcelona, 1681

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El repte al combat singular. Paris i Menelau, Goliat i David, lo rei moro de la Gran Canària i lo rei cristià d’Anglaterra.

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Lletra de batalla tramesa per lo rei de la Gran Canària al rei d’Anglaterra.

A tu, rey cristià, qui senyorejaves la illa de Anglaterra, dich yo, Abraym, rey e senyor de la Gran Canària, que si tu vols que aquesta guerra fine entre tu e mi e sese la mortaldat entre lo teu poble e lo meu ―si bé yo en sta illa de Anglaterra sia més poderós que tu no est, axí de viles com de castells com de gent e sforç de cavalleria, car si lo gran Déu t’à donada victòria sobre la mia gent, yo e los meus l’avem aguda de tu e de tots los teus moltes veguades dins la tua pròpria terra―. Emperò si tu volràs que no y haja més scampament de sanch, entrem en camp clos rey per rey, sots tals pactes e convinenses: que si yo venç a tu, tendràs tota Anglaterra sots la mia potestat e senyoria e·m faràs de traüt CC mília nobles cascun any, e en la festa del gran sanct Johan vestiràs unes robes mies ―les quals yo·t trametré―, e aquell dia te hages a trobar en la una de aquestes quatre ciutats, ço és, en la ciutat de Londres, o de Conturberi, o de Salasberi, o en esta ciutat de Varoych, per ço com açí só stat desconfit e açí vull que·s faça la primera festa. E açò serà en memòria e recordació de la victòria que yo hauré aguda de tu. E si fortuna administra que tu sies vençedor, yo me’n tornaré en la mia pròpria terra e tu restaràs ab pau en la tua e ab gran repòs e tranquilitat tu e tots los teus, e més, te restituhiré totes les viles e castells que ab la mia pròpria mà victoriosa he guanyat e conquest.

Aquestes paraules no són per vanaglòria ne per menysprear la corona real, mas per ço com Déu és gran e darà a cascú la part que per sos mèrits serà merexedor.

Joanot Martorell
Tirant lo Blanch. Capítol XIII

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E [Hector] luego salió e púsose en medio e, tomando una lança, detuvo las haçes de los troyanos, e estuvieron todos quedos. E los resplandeçientes griegos de cabellos lançavan saetas de buena voluntad e piedras e dardos. Mas altamente el rey de los onbres Agamenón dio una boz e dixo:

“¡Çesad, griegos, e no lançéis saetas, fijos de los argibos! ¡Oid qué palabra el cavallero Héctor quiere fablar!”

Así dixo, estos, çesando de la pelea, mucho se maravillaron. E luego Héctor entre los unos e los otros así dixo:

“¡Oidme, troyanos e vosotros, griegos poderosos en armas, e dirévos lo que la voluntad me da en el coraçón! Dicho ha Paris, por quien toda esta contienda ha nasçido, los troyanos e belicosos griegos dexen las armas e las pongan en la tierra mucho criante, e que él e el muy amado de Mares Menalao se pongan en medio e solos peleen por Elena e por todas sus riquezas. E destas armas quien mejor escapare e vençiere lleve a la casa la muger e todas sus riquezas, e todos los otros troyanos e griegos fagan fieles juramientos e firmen la paz”.

De que así hovo dicho, todos se maravillaron e estavan callando.”

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Ilíada, III
Manuscrit Add. 21245 British Library [s. XV]
(La “Ilíada en romance”).

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I Hèctor […] es va dirigir cap al centre, amb la llança agafada pel mig, decidit a frenar les falanges troianes. I els guerrers es van deturar. Però els aqueus d’abundosos cabells  disparaven contra ell els seus arcs mirant de colpir-lo amb les fletxes i li gitaven rocs. Llavors Agamèmnon, cabdill de guerrers, va cridar amb veu molt forta: «Conteniu-vos, argius! No tireu, joves aqueus, que Hèctor, de casc llambrant, us vol adreçar unes paraules!»

Així els va dir vociferant, i ells es van estar de la lluita i feren silenci tot d’una. I aleshores Hèctor parlà entre els dos bàndols: «Escolteu-me, troians i aqueus de belles gamberes, que us he d’explicar el determini que ha pres Alexandre, el culpable que la guerra esclatés. Us proposa als altres troians i a tots el aqueus que deixeu les llustroses armes sobre la terra que nodreix a molts. I ell i Menelau, que Ares estima, lluitaran al bell mig, tots dos sols, per Hèlena i el conjunt de les seves riqueses, i qui dels dos venci i demostri que és el més fort prendrà els béns i la dona i s’ho endurà tot a la seva llar. I els altres immolarem víctimes per acordar un pacte fidedigne de bona amistat.»

Tals foren les seves paraules. I tots restaren quiets i en silenci.

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Ilíada, III, 85-96
Traducció de Montserrat Ros

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Ab tant, així un bort de la val dels felisteus, qui havia nom Goliàs, de Gech, lo qual havia VI colzos e I palm d’alt. Tenia un elm d’aram sobre son cap, era vestit de un esberch, qui era, de la part de fora, tot ple d’hams. Lo pes del seu qual era VMª sicles d’aram. E calsava unes hosses d’aram e un escut d’aram li cobria les espatlles e sos musclos. Lo fust de la sua llance era així gros com un fust de tixador, lo ferro de la llança pasava DC sicles. E son scuder anava devant.

E cridava devers la host dels fills de Ysrael e deye’ls:

—Per què sots venguts axí per combatra? Doncs, no sóm yo filisteu e vosaltres serfs de Saül? Alagits un homa de vosaltres qui·s combata ab mi, cors per cors. E, si ell ma vençs, nós serem servidors vostres, e si yo·l venç, vosaltres serets servidors nostres e servidors serets a nós.

E lo filisteu deya:

—Lliurats a mi un homa qui·s combata ab mi cors per cors.

E com Saül e tot lo poble de Ysrael hagueren oÿdes les peraules les filisteu, hagueren pahor.

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Primer LLibre dels Reis, 17, 4 – 17,11
“Bíblia del segle XIV” (Manuscrit de la Bibliothèque Nationale de France, fons Colbert, esp. 5, any 1461)

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De les files dels filisteus va sortir aleshores un desafiador, de més de dos metres i mig d’alçada. Era Goliat, de Gat. Duia un casc de bronze i una cuirassa de malla de bronze que pesava cinquanta quilos. Unes polaines de bronze li protegien les cames i portava penjada a les espatlles una javelina també de bronze. El pal de la seva llança era com una plegadora de teixidor; la punta de ferro, sola, ja pesava sis quilos. Davant seu hi anava l’escuder.

Goliat es plantava allà al mig i cridava a les files d’Israel:

—Per què heu sortit a combatre? Jo sóc filisteu, però vosaltres només sou esclaus de Saül. Trieu-vos un home que baixi a lluitar amb mi! Si ell guanya i em mata, serem els vostres vassalls; però si guanyo jo i el mato, vosaltres sereu vassalls nostres i us haureu de sotmetre.

El filisteu afegia:

—Desafio les tropes d’Israel. Que vingui un dels vostres i lluitarem tots dos!

Quan Saül i tots els israelites sentien aquestes paraules del filisteu, quedaven esbalaïts de por.

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Primer Llibre de Samuel, 17,4 – 17,11
Bíblia catalana interconfessional

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TirantJoanot Martorell, Martí Joan de Galba

Tirant lo Blanc

A cura de Martí de Riquer

Clàssics catalans Ariel, 1
Editorial Ariel. Barcelona, 1979
ISBN: 8434475022

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Iliada en romanceGuillermo Serés

La traducción en Italia y en España durante el siglo XV

La «Ilíada en romance» y su contexto cultural.

Ediciones Universidad de Salamanca. Salamanca, 1997

ISBN: 9788474818727

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La Iliada Montserrat RosHomer

Ilíada. Vol. I

Traducció de Montserrat Ros i Ribas

Fundació Bernat Metge. Barcelona, 2005

ISBN: 8472258599

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Biblia s XIVBíblia del segle XIV
Primer i segon llibres dels Reis

Corpus Biblicum Catalanicum, 6

Associació Bíblica Catalana / Publicacions de l’Abadia de Montserrat

Barcelona, 2011
ISBN: 9788498833614

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Biblia interconfessionalLa Bíblia
Traducció interconfessional

Associació Bíblica de Catalunya / Ed. Proa

Il·lustrada per Perico Pastor

Barcelona, 2012
ISBN: 9788475883380

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L’adolorida Ilíada de Humbert Wolfe

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Ni la meravella d’Hèlena / ni el daltabaix de Paris,/ sinó el brillant, inflexible / hexàmetre. / I, per tant, tota passió / no és res més / que un estel que lluu en / una Ilíada. / Ai, boig cor, estaves errat! / No és el teu amor, / sinó tan sols el que és cantat / quan l’amor s’ha esvaït, el que perdura.

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Iliad

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False dreams, all false,
mad heart, were yours.
The word, and nought else,
in time endures.
Not you long after,
perished and mute,
will last, but the defter
viol and lute.
Sweetly they’ll trouble
the listeners
with the cold dropped pebble
of painless verse.
Not you will be offered,
but the poet’s false pain.
Mad heart, you have suffered,
and loved in vain.
What joy doth Helen
or Paris have
where these lie still in
a nameless grave?
Her beauty’s a wraith,
and the boy Paris
muffles in death
his mouth’s cold cherries.
Aye! these are less,
that were love’s summer,
than one gold phrase
of old blind Homer?
Not Helen’s wonder
nor Paris stirs,
but the bright untender
hexameters.
And thus, all passion
is nothing made,
but a star to flash in
an Iliad.
Mad heart, you were wrong!
No love of yours,
but only what is sung
when love’s over, endures.
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Humbert Wolfe (Milà, Itàlia, 5-01-1885 – Londres, Anglaterra, 5-01-1940)Fotografia de Walter Benington. National Portrait Gallery, Londres.

Humbert Wolfe (Milà, Itàlia, 5-01-1885 – Londres, Anglaterra, 5-01-1940)
Fotografia de Walter Benington. National Portrait Gallery, Londres.

Humbert Wolfe

The unknown goddess

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Rhina Espaillat «Regret? What for?» Hèlena ja no es lamenta a la muralla. «…your fate was spun not by old crones, but pretty girls and boys.»

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Entretant, Iris es va aparèixer, com a missatgera, a Hèlena de braços blancs […]. La trobà en el palau teixint una gran capa doble porprada amb dibuixos d’escenes que representaven els imcomptables combats entre els troians domadors de poltres i els aqueus vestits de bronze. I era per culpa d’ella que passaven treballs sota el flagell d’Ares.

Ilíada III, 125-129.
Traducció de Montserrat Ros

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Helena - Milo Manara

Milo Manara
“Trovolla que tessea
a dopia trama una splendente e larga
tela e su quella istoriando andava
le fatiche che molte a sua cagione
soffriano i Teucri e i loricati Achei”
Iliade III – Trad. de Vincenzo Monti

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Vaixells negres davant Troia - Helena

Il·lustració d’Alan Lee
(“Vaixells negres davant Troia”)

[…] I Príam va cridar Helena amb la seva veu forta: «Arriba’t aquí, dolça filla, i seu vora meu, que veuràs el teu primer espòs, els teus parents i els teus amics. Jo no et reprotxo pas res, els culpables són els déus que m’han enviat la guerra de moltes llàgrimes contra els aqueus. […]».

I Hèlena, divina entre dones, li va respondre dient: «M’inspires respecte, sogre estimat, i també temença. Tant de bo m’hagués estat grat de morir tristament quan vaig venir aquí seguint el teu fill i abandonant el tàlem i els parents i la meva entranyable filleta i les gentils companyes d’edat semblant a la meva! [..]».
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Ilíada III, 162-166 / 171-176
Traducció de Montserrat Ros

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Paris - Canova - Metropolitan 3

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ON THE WALLS

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From the first look I knew he was no good.
That perfumed hair, those teeth, those smiling lips
all said, “Come home with me.”  I knew I would.

Love? Who can say? Daylight withdrew in strips
along those vaulted archways waiting where
the slaves would hear us whisper on the stair.
Not smart, not interesting —no, not the best
at anything, all talk and fingertips.
The best I left behind; there in those ships
nosing your harbor.You can guess the rest.
The heart does what it does, and done is done.

Regret? What for? The future finds its Troys
in every Sparta, and your fate was spun
not by old crones, but pretty girls and boys

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Rhina Espaillat
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Helen - Canova

A LA MURALLA
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Al primer cop d’ull vaig saber que no era res de bo.

Aquells cabells perfumats, aquelles dents, aquells llavis somrients
deien “Vine a casa amb mi”. Vaig saber que ho faria.
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Amor? Qui pot dir-ho? El clar de dia s’enretirava en franges
al llarg d’aquells corredors arcats esperant on
els esclaus ens sentirien xiuxiuejar a l’escala.
Gens llest, gens interessant – no, no pas el millor

en res, només xerrar i tocar.
El millor ho vaig deixar enrere; allí en aquells vaixells
que s’endinsen en el vostre port. Podeu endevinar la resta.
El cor fa el que fa, i el que està fet està fet.
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Lamentar-ho? A què treu cap? El futur troba les seves Troies
en cada Esparta, i el vostre fat no fou filat
per velles xarugues, sino per noies maques i nois macos.
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Rhina EspaillatRhina Espaillat is a bilingual American poet. She was born in the Dominican Republic in 1932 and has lived in the United States since 1939. She taught English in the New York City public schools for many years, and retired to Newburyport, Massachusetts, where for more than a decade she has led a group of New Formalist poets known as the Powow River Poets. (Font: Wikipedia

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La Iliada Montserrat RosHomer

Ilíada. Vol. I

Traducció de Montserrat Ros

Fundació Bernat Metge, Barcelona, 2005

ISBN: 9788472258570

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Iliade - Milo ManaraOmero

Iliade

Illustrazzioni di Pierenzo Boninsegna e Milo Manara
Traduzzione di Vincenzo Monti

Grifo Edizioni. Edizioni Di. Castiglione del Lago (PG), 2005
ISBN: 9788873900818

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Vaixells negres davant Troia - Rosemary SutcliffRosemary Sutcliff

Vaixells negres davant Troia
La història de la Ilíada
Il·lustrat per Alan Lee

Clàssics adaptats, 1
Ed. Vicens Vices. Barcelona, 1997
ISBN: 9788431642921

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Paris - Canova - Metropolitan 2Antonio Canova (1757 – 1822)

PARIS

Marbre

Roma, ca. 1822-23

Metropolitan Museum of New York

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Antonio_Canova-Helen_of_Troy-Victoria_and_Albert_MuseumAntonio Canova (1757-1822)

ELENA DI TROIA

Marbre

post. 1812

Victoria and Albert Museum. London

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«…Paris, ab qual geny conquès // Elena, que dins Troya mès». «La Faula», de Guillem de Torroella.

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La faula de Guillem de Torroella explica en primera persona la història del rapte del protagonista a l’Illa Encantada per obra de la fada Morgana, que vol temperar la tristesa del seu germà Artús amb la visita de l’escuder mallorquí. La presència del foraster dóna consolació al rei, desolat a causa de la decadència dels valors cavallerescos, i és l’orígen d’un encàrrec literari: Guillem ha de tornar al món real i explicar tot el que ha vist.

La faula ens ha arribat copiada en quatre manuscrits i va ser punt de referència creatiu per a altres escriptors dels segles XIV i XV, com Bernat Metge, Anselm Turmeda i Joanot Martorell. Això la transforma en un cas notable d’èxit, ateses les característiques de la literatura catalana medieval, on sovintegen les copies úniques i les obres mancades de continuïtat en la tradició pròpia. I és que l’única obra que coneixem de Guillem de Torroella proposa una novetat sensacional: la gran ficció artúrica és visitada per un súbdit de la Corona d’Aragó que s’atreveix a intervenir-hi en primera persona, com a personatge i com a escriptor. L’operació creativa aprofita la història recent de Mallorca i la seva condició insular per projectar-la en el món de l’imaginari general. Guillem de Torroella actua en la seva petita Faula com els autors de les continuacions del Perceval o els compiladors de summes narratives del segle XIII, que teixien ficció a partir de la ficció, treballant sobre un canemàs donat. La singularitat de Torroella està en la seva perspectiva mallorquina, que el transforma en l’iniciador d’un filó literari català, interpretat com a propi pels tres autors citats, que, ni fet expressament, són un barceloní, un mallorquí i un valencià.

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Lola Badia
Pròleg a “Tres contes meravellosos del segle XIV

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Príam i Hècuba acollint Paris i Helena a Troia. / Il·luminació del ms 5192, fol.25v – 1460? 1470? / Boccace – Cas des nobles hommes et femmes
BNF

Ab tant eu vi per mig l’erbatge

Venir un palafrè ferran,

D’asaut tall, no ges pauch ni gran,

Qui fo ricament ensellats,

C’us rey ne fora encavalcats

Segons lo bell arnès que avia;

Mil marchs d’argent crey que valia.

La sella e·l pitral i e·l fres,

L’arçó eron de tall francès,

De blanch vori gint entallats,

D’aur e d’argent asaut obrats,

Ab mant’estòria d’amor

De Floris e de Blanquaflor,

D’Isolda la bronda e de Tristan,

Qui per amor s’ameron tan;

De Tiubes e de Piramús,

De Serena e d’Ellidús,

De Paris, ab qual geny conquès

Elena, que dins Troya mès;

Lur fayt, lur vida, lur ventura

Se devisava en pintura

E mays enquer que no·us say dir.

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La Faula d’En G[uillem] Torroella
Edició de Pere Bohigas i Jaume Vidal Alcover

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“I vet aquí que pel mig de l’herba vaig veure venir un palafrè ferrant de bella estampa, ni gran ni petit, que anava ensellat amb gran luxe. Un rei l’hauria pogut cavalcar, a jutjar pel bell arnès que duia: crec que valia mil marcs de plata. La sella, el pitral, el fre i els arçons eren de tall francès, d’ivori blanc acuradament cisellat, graciosament obrats amb or i plata. S’hi representaven moltes històries d’amor: de Floris i de Blancaflor, d’Isolda la blonda i de Tristany, que per amor es van estimar tant; de Tisbe i de Píram, de Serena i d’Elidús, i de Paris, amb quina trampa va conquerir Helena i la va dur a Troia; els seus fets, la seva vida, la seva aventura, tot això hi era representat amb imatges, i encara més coses que no us sabria dir.”

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Guillem de Torroella

La Faula
Edició de Lola Badia a:
Tres contes meravellosos del segle XIV

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Els noms de Paris i Helena foren conegudíssims a l’Edat Mitjana, no a través de la Ilíada, sinó de l’obra apòcrifa que porta els noms de Dictis i Dares, i d’altres derivades d’aquesta, com el Roman de Troie, de Benoit de Sainte-Maure, que hom data entre el 1150 i el 1170. La Historia destructionis Troiae del jutge de Messina Guido de Columnis, acabada el 1287, fou traduïda al català per Jaume Conesa el 1367.

Pere Bohigues i Jaume Vidal Alcover,
a les Notes, a l’edició de La Faula, de Guillem de Torroella

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Guillem de Torroella

La Faula

Edició de Pere Bohigas & Jaume Vidal Alcover

Biblioteca Universitària Tàrraco

Edicions Tàrraco. Tarragona, 1984

ISBN: 9788473200530

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Tres contes meravellosos del segle XIV

Edició i comentaris de Lola Badia

Quaderns Crema, 92

Quaderns Crema. Barcelona, 2009

ISBN: 9788477273974

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